Un llamado a todos los patriotas de Colombia. Por Martín Eduardo Botero

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La amenaza comunista y el populismo de izquierdas a la seguridad del Hemisferio. Un llamado a todos los patriotas de Colombia

Es evidente que el populismo de izquierdas y el socialismo – que no tiene nada de honroso, ilustrado o deseable, ya que es maligno en todas sus formas -, se encuentran más cerca de nosotros de lo que queríamos creer. Constituye ya el principal problema que afecta y afectará a la convivencia entre los pueblos latinoamericanos. Nos enfrentamos a una guerra que no perdona nada ni a nadie, si bien no se trata de una guerra convencional. Estamos ante un nuevo tipo de guerra, ya que las fuerzas del mal jamás se habían movilizado con un frente tan amplio y nunca hasta ahora la America Latina, en todos los puntos del continente, había tenido que afrontar la más alta manifestación de la transición en su historia, del capitalismo al socialismo y al comunismo como lo previó Marx ni una indiferencia total de la centro derecha hacia sus principios y valores fundamentales. Nos han declarado una guerra comunista y nos la han impuesto a través de métodos nada usuales – con todo el cinismo calculador de que son capaces –manipulación, desinformación, intoxicación y no debemos olvidar que ya recibimos varios avisos.

Chile, no es un incidente aislado, se incluye entre una serie de recientes señales inequívocas que presentan un realidad obvia.  Todos hemos visto los malos antecedentes históricos de la anulación del sistema democrático, la abolición del Estado de Derecho o el restablecimiento de estructuras autoritarias en Cuba, Venezuela y Nicaragua, que se hunden en el caos y cada día crece la lista negra de víctimas inocentes. Una horrenda situación y duradera tragedia que repudiamos y condenamos sin reservas.  Somos testigos de estos crimines contra la humanidad y también somos responsables conjuntamente de que no se repitan nunca más. Exige que actuemos ahora y en el futuro y con toda la razón. Cada triunfo del nuevo régimen comunista en America latina plantea nuevas preguntas que requieren nuevas respuestas y plantean nuevos desafíos a los que debemos hacer frente juntos a través de medidas concretas. Ante todo, tenemos que ser conscientes de que se está librando una guerra, una guerra sin cuartel fomentada por el fundamentalismo contra nuestro estilo de vida y nuestros valores democráticos, contra las bases que fundamentan nuestra civilización.

Es hora de que nosotros, los demócratas, superemos el aturdimiento que nos ha embargado; habiendo sido todos educados para respetar nuestras estructuras democráticas y de proteger los derechos humanos fundamentales, la dignidad humana y los derechos civiles; de lo contrario, la situación irá de mal en peor. Es preciso que comprendamos la realidad en la que vivimos. Se trata de una amenaza que no podemos menospreciar. No solo es un problema emergente, sino que tenemos que tener la convicción de que será un problema creciente.

El comunismo pone en peligro la estabilidad política, la seguridad, la libertad y el estado de derecho, los pilares fundamentales de nuestros países. Se trata de una cuestión con respecto a la cual no cabe hacer concesión alguna. No solo de palabra, sino también en hechos. Esta es una de las razones principales por la que urge que nos unamos para hacerle frente; es, esencialmente una exigencia moral de primer orden. Por ello debemos ser fuertes y mostrarnos activos en la lucha contra este monstruo multicéfálo. El mayor riesgo que tenemos los latinoamericanos ante este fenómeno es que los ciudadanos interpreten que la falta de acción, la parálisis, el no hacer nada es lo que fundamentalmente identifica nuestra falta de acción. Ese es el mayor riesgo, la mayor dificultad: no saber cómo hacer frente a este riesgo terrible desde nuestros principios, convicciones y valores propios. La única manera de vencer a una lacra comunista es haciéndole frente, lo definitivo es la toma de conciencia, la concienciación de la gravedad del problema, no basta con combatir los síntomas; es preciso llegar a los orígenes.

