El acuerdo entre la Unión Europea y el MERCOSUR —uno de los pactos comerciales más extensos y demorados del mundo— se firmó finalmente en Asunción. No bajo la presidencia pro‑tempore de Brasil, como Lula esperaba, sino 18 días después, ya con Paraguay al frente del bloque. Ese pequeño desplazamiento en el calendario cambió la foto histórica. Brasil estuvo representado por su canciller.
Lula no asistió.
Dijo que estaba en campaña para su candidatura presidencial. La ausencia fue leída en la región como un gesto político, un desacuerdo silencioso, una forma de marcar distancia frente a un acto que él quería protagonizar.
Pero en Asunción ocurrió algo más interesante que la ausencia de Lula: la presencia de Europa.

🇵🇾 Paraguay y Europa: una biografía que se convierte en puente
En su discurso, Ursula von der Leyen no se limitó a celebrar la firma, destaco tres puntos:
En primer lugar, se refirió al “beneficio económico mutuo, tenemos ante nosotros el acuerdo más claro y beneficioso para todos. La UE ya es uno de los principales socios comerciales y de inversión del Mercosur. Este acuerdo abre el siguiente nivel de esa relación. Significa más oportunidades de negocio, con empresas de ambos lados del Atlántico compitiendo en igualdad de condiciones. Significa la eliminación de miles de millones de euros en aranceles. Significa la apertura de los mercados de contratación pública. Y significa que nuestras empresas tendrán la previsibilidad que necesitan para planificar, expandirse e invertir. Esta estabilidad es invaluable en estos tiempos de inestabilidad. Se espera que las exportaciones de la UE al Mercosur crezcan hasta en 50 000 millones de euros. Al mismo tiempo, las exportaciones del Mercosur podrían aumentar hasta en 9 000 millones de euros. Esto significa valor real, crecimiento real, empleos reales. Estas no son solo cifras comerciales, sino posibles casos de éxito para empresas de todos los tamaños, con el poder de transformar la vida de un pueblo o una comunidad para mejor. Con nuestro acuerdo, podemos integrar nuestras cadenas de valor industriales para fortalecerlas, atraer más inversión y crear empleos de calidad. Así es como crecemos juntos, a ambas orillas del Atlántico” prosiguió destacando un segundo punto, la sostenibilidad mediante acuerdos ”hemos acordado un conjunto de compromisos verdaderamente moderno, dinámico y jurídicamente vinculante: un compromiso de trabajar hacia la neutralidad climática para 2050; una clara contribución del comercio a la transición verde; y un compromiso compartido con el desarrollo sostenible y la protección de los derechos laborales. Esto es lo que nuestros ciudadanos esperan de nosotros, y esto es lo que hemos cumplido.» Finalmente, en el tercer punto se refirió la compromiso “un compromiso geopolítico” aquel que está “basado en valores compartidos, respeto por las normas y confianza” porque ahora “Estamos comprometidos a largo plazo. La nuestra será una alianza a largo plazo. Una plataforma común para el diálogo político sobre las grandes cuestiones de nuestro tiempo: sostenibilidad, igualdad, pero también paz y seguridad. Esto es más importante que nunca en el mundo actual y el mensaje resonará en todas partes”.
Seguridad para los europeos
Aseguró a los 450 millones de europeos sobre la bondad del acuerdo, señalando que en la actualidad “60.000 empresas europeas exportan al Mercosur, la mitad de ellas son pequeñas y medianas empresas. Se beneficiarán de aranceles más bajos. Ahorrarán alrededor de 4.000 millones de euros al año en derechos de exportación. Se beneficiarán de procedimientos aduaneros más sencillos, así como de un mejor acceso a materias primas esenciales” refiriendose a los agricultores europeos y a sus preocupaciones aseguró haberlas “tomado en cuenta. Este acuerdo contiene sólidas salvaguardias para proteger sus medios de vida y nuestros sensibles sectores agrícolas. Brinda importantes oportunidades económicas a muchos exportadores agroalimentarios de la UE. Salvaguarda 350 indicaciones geográficas europeas. Más que en cualquier otro acuerdo comercial de la UE”.
Además, mitigando la ausencia de Lula, quien eligió ser invisible en esta estupenda manifestación, Von der Leyen, hizo algo más fino: situó a Paraguay en el centro del vínculo, no solo por su rol institucional, sino por la biografía del gran poeta paraguayo Augusto Roa Bastos. “Quien pasó años de su vida en Europa, en la ciudad francesa de Toulouse. No solo formó una familia allí, sino que también enseñó literatura latinoamericana y guaraní a entusiastas estudiantes europeos. Su historia es la historia de muchísimas personas, no solo aquí en Paraguay, sino también en Argentina, Brasil, Uruguay y en toda Europa. Personas que viajaron a través del océano, amaron nuestros dos continentes y los fortalecieron. Los lazos entre el Mercosur y Europa son profundos. Compartimos cultura, valores y un camino similar de integración regional. Hoy, construimos sobre esto con una alianza que refleja la verdadera amplitud y profundidad de nuestras relaciones. Estamos convirtiendo nuestra amistad en una mayor fortaleza, tanto para el Mercosur como para Europa”.









