Con el cambio de Gobierno, en mayo de 2016 la política económica sufrió alteraciones importantes. Se dio mayor prioridad a contener la expansión de la deuda pública y a recuperar las posibilidades de crecimiento a partir de un conjunto de reformas fiscales, laborales, comerciales y de desregulación. El Gobierno presentó varias iniciativas relacionadas con estos temas y consiguió que el Congreso aprobara algunas etapas iniciales de las reformas. A finales del primer semestre de 2017, el retorno de la incertidumbre política propició que se postergaran las votaciones de algunas de esas reformas.

En el ámbito de la política fiscal, en 2016 se registró un déficit primario del sector público no financiero de 155.700 millones de reales, un 2,49% del PIB, cifra superior al 1,9% del PIB registrado en 2015, y la mayor observada desde que se implementó el Plan Real en 1994. En 12 meses hasta mayo de 2017, se acumuló un déficit primario del 2,7% del PIB. En noviembre de 2016, como punto de partida para un nuevo régimen fiscal, el Congreso aprobó una enmienda constitucional que establece un límite para el gasto total primario del gobierno federal, que no podrá superar la tasa de inflación del año anterior. La propuesta siguiente fue la reforma del sistema de jubilaciones y pensiones, tanto para los trabajadores del sector privado como para los funcionarios públicos. Con la caída del nivel de actividad, el aumento del desempleo y la consecuente reducción de los salarios y las contribuciones, el déficit del sistema se incrementó de manera significativa, del 1,43% del PIB en 2015 al 2,39% en 2016, y en los primeros cinco meses de 2017 ya equivalía al 2,65% del PIB correspondiente a ese período. En la reforma del sistema de jubilaciones y pensiones aprobada por la Cámara de Diputados en mayo de 2017, se destaca el aumento de las edades mínimas de jubilación para los hombres, a 65 años, y las mujeres, a 62 años, el incremento del tiempo de contribución, el cambio de la fórmula de cálculo de los beneficios, un mayor monitoreo en el acceso a las jubilaciones de los campesinos y la nivelación de beneficios entre los sectores público y privado. Para la implementación de esa reforma, por ser una enmienda constitucional, aún se necesita la aprobación de tres quintas partes de los senadores en dos votaciones. Otro tema fiscal prioritario es la frágil situación financiera de algunos de los principales estados brasileños, especialmente Río de Janeiro, Rio Grande do Sul y Minas Gerais. 

La recaudación tributaria continúan cayendo a causa del menor nivel de actividad. En 2016 el ingreso total del tesoro federal fue un 3,1% menor en términos reales que el de 2015. En los primeros cinco meses de 2017, continuó la caída real de ingresos del gobierno federal, aunque a un ritmo menos pronunciado -1,7%, respecto del período comprendido entre enero y mayo de 2016. Asimismo, se mantuvo la tendencia de disminución real en los montos recaudados a través de los impuestos relacionados con el nivel de actividad —importación -12,4% y productos industrializados -3,2% y en las contribuciones al sistema de pensiones -2,5%.

En lo referente a los gastos, en 2016 el gobierno federal buscó reducir aún más sus gastos reales no obligatorios. Mientras que el pago de beneficios del sistema de pensiones subió un 7,2% en relación con 2015, los otros gastos corrientes se redujeron un 8,1%. El gasto en inversión se elevó un 7,0% en términos reales, pero representó solo un 5,2% del gasto total del tesoro.

El Gobierno ha buscado crear condiciones más favorables a las inversiones. El Congreso alteró la normativa que exigía la participación de PETROBRAS en todos los nuevos yacimientos de petróleo y gas y aprobó leyes que permiten un mayor control sobre la gobernanza de las empresas estatales para disminuir los casos de corrupción e influencia política. El Gobierno modificó las normas relacionadas con las concesiones y retiró a la empresa estatal de infraestructura aeroportuaria INFRAERO de los nuevos contratos. Con el nuevo modelo se hicieron concesiones en los aeropuertos de Fortaleza, Salvador, Florianópolis y Porto Alegre, a través de las cuales se recaudaron 3.700 millones de reales, el equivalente a 1.200 millones de dólares.

En 2016 el Congreso aprobó una nueva ley de tercerización que permite la subcontratación tanto de servicios prestados a la empresa como de sus actividades principales. Una reforma más amplia de las leyes laborales, que las modifica de manera significativa, ya se ha aprobado en la Cámara de Diputados y está en fase de análisis en el Senado. Entre los cambios propuestos se encuentra la ampliación de la variedad de tipos de contrato y horarios laborales, la eliminación de la contribución obligatoria a los sindicatos y la determinación de que el acuerdo directo entre la empresa y sus trabajadores sea jurídicamente superior a las decisiones de la justicia laboral, siempre y cuando se cumpla con las normas constitucionales sobre vacaciones, licencias o pensiones, entre otras.