El comunismo es un atentado no solo contra nuestras libertades políticas y económicas, sino también contra nuestras normas y valores universales: la libertad, la democracia, la tolerancia y el Estado de derecho, valores que debemos defender. Mediante una política del fraude o el engaño encaminada a proteger a la población contra la elite de turno en el poder, prometiendo echar abajo el sistema y dar mayor poder a los pobres, incluso el restablecimiento del orden, seguridad y paz, los comunistas acaban por librar una guerra contra los pueblos, eliminando así de un plumazo los elementos democráticos del sistema político. Hoy me atrevo a afirmar que la principal laguna de la política anticomunista no es la falta de medidas y de iniciativas, sino que no identificamos suficientemente el comunismo como el principal problema que tenemos los latinoamericanos. Nosotros, los Demócratas – Cristianos conservadores, estamos convencidos de que tenemos el derecho y el deber, como ciudadanos, de declarar nuestra postura sobre Comunismo y de defender la democracia y el Estado de Derecho, sobre todo, la de atrevernos a hacer sonar la alarma porque Latinoamérica se está descomponiendo ante nuestros ojos. A medida que avanza el comunismo, todos percibimos cuán indispensable es destilar la cultura democratica entre los ciudadanos, en especial los jóvenes: es una condición del éxito del proyecto latinoamericano destinado a crear una civilización humanista. No hay atajos posibles, no hay posibilidad de soluciones mágicas. No hay soluciones rápidas para el comunismo. Tenemos que proteger mejor a nuestros ciudadanos, salvar la democracia, el Estado de Derecho y nuestro código de valores.

La urgencia que aquí se plantea es la siguiente: ¿qué va a hacer la Colombia en 2022 con respecto a la eliminación de esta amenaza, que ya se ha materializado en el país?

Hoy día, Colombia se encuentra en uno de esos momentos cruciales; el año que viene y después, determinarán el futuro de nuestra nación. Esta Colombia democrática, habiendo rechazado ya el comunismo de una vez por todas, debe votar «no» una segunda vez y para siempre. No podemos permitir que el Gobierno se mantenga en un silencio cortés o se manipulen las elecciones presidenciales y no podemos tolerar que en Colombia se implante la idea del comunismo, ya que esto solo lleva a un callejón sin salida. Meditemos sobre esta frase de Kofi Annan: «La historia es un juez implacable, no nos perdonará que dejemos pasar la ocasión». Colombia tiene la obligación de escuchar cada voz que se pronuncie a favor de la libertad de los pueblos oprimidos. Pero ha de manifestar claramente que se debe combatir y condenar el comunismo sin condiciones ni salvedades, y que todos aquellos que lo justifiquen, toleren o apoyen – subrepticiamente o de cualquier otro modo – tendrán que ser aislados para garantizar que no puedan hacer daño alguno. Creemos en la universalidad de los derechos humanos y en el Estado de Derecho. Una vez más, si deseamos proteger la frágil democracia y el régimen de libertades frente al comunismo, no debemos jugar con ella o se va rumbo hacia su destrucción; cada persona está llamada a asumir la responsabilidad cívica y patriótica, como ciudadanos, ante la vil tentativa de ofender la dignidad nacional, la independencia y nuestra soberanía, un ejemplo a seguir para las generaciones presentes y futuras.

Feliz Navidad y un próspero año nuevo y que podamos convertirnos en mejores seres humanos en este nuevo año

 

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Martín Eduardo Botero, colombiano de nacimiento. Abogado Europeo inscrito en el Conseil des Barreaux Europèens Brussels. Titular de Botero & Asociados, Bufete Legal Europeo e Internacional con sede en Italia, España y México. Letrado del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid. Presidente y fundador de European Center for Transitional justice y vicepresidente en la Unión Europea de la Organización Mundial de Abogados. Graduado en Jurisprudencia por la Universidad de Siena (Italia) con Beca de Honor del Ministerio de los Asuntos Exteriores italiano.  PhD en Derecho Constitucional Europeo por la Universidad de Bolonia con Beca de estudio del Ministerio de los Asuntos Exteriores italiano y la Unión Europea.  Su último libro lleva por titulo “Manual para la Lucha contra la Corrupción: Estrategia Global: Ejemplos y Buenas prácticas”.