Ante Europeismo y Atlantismo, no hay espacio para el espionaje

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Lo expresó Mario Draghi en la presentación de su programa de gobierno al Senado este 17 de febrero, “este gobierno nace de la pertenencia de nuestro País, como socio fundador, de la Unión europea, y como protagonista de la Alianza Atlántica, en el surco de las grandes democracias occidentales, en defensa de sus irrenunciables principios y valores”.

Esa ambigüedad que caracterizó a los italianos, de llevarse, aparentemente bien con todos, al parecer ha terminado. Ese periodo, llegó a su máximo esplendor con el expresidente Giuseppe Conte. Era octubre 2018, en plena época de sanciones de la UE a Rusia por atentar contra la integridad de UcraniaConte llega a Moscú, con una numerosa delegación, firma catorce contratos de cooperación económica, relacionados con obras de infraestructura vial y cuestiones energéticas. A su vez solicitan la anulación de las sanciones unilaterales de la UE hacia Rusia. Era Octubre 2020, esta vez sería Di Maio, en la veste de  Ministro de Relaciones Exteriores quien co-presidió el Consejo italo-ruso de cooperación económica, industrial y financiera con Sergej Lavrov. Mientras Rusia recibía prorroga de las sanciones de la UE por la anexión ilegal de Crimea y de Sebastopol. 

Esa puerta de amistad italo-rusa, se acaba de cerrar abruptamente, en realidad, había iniciado a cerrarse este 17 de marzo cuando Biden, luego de una hora de conversación telefónica con Putin, le dijo “Te conozco y tú me conoces. Si averiguo que sucedió, entonces prepárate”, se refería a la injerencia electoral en las recientes elecciones norteamericanas, para luego declarar abiertamente “Putin es un asesino”, motivado en el tratamiento a sus posibles contrincantes políticos, léase Alexey Navalnyj.

Con este fondo, desde hace unos meses, cinco para ser exactos, se encuentran en el Estacionamiento de autos de un supermercado en Roma, el comandante de marina Walter Biot y Dmitrij Ostroukhov, un Oficial de las fuerzas armadas de Rusia destacado a su Embajada en Italia, se conocieron en una fiesta ofrecida por la Embajada. Ambos son vigilados por el Servicio de inteligencia italiano, la AISI

Biot entrega a Ostroukhov documentos reservados tanto italianos como de la NATO, lo comprueba la video-camera instalada en su oficina que lo graba mientras fotografía los documentos, extrae la memoria del celular, la guarda. Es la misma memoria que los “Carabinieri” encontrarán en manos de Ostroukhov, así como los cinco mil euros se encontrarán en la maleta de Biot cuando fueron detenidos en el estacionamiento de autos. Era el 30 de marzo.

Ayer, 1º de abril, Biot, tuvo su primer interrogatorio. Corre el riesgo de ser encarcelado de por vida. Su familia, reclama desconocer el hecho, incluso uno de sus cuatro hijos de 25 años, reclama por el riesgo que corre su padre de ser condenado con deshonor por lo que ellos quedarían económicamente desprotegidos.

Un compungido Embajador Razov, señala “este incidente nos produce una profunda tristeza, así como la decisión italiana de declarar a dos funcionarios de la Embajada rusa “persona non grata”, ya regresaron a la patria. Como lo he señalado a la Farnesina, esperamos que este incidente no influya negativamente en las relaciones constructivas entre ambos países, hay que tener una mirada mas amplia, son relaciones articuladas que no pueden ser reducidas a episodios individuales”.

¿Pudo haberse resuelto “diplomáticamente”? En esta oportunidad, ante la unidad europea frente al COVID, el retorno norteamericano, es decir, ante el fuerte  europeísmo y atlantismo: No. La investigación siguió su camino regular, llegó al vértice del Gobierno, es decir, a Mario Draghi, a sus Ministros de Defensa, Relaciones Exteriores, el camino del expediente siguió con la venia de todos hasta llegar a la Fiscalía con la consecuente apertura de un proceso penal y difusión del hecho a 360º. Los tiempos han cambiado. Estados Unidos, ve, escucha y toma nota.

¿Cuales son los secretos italianos y de la NATO que le interesan a Rusia? 

El F35 seguramente, también conocer la técnica y la excelencia de la tecnología italiana, los proyectos internacionales en los que participa en submarinos, en sensores del espacio. Les convendría conocer los planes estratégicos, intenciones o informaciones sobre las ejercitaciones que realiza la NATO a fin de entender las capacidades militares de la Alianza.  

La importancia de Italia es estratégica, como país fundador de la UE y de la NATO. Si los miembros NATO han sido espiados, la intelligence los ha bloqueado. El caso italiano es de tradicional human intelligence. Sin embargo, señala la NATO Defence College, la nueva frontera es el cyber espacio la cual requiere inversiones continuas tanto en equipos como en recursos humanos.