En Ciudad de México, en la sede de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se presentaron las principales conclusiones del documento de la CEPAL sobre  La Ineficiencia de la Desigualdad, ya debatido en el trigésimo séptimo período de sesiones de la CEPAL, este mayo pasado en La Habana, Cuba.

Alicia Bárcena, Secretaria ejecutiva de la CEPAL, quien tuvo a su cargo la Conferencia magistral señaló que “la gente cuando nace debe tener derechos ese debe ser el horizonte, la igualdad debe ser un fundamento ético, la comunidad internacional lo reconoce por ello ha sido incluido en los ODS 2030.”

El documento presentado aborda que la igualdad tiene un valor y la igualdad contribuye a la igualdad, es indiscutible que la desigualdad crónica que padecen los países de América Latina provoca ineficiencia y dificulta el crecimiento, el desarrollo y la sostenibilidad de la región.

Se requiere promover políticas que ayuden a generar efectos positivos en el bienestar social y que  produzcan condiciones económicas más beneficiosas para el aprendizaje, la innovación, el aumento de la productividad y la protección ambiental.

Es indispensable evolucionar hacia una nueva forma de desarrollo que facilite “un círculo virtuoso entre crecimiento, igualdad y sostenibilidad para las generaciones presentes y futuras, sin dejar a nadie atrás.”

Los niveles de educación no progresan adecuadamente

Si nos referimos a la educación, como señala el estudio, “la falta de acceso a una educación de calidad puede conllevar la disminución de la capacidad de una persona para contribuir al proceso productivo de acuerdo con su potencial a lo largo de toda su vida.

En América Latina, una proporción muy significativa de la población mayor de 18 años no alcanza todavía un nivel educativo equivalente al primer ciclo de secundaria completo, y a esto se suman notables diferencias entre el primer y el último quintil de ingresos.

Por otra parte, la situación de los distintos países es heterogénea. En un extremo, se encuentra Guatemala, donde solo el 50% de la población mayor de 18 años alcanza un nivel educativo equivalente a la culminación del primer ciclo de secundaria. En el otro extremo se sitúa Chile, donde esta cifra supera el 80%. Diversos estudios han señalado la relevancia de la culminación de la enseñanza media para superar las situaciones de pobreza y acceder al empleo formal de calidad. La insuficiente acumulación educativa de la población activa es una restricción importante en términos de capacidades que tiene consecuencias sobre la productividad. Para realizar una aproximación a la pérdida de productividad de la economía es posible medir la relevancia de no haber completado el primer ciclo de la enseñanza media en términos de pérdida de ingresos de los hogares.

En todos los países, el ingreso simulado que refleja la situación en la que todos los ocupados de entre 25 y 55 años han finalizado el primer ciclo de la enseñanza media es superior al que presentan actualmente los hogares.

En los países donde las brechas son mayores (Guatemala y Honduras), la variación del ingreso de los hogares se ubica en torno al 25%, mientras que en el otro extremo (Chile y Venezuela (República Bolivariana de)), la variación es inferior al 5%.” 

El estudio indica que, en América Latina, una alta proporción de personas mayores de dieciocho años no consigue un nivel educativo equivalente al primer ciclo de educación secundaria.

Asimismo, los indígenas y las personas afrodescendientes tienen una media de escolaridad más baja y una menor tasa de ingresos que las personas que no pertenecen a esos colectivos.  Esta situación desincentiva a esas personas y también a las mujeres en sociedades marcadas por la discriminación por sexo.

Para la CEPAL“todo desincentivo al aprendizaje es una barrera a la innovación y la productividad, que se suma a la pérdida más directa e inmediata que significa la postergación de una persona talentosa”.

Documento Ineficiencia de la Desigualdad

 

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