
“Mil millones de euros al día. Este fue el déficit comercial de la Unión Europea con China el año pasado. Y está aumentando, según se anunció en el Informe sobre el Estado de la Unión, la presidente Von der Layen nos lo dijo” con estas palabras dio inicio a la presentación del informe “sobre las relaciones políticas entre la Unión Europea y China”, la miembro de la Comisión de Asuntos Exteriores diputada belga Hilde Vautmans.
Prosigió “Las palabras están bien, pero los hechos son mejores. Hemos abierto el mercado, pero China no nos ha concedido el mismo acceso durante demasiado tiempo. Hemos tolerado la competencia desleal, mientras las empresas europeas han pagado las consecuencias, y hemos permitido que China desafíe el derecho internacional. Queremos enviar un mensaje: basta ya, queremos una competencia justa.
Este informe no trata solo de China, se trata de nosotros, señaló, el papel que queremos desempeñar en el mundo: mi pregunta es sencilla, ¿quiénes somos nosotros? Abrimos nuestro mercado. A 50 millones de productores. Mientras China nos niega el mismo acceso, sancionamos a Rusia por la guerra contra Ucrania. Y no miramos hacia otro lado cuando China apoya la maquinaria bélica rusa. Queremos defender la democracia y los derechos humanos, pero guardamos silencio cuando los tibetanos sufren. Y el camino está siendo cada vez más marcado por Washington, nosotros elegimos. ¿Hacer la vista gorda o defender los intereses de nuestros conciudadanos? Europa quiere cooperar con China, queremos una sólida alianza, queremos diálogo, queremos trabajar juntos siempre que sea posible, pero no a cualquier precio. Ante todo, la economía: queremos competencia leal y reciprocidad justa. Debemos usar nuestras herramientas comerciales. ¿Cuándo lo hará China?
Convierte nuestra dependencia de materiales críticos en un arma; debemos rebelarnos. Nuestros aliados, incluida Alemania, exigen ahora medidas para corregir los desequilibrios económicos con China. El comisario Maroš Šefčovič, responsable de Comercio y Seguridad Económica de la Comisión Europeadice que irá a Pekin el jueves. Kalla Callas se reunirá con Wang Yi, ministro de Asuntos Exteriores de China y los líderes europeos; la semana que viene debatirán sobre China en el Consejo Europeo. Y todos debemos transmitir el mismo mensaje: no al dumping, no al espionaje, no al silencio. Tenemos poder económico; ha llegado el momento de usarlo, también por nuestra seguridad.
No toleramos el espionaje chino dirigido contra nuestra infraestructura crítica, y debemos dejarlo claro. Para Taiwán, Europa defiende la política de China y el statu quo. Para Taiwán, la paz redunda en el interés directo de Europa. Y luego están nuestros valores. La asociación no significa silencio. No significa…No tener normas sobre el Tíbet, sobre Hong Kong, colegas. Lo digo claramente: no queremos un enfrentamiento con China. Queremos una verdadera asociación, y eso requiere reciprocidad e intereses mutuos. Pero si esto falta, China no es un socio, no es un competidor, es también un rival.”
Ha sido un trabajo conjunto, liderado la diputada belga Hilde Vautmans, ha durado más de un año que ha puesto a la luz la estrategia china, a 360 grados, es un pedido de aclaración y de renegociación. Concluyó con la exhortación al pleno: “Demostremos a China de lo que Europa es capaz. Europa tiene el poder, y nosotros también debemos tener la voluntad política para usarlo.”
Luego un largo debate, una sesión que supero la hora y trenta donde cada diputado expresaba su visión desde cada uno de los 27 países. Los más afectados seguramente provienen de Alemania, los más lúcidos, tal vez, los italianos y los españoles. Muy decididos los austriacos y los ceranos a la frontera rusa. Hemos seleccionado algunas intervenciones para complementar cuanto expuesto por la ponente belga.
Cuatro discursos, diagnósticos diferentes:
Pascal Canfin — Renew Europe, Francia
“Debemos basar siempre nuestras políticas y análisis en hechos. Los hechos son claros. Según la OCDE, el 60 % de la cuota de mercado ganada por las empresas chinas se debe a un exceso de subvenciones públicas. Según el FMI y el BCE, existe una subvaluación de la moneda del 15 % que genera una hipercompetitividad china derivada de la manipulación de su tipo de cambio. Y existen otros hechos que demuestran algo indiscutible: si no reaccionamos, no podremos hacer frente al tsunami chino que está invadiendo Europa. Por tanto, debemos reaccionar. La reunión del Consejo Europeo dentro de quince días es fundamental. Ayer, Francia y Alemania —que no siempre han coincidido en este asunto— publicaron una postura común. Esta constituye la base para alcanzar un acuerdo también en esta Cámara. Porque un elemento fundamental frente a China es la solidaridad entre nosotros. Estoy convencido de que, para proteger nuestras industrias y nuestros empleos, sabremos superar nuestras diferencias y adoptar una política común ante el tsunami chino.
