La humanidad busca la paz, mientras fortalecemos las Costumbres para construir Nuevas Sociedades basadas en una Cultura de Paz. Sobre una Cultura de Paz, el progreso hacia el pleno desarrollo lo logramos por medio de valores, actitudes, comportamientos y estilos de vida propicios para el fomento de la paz entre las personas, los grupos y las naciones.
Destaca la necesidad de poner fin a la violencia que prolifera en el mundo, comprometiéndonos a enfrentar pacíficamente los conflictos, a eliminar la discriminación e intolerancia respetando los derechos de las personas y los pueblos.
Enfrentar los conflictos personales y de los pueblos, sin violencia, es sólo una parte de la cultura de paz, pues también existen otros tipos de violencia que se manifiestan en la pobreza (que es una violencia estructural) o el desarrollo desigual de mujeres y hombres (que es una violencia cultural).
Algunas acciones que favorecen la Cultura de Paz están orientadas a la convivencia entre las personas y otras tienen que ver con la relación entre países. Porque la Paz en el mundo requiere que las naciones se respeten entre sí, que no usen su poder ni riqueza para someter a otras y otros, además de renunciar a la guerra o a la producción de armas como un medio para imponer su voluntad.
La Cultura de Paz implica reducir al máximo la violencia y aplicar un nivel elevado de justicia. Entonces, la Paz no sólo es la ausencia de conflictos, también es aceptar las diferencias y tener la capacidad de escuchar, reconocer, respetar y apreciar a las y los demás, así como vivir de forma pacífica y unida
La paz existe cuando:
Combatimos las distintas formas de violencia y se logra reducirlas. Todas las formas de violencia son igualmente dañinas, por lo que hay que combatirlas. Es necesario, por ejemplo, superar la pobreza, evitar la discriminación, combatir la inseguridad y todo aquello que genere un ambiente de temor o impida el desarrollo pleno de las personas.
Estos elementos permiten considerar que la Paz se expresa de varias formas: es una manera de convivir basada en el respeto y el rechazo a la violencia. También es una condición para vivir dignamente porque implica que cada persona pueda desarrollarse y recibir aquello que necesita para ejercer sus derechos dentro de una sociedad.








