La inflación es el aumento de los precios de bienes y servicios dentro de un país. El incremento de estos precios se puede atribuir, en primer lugar, a una economía que se encuentra en el ciclo económico de crecimiento, en donde la demanda interna se incrementa tan rápido que la producción no puede ajustarse a ella; en segundo lugar, a los movimientos de la tasa de interés de referencia, instrumento utilizada en la política monetaria para regular, entre otros factores, la inflación y; en tercer lugar, cuando se aumenta la base monetaria, principalmente por la emisión de dinero.

El cuadro anterior muestra el ranking latinoamericano de la inflación. Cabe señalar que no se consideró la participación de Venezuela en este análisis debido a que no se cuenta con datos oficiales de gobierno; sin embargo, la inflación calculada por el parlamento venezolano asciende a 2.616%, para el 2017.

En 2017, entre los países con la tasa de inflación más altas se encuentran Argentina (24,80%), México (6,77%) y Uruguay (6,55%). En el caso de los países con menor inflación Perú (1,36%) es el país con la menor inflación en la región en 2017, seguido por El Salvador y Chile, con 2% y 2,30%, respectivamente. Ecuador, sin embargo, fue el único país que terminó con una deflación de 0,20%.

En este período, México y Paraguay fueron los únicos países de la región que no lograron reducir sus tasas de inflación en 2017. En el caso de México, el alza de los combustibles fue el principal factor que no permitió al Banco de México lograr su meta: situar la inflación entre 2% y 4%.

Paraguay siguió esta misma tendencia, aumentó su inflación de 2017 en 0,6%, respecto del año 2016. Este resultado, según el Banco Central de Paraguay, se debe principalmente a la volatilidad de los precios de las frutas y hortalizas.

Al extremo más bajo de la inflación se encuentra Perú, con 1,36%. En el 2017, el fenómeno del Niño costero afectó considerablemente el índice de precios al consumidor (IPC), mostrando la mayor inflación del año en marzo (1,30% mensual), situación generada por el temor de un desabastecimiento de alimentos a nivel nacional. Sin embargo hubo seis meses de deflación durante el año, los cuales permitieron reajustar el resultado.

El caso de Ecuador es muy distinto a la mayoría de los países de América Latina. Considerando que Ecuador utiliza el dólar americano como circulante, la deflación presentada en 2017 se produjo principalmente por la falta de demanda interna, ocasionada a su vez por la reducción del empleo e inversión. Si partimos de la definición de la inflación, entonces la deflación es la reducción de los precios nacionales. Puede sonar positivo el que los precios nacionales se reduzcan, pues así más personas podrán aumentar su poder adquisitivo; sin embargo, se corre el riesgo de que las personas quieran retrasar su consumo, pues esperarían que los precios sigan bajando, creando así una crisis económica ante la baja demanda interna. Es por ello que la inflación es un factor favorable para todas las economías, siempre y cuando sea controlada adecuadamente.

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Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Autónoma de Madrid - España, Maestría en Administración (Universidad Autónoma de Guadalajara – México) y Maestría en Administración Pública (Instituto de Estudios Superiores en Administración Pública en México D.F.). Economista de la Universidad de Lima (1974). Decano de la Facultad de Economía durante 14 años, Director de la Escuela de Post Grado (3 años) y Catedrático Principal de Economía de la Universidad de Lima. Vocal de la Sala Especializada en Protección al Consumidor (agosto 2012 – agosto 2017). Actualmente, Gerente General de Asesoría y Negocios Financieros S.A. – ASFINSA, Director independiente de empresas privadas y Experto en valorizaciones económicas para la determinación del daño emergente, lucro cesante, costo de oportunidad y daño moral.