En su intervención en un acto paralelo de alto nivel sobre la inclusión de las mujeres en el futuro de Afganistán, celebrado en el marco de la Cumbre sobre el Futuro, el Secretario General afirmó el 23 de septiembre que “la discriminación extrema por motivos de género no es sólo un abuso sistemático de las mujeres y las niñas y una violación de las convenciones y leyes de derechos humanos, sino que es una autolesión a escala nacional”.
El Secretario General destacó la profunda crisis de discriminación y opresión por motivos de género que afrontan las mujeres y las niñas de Afganistán.
Dijo que “la nueva ley, promulgada el mes pasado, formalizó la eliminación sistemática de las mujeres y las niñas de la vida pública. Las mujeres y las niñas afganas están en gran medida confinadas en sus hogares sin libertad de movimiento y casi sin acceso a la educación o al trabajo”.
Guterres dijo que “socava por completo el objetivo declarado de la autoridad de facto de lograr la autosuficiencia económica. Educar a las niñas es una de las formas más rápidas de impulsar el desarrollo económico y mejorar la salud, el bienestar y la prosperidad de las comunidades y de las sociedades enteras”.
Subrayó que sin mujeres educadas, sin mujeres empleadas, incluso en puestos de liderazgo, y sin reconocer los derechos y libertades de la mitad de su población, Afganistán nunca ocupará el lugar que le corresponde en el escenario mundial.
En el evento se presentó una versión corta de un nuevo documental –The Sharp Edge of Peace– sobre la participación de cuatro mujeres líderes afganas en las conversaciones de Doha antes de la toma del poder por los talibanes. Al presentar la película, la actriz y activista Meryl Streep dijo: “La forma en que esta cultura, esta sociedad, ha sido trastocada es una historia con moraleja para el resto del mundo. En los años 70, la mayoría de los funcionarios públicos eran mujeres. Más de la mitad de los profesores, médicos, había mujeres, juristas, abogados. En todas las profesiones. Y luego el mundo se trastocó. Y hoy en Kabul, una gata tiene más libertades que una mujer. Una gata puede sentarse en la entrada de su casa y sentir el sol en su cara. Puede perseguir a una ardilla hasta el parque. En Afganistán, hoy en día, una ardilla tiene más derechos que una niña, porque los talibanes han cerrado los parques públicos a las mujeres y las niñas. Un pájaro puede cantar en Kabul, pero una niña no. Y una mujer no puede hacerlo en público. Esto es extraordinario. Es una supresión de la ley natural”.
En declaraciones a los periodistas después de la reunión, la ex vicepresidenta del parlamento afgano Fawziya Koofi dijo: “Es un gobierno de los talibanes, por los talibanes y para los talibanes en Afganistán. Nadie más forma parte de eso. Por lo tanto, no son solo las mujeres las que se ven afectadas, sino también los hombres. Estamos un poco decepcionados por el hecho de que los hombres no nos apoyen en la medida en que deberían. Pero es una situación muy difícil. Y, ya sabes, hay disturbios, ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias de personas. Se hace que la gente desaparezca. Por lo tanto, entendemos la situación. Pero creo que esos padres, esos hermanos y esos maridos que nos han representado en los últimos 20 años, queremos verlos ahora en solidaridad, en acción. Queremos que nos ayuden a recuperar nuestro país”.
Por su parte, la ex directora general de Derechos Humanos y Asuntos Internacionales de la Mujer del Ministerio de Asuntos Exteriores afgano, Asila Wardak, dijo: “Esta lucha no es sólo la lucha de las mujeres afganas. Esta debería ser una lucha global contra el terrorismo, contra el extremismo. Porque hoy en día, como saben, en Afganistán el nivel de extremismo que está creciendo no es sólo de las mujeres. No se quedará sólo en Afganistán, sino que pronto se extenderá a los países vecinos y también al mundo. Por lo tanto, este es un esfuerzo conjunto con una responsabilidad conjunta y debería ser una lucha gigantesca”.
Las mujeres afganas, incluida la ex ministra de Asuntos de la Mujer de Afganistán, Habiba Sarabi, estuvieron acompañadas por la jefa del Departamento Político y de Consolidación de la Paz, Rosemary Di Carlo, la ex ministra de Asuntos Exteriores sueca Margot Wallström y Streep.
El evento de alto nivel fue organizado por las Misiones Permanentes de Irlanda, Indonesia, Suiza y Qatar, en colaboración con el Foro de Mujeres sobre Afganistán.






