Primer G7 de la Cultura: la Cultura como instrumento de diálogo entre los pueblos

0
2150

La protección del patrimonio cultural en zonas de crisis y la lucha contra el tráfico ilícito de obras de arte son las  prioridades de la Primer G7 Ministerial de la Cultura que ha tenido lugar los días 30 y 31 de marzo en Florencia, Italia.

El compromiso del G7 es parte de Unite4Heritage, una iniciativa lanzada en 2015 por la UNESCO para sensibilizar a los Estados miembros de la Organización para promover y proteger el patrimonio cultural  de daños en zonas de guerra y para educar a los jóvenes de todo el mundo para preservar la cultura como herramienta para la integración, el crecimiento y el desarrollo sostenible.

Como parte de Unite4Heritage, Italia lanzó una propuesta para establecer un grupo de trabajo para la protección del patrimonio artístico mundial. En febrero de 2016 un memorando entre el Ministerio de Asuntos Exteriores y la UNESCO ha dado lugar a los llamados «cascos azules de la Cultura», un equipo de respuesta rápida con un personal altamente cualificado formado por un grupo central de mando de la policía salvaguardar el patrimonio cultural, historiadores de arte, académicos y restauradores. Su función es evaluar los riesgos y cuantificar el daño al patrimonio cultural, elaborar planes de acción y medidas urgentes, supervisar y capacitación técnica para el personal local, nacional, proporcionar ayuda a la transferencia de bienes muebles en refugios seguros y fortalecer la lucha contra el saqueo y el tráfico ilícito de bienes culturales.

Hace unos días, en vísperas de la reunión del G7 ministerial en Florencia, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó por unanimidad la Resolución 2347 presentado por Italia y Francia sobre la protección del patrimonio cultural durante la guerra. La resolución condena la destrucción y el saqueo de sitios arqueológicos, museos, archivos, bibliotecas y el tráfico de bienes culturales a través del cual financia el terrorismo internacional. También acoge favorablemente la solicitud para proporcionar, cuando se solicite, un componente cultural dentro de las misiones de paz de la ONU.

Además de los páises del G7 estuvo presente la Ministra de Cultura de Canadá Simon Brault. Canadá está demostrando al mundo que su modelo de integración basado, precisamente, en la cultura es un modelo ejemplar que puede ser seguido en otras latitudes. Sostiene: «El arte y la cultura sin duda puede dar fe de la importancia de la inclusión, la aceptación del otro, pero es extremadamente importante que se le recuerde que no son necesariamente un antídoto contra el aumento de la intolerancia, del aislamiento y el rechazo del otro.» 

Este Encuentro ha dado la Declaración de Florencia, los puntos principales son:

  1. La integración de la cultura en las políticas y estrategias de desarrollo sostenibles;
  2. Un desarrollo económico y social inclusivo se funda en sistemas de governance de la cultura y de la creatividad que respondan a las exigencias y necesidades de las poblaciones.
  3. Las áreas urbanas y rurales on verdaderos y reales laboratorios para el desarrollo sostenible;
  4. El potencial creativo esta distribuido uniformemente en todo el mundo, pero no todos tienen la posibilidad de expresarlos plenamente;
  5. Para lograr ofrecer una educación de calidad, que sea inclusiva y equitativa, y para ofrecer oportunidades de aprendizaje alargo plazo, es necesario invertir al mismo tiempo en una amplia oferta cultural y creativa en favor de todos;
  6. El potencial de las industrias culturales, que constituyen el corazon de la economía creativa, debe ser aprovecha plenamente para estimular la innovación que esté al servicio del crecimiento económico, de la plena educación productiva y de la existencia de oporutnidades de empleo dignos para todos;
  7. La cultura debe ser tomada plenamente en consideración con la finalidad de garantizar modelos de producción y consumo que sean sostenibles y para enfrentar cuestiones sobre la utilización de bienes y recursos escasos.
  8. La creatividad contribuye a construir sociedades abiertas, socialmente inclusivas y pluralista, en cuanto fuentes de inspiración e innovación diferentes entre si son estimuladas a expresarse y ser alimentadas.