Alberico Gambino — Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), Italia
“Hoy, Europa denuncia los desequilibrios comerciales, el exceso de capacidad productiva de China y nuestras dependencias estratégicas, pero también debemos tener el valor de reconocer nuestros propios errores. Durante años, Europa impuso a su industria una transición verde demasiado rígida, ideológica e indiferente a la neutralidad tecnológica, mientras otros países apoyaban masivamente a sus propias empresas. Les exigimos a nuestras compañías que trabajaran con grandes limitaciones, y hoy nos sorprende ver que estamos perdiendo competitividad. No necesitamos nuevos muros contra Pekín. Necesitamos una Europa capaz de defender su industria, sus empleos y su autonomía estratégica. Cooperar con China cuando sea posible, competir cuando sea necesario y defendernos cuando sea indispensable. Europa busca un socio, no un amo. Quiere comercio, no dependencia. Ofrece respeto, pero exige respeto. Y para ganarse el respeto de los demás, primero debe recuperar la fe en su propia industria.”
Tomasz Froehlich — Europa de Naciones Soberanas (ESN), Alemania
“China gana. Nuestro déficit comercial con Pekín aumenta. Esto es un problema. Sin embargo, quien convierte a China en el único chivo expiatorio desvía la atención de sus propios fracasos. Nuestra producción disminuye, la capacidad de innovación se debilita y la competitividad se erosiona. Esta debilidad es de cosecha propia. El Pacto Verde es un suicidio en términos de política industrial. La energía es cada vez más cara, las dependencias crecen y la burocracia y las exigencias se multiplican: la actividad manufacturera se ve desplazada. El Pacto Verde no es *Made in China*. El Pacto Verde es *Made in Brussels*, y debe desaparecer. Necesitamos relaciones comerciales con China que beneficien a ambas partes. Es preciso equilibrar mejor las desigualdades. Lo que no necesitamos son injerencias en los asuntos internos de China ni una retórica que fomente la escalada de tensiones. Ya hay suficientes conflictos en este mundo. Las lecciones de moral no sustituyen a una política industrial inteligente. Al mismo tiempo, debemos reducir nuestra dependencia de las tierras raras y de las materias primas críticas. La diversificación y un comercio fiable con China no son incompatibles. Tenemos fortalezas que interesan a China, siempre y cuando no las anulemos con exceso de regulación. Sobre esta base deberíamos construir una relación sensata y sostenible. No por ingenuidad, sino por realismo.”
René Repasi — Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas (S&D), Alemania
“La cuestión decisiva que debemos resolver en relación con China es si Europa tiene la fuerza necesaria para configurar estas relaciones por sus propios medios. Para ello, debemos cooperar con China allí donde tengamos intereses comunes, como en la lucha contra el cambio climático. Esto implica denunciar claramente las violaciones de los derechos humanos en Xinjiang, Hong Kong o el Tíbet. Implica también defender nuestros intereses económicos. En Alemania perdemos 12.000 empleos industriales al mes debido a la competencia desleal de China. El modelo de negocio chino está orientado a desplazar a la competencia en el extranjero. El consumo privado interno en China representa apenas el 40 % de su actividad económica. Por eso, es ingenuo pensar que Europa puede superar este desafío sin contar con sus propios instrumentos de protección.
Permítanme ser claro: el diálogo es fundamental. Pero el diálogo no debe convertirse en una sala de espera donde Europa depone sus herramientas mientras los problemas persisten. Permítanme ser claro también en otro aspecto: la escalada retórica no sirve de nada. La ciudadanía quiere resultados concretos, no palabras grandilocuentes. De lo que se trata es de proteger sus empleos.”
Quedó lejos y muy rechazado el discurso que por años, incluso antes de la pandemia, el comisario Timmermans proponía una reducción de la industrialización europea, logró influir y surgió el “Pacto Verde”. Pero la acción china no es solo comercial. Europa está cada vez más sola, Estados Unidos se esta retirando, sus bases están quedando vacías, una OTAN que debe aclararse.





