Estado del arte de los cultivos de coca en el área Andina

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Primeras tendencias del monitoreo 2024: Bolivia y Colombia

Redazione – Panorámica Latinoamericana

El 26 de junio, Día Internacional contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, constituye una oportunidad para reflexionar sobre uno de los fenómenos transnacionales más complejos de nuestro tiempo. El narcotráfico ya no puede analizarse únicamente desde la perspectiva de los países productores o de los países consumidores. Se trata de una economía criminal global que integra producción, transformación, transporte, distribución, financiamiento y lavado de activos, involucrando responsabilidades compartidas entre América Latina, Europa y otras regiones del mundo.

Con ocasión de esta fecha, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) ha publicado los informes nacionales correspondientes a Bolivia y Colombia, documentos que ofrecen una visión actualizada de la evolución de los cultivos de coca durante 2024 y permiten identificar las principales tendencias que caracterizan hoy al espacio andino.

Al momento de redactar este artículo, el informe oficial del Perú aún no ha sido publicado y se espera su presentación para mediados de julio de 2026. Ecuador, por su parte, no ha anunciado la publicación de un informe nacional comparable.

Bolivia: expansión de los cultivos y crecimiento del mercado

El monitoreo realizado en Bolivia registra un incremento de la superficie cultivada de coca del 10 % respecto al año anterior, pasando de 31.000 a 34.000 hectáreas. El crecimiento se concentra principalmente en el Trópico de Cochabamba, mientras que los Yungas mantienen una expansión más moderada y el Norte de La Paz presenta una ligera disminución.

La superficie identificada continúa superando ampliamente el límite de 22.000 hectáreas establecido por la legislación boliviana para el cultivo legal de coca. Paralelamente, el informe estima una producción potencial cercana a 72.900 toneladas métricas de hoja de coca secada al sol, con un valor económico superior a 600 millones de dólares, reflejando la importancia económica que esta actividad mantiene en determinadas regiones del país.

También aumentan la comercialización de hoja de coca en mercados autorizados, el precio promedio y las incautaciones de cocaína base y clorhidrato de cocaína, indicadores que evidencian un mercado particularmente dinámico durante el período analizado.

Colombia: el territorio como eje del análisis

El informe colombiano presenta un enfoque diferente. Más allá del número de hectáreas cultivadas, incorpora un análisis territorial que examina la concentración de los cultivos, la presencia de organizaciones criminales, la evolución de los enclaves productivos y las dinámicas regionales que favorecen la consolidación de economías ilícitas.

Durante 2024, Colombia registró un incremento del 3,5 % en la superficie cultivada, alcanzando aproximadamente 261.000 hectáreas. Sin embargo, el crecimiento nacional oculta importantes diferencias regionales: mientras algunas zonas experimentan una expansión significativa, otras muestran reducciones asociadas a cambios territoriales y a la movilidad de los cultivos.

Uno de los aspectos más relevantes del documento es la decisión conjunta del Gobierno colombiano y la UNODC de revisar la metodología utilizada para estimar la producción potencial de cocaína, razón por la cual este indicador no se publica en la presente edición. Esta decisión constituye un ejercicio de transparencia metodológica que busca fortalecer la calidad técnica de las futuras mediciones.

Dos enfoques institucionales

La comparación de ambos informes permite apreciar diferencias significativas en la forma de abordar un mismo fenómeno.

Bolivia privilegia un enfoque centrado en la evolución de la superficie cultivada, la producción potencial, la comercialización y las acciones de racionalización y erradicación.

Colombia, en cambio, amplía el análisis hacia la dimensión territorial, considerando la interacción entre cultivos ilícitos, organizaciones criminales, gobernanza local y economías ilegales.

Ambos enfoques resultan complementarios y reflejan las diferentes realidades nacionales dentro del espacio andino.

Un fenómeno regional con impacto global

Los informes de Bolivia y Colombia confirman que la región andina continúa siendo el principal espacio de producción mundial de hoja de coca destinada a la elaboración de cocaína. Sin embargo, el fenómeno trasciende ampliamente las fronteras nacionales.

La producción constituye únicamente el primer eslabón de una cadena criminal transnacional que involucra rutas marítimas, organizaciones de tráfico internacional, puertos estratégicos, sistemas financieros ilícitos y mercados consumidores en distintos continentes.

Precisamente por ello, el análisis del narcotráfico exige una perspectiva integral que incorpore tanto la realidad de los países productores como la evolución de la demanda y las nuevas amenazas que enfrentan Europa y otras regiones del mundo.