La Inversión en la Alianza del Pacífico. Por Javier Zúñiga

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La inversión pública y privada, es la parte importante de toda economía, que se convierte en crecimiento económico. En el 2015, la inversión de América Latina disminuyó en un 9%, mientras que la inversión directa extranjera en el 2016 se redujo en un 14%.

La economía chilena viene creciendo a tasas cercanas del 2% desde mediados del 2013. Esta desaceleración económica se le atribuye, en gran parte, a la contracción de la minería, y es donde la inversión minera debería generar una expansión en este sector; sin embargo, la inversión chilena se ha ajustado, afectando a todos los sectores económicos de Chile.

El principal problema de la inversión chilena es a dónde va dirigida, al utilizarse únicamente para mantener los niveles de producción actuales; es decir, no se usa para crear nuevos mecanismos que expandan a otros sectores económicos.

Con la disminución de la inversión chilena en 2.4% en el 2016, sería el tercer año consecutivo que presenta una caída (-4.2% para el año 2014 y -1.5 en 2015). Esto hace pensar a muchos analistas que la recuperación de la economía chilena se podría postergar al 2018, si no se hace lo conveniente para impulsarla.

Colombia, en el 2016 ha presentado una reducción del 3.6% de su inversión. De acuerdo al informe realizado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), esta disminución de la inversión se debe principalmente al decremento del rubro maquinaria y equipo (-3.2%). Sin embargo, a pesar de que en este año los sectores de edificación y obras civiles crecieron 5.6% y 2.4% respectivamente, la disminución de la inversión total no pudo ser evitada.


La inversión pública y privada en México, en el primer trimestre de 2017, fue el 22.2% de su PBI. Sin embargo, la inversión total del país se redujo en 0.04% debido a los ajustes inflacionarios. En el caso de la inversión privada, esta fue 0.5% menor a la del mismo período de 2016, mientras que la inversión pública decreció en 11.6%.

Las causas en la reducción de la inversión en México son los recortes en el gasto presupuestal del sector público y la mayor cautela del sector privado para invertir en el país, además de la incertidumbre de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Según el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), para que la economía mexicana logre crecer un 4% se necesita que la inversión total represente el 28% del PBI, mientras que para crecer un 5% se necesita alcanzar un 30%.

En el caso de Perú, la inversión pública y privada viene reduciéndose desde el 2014. Actualmente, la inversión pública representa el 6% del PBI, mientras que la inversión privada lo hace en una proporción de 20%. Es así que para el cierre 2014, la inversión privada se redujo 2%; en el 2015 un 4%; y en 2016 en 6%. Mientras que el resultado en el período de enero a mayo del presente año tuvo una merma del 5%.

La inversión pública muestra un desempeño similar. En 2014, esta inversión se redujo en 2% y en 2015 un 9.5%. A pesar de mostrar un crecimiento mínimo en el 2016 (0.6%), entre los meses de enero y mayo de 2017, la inversión pública se ha reducido en 15%.

A mediados del 2016, el objetivo del gobierno actual fue reactivar la economía mediante el inicio de obras en infraestructura que se paralizaron como efecto del caso Odebrecht, que vinculaban los actos de corrupción de esta empresa con otras del sector construcción. Es así que, para el 2018, se estima que se dé inicio a estas obras.

Actualmente, existen aproximadamente 472 planes de inversión en el Perú, principalmente en los sectores de extracción minera y energía, puertos y el sector financiero. Estos proyectos tienen la intención de iniciarse entre el 2017 y 2021, los cuales suman un total de US$ 105,000 millones en inversión privada.

Actualmente, lo que nos caracteriza a los 4 países de la Alianza del Pacífico es la reducción de la inversión. Sin embargo, son estos países los que presentan buenas oportunidades de negocio. Es aquí donde los Estados deben promover y atraer nuevos inversionistas a sus países, con políticas de promoción flexibles y efectivas.

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Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Autónoma de Madrid - España, Maestría en Administración (Universidad Autónoma de Guadalajara – México) y Maestría en Administración Pública (Instituto de Estudios Superiores en Administración Pública en México D.F.). Economista de la Universidad de Lima (1974). Decano de la Facultad de Economía durante 14 años, Director de la Escuela de Post Grado (3 años) y Catedrático Principal de Economía de la Universidad de Lima. Vocal de la Sala Especializada en Protección al Consumidor (agosto 2012 – agosto 2017). Actualmente, Gerente General de Asesoría y Negocios Financieros S.A. – ASFINSA, Director independiente de empresas privadas y Experto en valorizaciones económicas para la determinación del daño emergente, lucro cesante, costo de oportunidad y daño moral.