Con relación al sector externo, las cuentas externas del Brasil reflejaron en 2016 las condiciones de la demanda interna deprimida y el poco dinamismo del comercio mundial. La balanza comercial de bienes alcanzó en 2016 un superávit récord de $45.000 millones  debido a la caída de las importaciones en -19,1% que compensó con creces la reducción del 3,0% de las exportaciones. El monto exportado en 2016, $184.500 millones, fue un 27,8% inferior al máximo exportado en 2011 y las importaciones en 2016, $139.400 millones, fueron un 42% menores que las registradas en 2013. En los cinco primeros meses de 2017, se registró un aumento del 19,6% en las exportaciones y del 9,4% en las importaciones en relación con el mismo período de 2016, lo que se tradujo en un superávit comercial de bienes récord de $29.000 millones.

Las ventas al exterior en 2016 no descendieron gracias a la recuperación de las exportaciones de vehículos automotores y otros medios de transporte. La variación fue del 18,8% y se alcanzó un monto de 24.100 millones de dólares. Las exportaciones de alimentos, que representan cerca del 20% del total exportado, crecieron un 3,5%. El valor de las exportaciones de petróleo y sus derivados, por su parte, cayó un 12,8%.

Hasta mayo de 2017, se destaca la recuperación, con respecto al mismo período de 2016, de los productos básicos, cuyo monto aumentó un 28,3%, seguidos por los productos semimanufacturados: 16,4% y las manufacturas: 9,9%. Entre los productos exportados, cabe mencionar la duplicación con creces de las ventas de petróleo y gas, que se incrementaron un 135% y alcanzaron un valor de $7.300 millones, las del sector de la minería, que aumentaron un 83,2% y llegaron a un monto total de $9.400 millones y las de vehículos, que crecieron un 35,1% y alcanzaron un valor de $6.300 millones.

En 2016 se produjo una caída generalizada de las importaciones. Si consideramos los principales productos, solo aumentó el valor de las compras de alimentos y productos agropecuarios: 15,5%, pero estos representan únicamente el 7% del total. La merma en la actividad económica provocó una reducción del 21,2% en las compras de bienes de capital y del 38,4% en los bienes de consumo duraderos.

El aumento del monto importado en los primeros cinco meses de 2017 se debe principalmente a las importaciones de insumos intermedios y energéticos, que se incrementaron un 14,1% y un 25,1%, respectivamente, en relación con el mismo período de 2016. El bajo nivel de inversión se reflejó en la continua caída de las compras brasileñas de bienes de capital, que disminuyeron un 18,6%.

En relación con la balanza de pagos, en 2016 se redujo la necesidad de financiamiento de la cuenta corriente, que pasó de un déficit del 3,28% del PIB en 2015 a un déficit del 1,30% del PIB. El mayor superávit de bienes y servicios fue el principal factor que explica esa reducción. Además, decreció el déficit en servicios y rentas. En las cuentas de capital y financieras, se registró en 2016 un mayor ingreso de inversiones directas, de $78.900 millones (6,0%), que posibilitó, además, cubrir la salida de capitales provocada por las ventas de acciones y bonos brasileños por parte de no residentes.

En 2017 el superávit comercial creciente ha posibilitado financiar el déficit de los gastos en servicios y otras rentas, de aproximadamente $29.600 millones entre enero y mayo de 2017 y en este período se ha eliminado prácticamente el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos, que asciende a un monto de $616.000 millones, equivalente al 0,07% del PIB. En la cuenta de capital y financiera, se observó hasta mayo un ingreso superior de inversión extranjera directa de $32.400 millones (8,5%) en relación con el mismo período de 2016. Las reservas internacionales alcanzaron los $377.000 millones y se produjo un incremento de $5.500 millones en concepto de disponibilidad neta en relación con el valor de finales de 2016, dada la reducción en las líneas de recompra de divisas del banco central, cuyo valor en mayo de 2017 era de $1.200 millones. La deuda externa brasileña registró una caída de $7.000 millones en los primeros cinco meses de 2017, con lo que el monto final fue de $314.300 millones.

Sin embargo, los resultados de la economía brasileña indican que todavía existen obstáculos para el retorno a una senda de crecimiento.

Fuente: CEPAL