Señora Isabel Recavarren
Directora Revista Panorámica Latinoamericana
Milán – Italia
Sección Cartas al Director
Estimada señora Recavarren,
Distinguidos juristas han dicho o escrito que se oponen a que Chile desahucie el Pacto de Bogotá, porque en su concepto tal desahucio tendría vigencia solo en un año más, y por ende, no tendría efecto alguno en el juicio actual entre Bolivia y Chile, ya que La Haya seguiría con competencias para tratar del actual diferendo. Agregan que el actual fallo de competencia es halagüeño para Chile pues, dicen ellos,»si en el peor de los casos la Corte señalara que Chile debe negociar, esa obligación no es una obligación de negociar con resultado».
En realidad la Corte de La Haya no dice exactamente eso, sino que dice «no es una obligación de negociar DE BUENA FE con resultado»; y es muy probable que Bolivia, por política de Estado, siempre dude de la buena fe de Chile.
Sin perjuicio que Chile siga defendiéndose hasta el final en La Haya, respetando así su compromiso internacional actual, si Chile deseare evitarse nuevos problemas con Bolivia y el Pacto de Bogotá, debe desahuciarlo ahora, tal y como lo hizo Colombia, de manera de quedar liberado en un año más de sus obligaciones. En efecto, la «trampita» que depara a Chile el actual fallo de La Haya, -premonitorio de lo que resolverá la Corte-, es que si en cuatro años más Bolivia gana el juicio contra Chile, obligándolo a negociar, y en las negociaciones que tengan lugar Chile no le da acceso soberano al mar, Bolivia invocará nuevamente el Pacto de Bogotá y llevará a Chile nuevamente a La Haya, invocando que Chile no negoció de buena fe…, a menos que Chile haya desahuciado ahora dicho Pacto.
Y si tal desahucio ahora del Pacto de Bogotá «enemistara» a Chile con los controvertidos y politizados jueces de La Haya, – que ya no fallan en Derecho, sino que con criterios políticos -, condenando a Chile a negociar pero esta vez con resultados, siempre podrá Chile declarar un fallo de esa especie como Insanablemente Nulo. Ningún país está obligado a negociar su territorio y menos por imposición de una desprestigiada Corte, que actúa políticamente y no jurídicamente.Y sería buena cosa que dichos «jueces» lo supieran desde ya…
Cordialmente,
Luis Morales
Jurista









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