El Ecommerce Hub 2026, realizado en el Hotel Los Delfines, fue un evento privado que reunió a 42 empresas peruanas del ecosistema digital y de consumo masivo. Aunque llevaba la marca de VTEX, una empresa fundada en Brasil pero financiada por capital privado internacional, el financiamiento fue esencialmente local. Las entradas tenían el costo de 100 dólares. VTEX no opera en infraestructura, obras públicas ni contratos estatales; su negocio es estrictamente comercial: software para comercio digital, gestión de pedidos, automatización de catálogos y herramientas de inteligencia artificial aplicadas al consumo. Además, el Ecommerce Hub no es un evento aislado en el Perú: forma parte de una serie regional realizada previamente en São Paulo, Ciudad de México, Bogotá y Santiago, siempre con el mismo formato de financiamiento privado y protagonismo local.
Por eso, en Lima, el escenario lo ocuparon empresas peruanas. Y entre todas las presentaciones, hubo una que destacó por su profundidad sociológica y por su lectura del país: la del Grupo AJE. Una empresa nacida en Ayacucho, en plena época del terrorismo, que hoy opera en doce países y que ha decidido digitalizar lo que nunca se había digitalizado: las bodegas del Perú.
En la Zona de Ponencia, resaltamos una empresa que conjuga la fusión de la empresa con las microempresas peruanas, en este caso específico las Bodegas, el título lo dice casi todo “Zúper Bodegas: digitalizar lo que nunca se había digitalizado: la revolución silenciosa del B2B” a cargo de Mario Granda, gerente corporativo del Grupo AJE, su rol, como lo explica, es liderar la transformación digital comercial del grupo para todas las operaciones. Es un joven digitalizado que ama la tecnología, pero, nos dice “lo más importante es siempre y cuando esta tenga propósito, y el propósito creo que es lo más importante y lo que nos debería unir a todos en este foro para ver cómo transformamos negocios, cómo transformamos personas y cómo transformamos hábitos.”
¿De qué transformación nos habla Mario Granda? Nos habla de las Bodegas de Barrio del Perú. Una expresión económica y cultural de servicio a la comunidad, para muchos son el corazón del comercio minorista y social en los barrios del Perú. En ellas encuentras productos de consumo diario como abarrotes, snacks, lácteos, bebidas y artículos de limpieza. Además, son reconocidas por su cercanía, atención personalizada y por ser un punto de encuentro en la comunidad. Un dato no menor, “de cada 1000 bodegas, 700 son lideradas por mujeres emprendedoras que son propiamente el sostén de toda su familia y que buscan sacar adelante, obviamente, a sus hijos” nos refiere Granda.
Otro elemento importante “la industria propiamente del mercado peruano en el consumo de bebidas, mueve 2.5 billones de dólares…..con un crecimiento proyectado más o menos de 6.4% hasta el 2035”.

Un elemento significativo lo encontramos en el consumo de bebidas, el 70% de las bebidas que los peruanos consumimos se adquieren en las bodegas, el 30% son adquiridos en los supermercados, autoservicios. En el Perú, explicó Granda “tenemos aproximadamente 400.000 bodegas, sólo en Lima hay 200.000 bodegas”, AJE, tiene ¼ de millón de esas bodegas.
El reto era ¿cómo digitalizar el negocio? ¿cómo aportar las oportunidades de consumo? cuando un bodeguero no usa la tecnología. Para muchos habría significado una empresa inútil o se podría pensar “esto solamente lo hacen grandes empresas de fuera”. Pero, como nos refiere Granda, AJE, empresa peruana, natural de Ayacucho, nació en la época del terrorismo, los retos los fascina, son dinámicos, arriesgados y apasionados. Sin buscar la perfección encuentran soluciones “porque la oportunidad no la podemos desperdiciar”.
Encontrar el modo que el bodeguero haga su pedido directamente, sin intermediario, decidieron y el impulso final lo dio el COVID, AJE no tenía un canal digital, lo cual en plena pandemia se sintió: por quince días no tuvieron ventas. “Una compañía que factura más de 2 billones de dólares como consumo masivo no tienes un canal digital”.
Profundizando aún más, descubrieron que el bodeguero no usaba ni tenía algún aplicativo para hacer sus pedidos, sobre todo el domingo luego que su bodega ha quedado vacía de las ventas del fin de semana, “había un vacío que alguien tenía que llenar”.
Idearon un aplicativo que ensayaron en una ciudad del norte del Perú, en Sullana, cerca a Piura, no funcionó. ¿Cómo tenía que ser el aplicativo? Pensaron que debía tener un inventario, haciéndolo pesado cuando los celulares utilizados por estas personas no son muy sofisticados y sobre todo cambian de número de 3 a 4 en el año.
Al manifestar sus preocupaciones por la falta de visibilidad de los inventarios, el bodeguero les manifiesta “Nosotros hemos salido hace 30 años con un papel, una hoja, pones simplemente cuántas unidades tienes y vas descontando por cada venta”, en realidad le proponía volver a lo básico y “no dejar de desperdiciar la oportunidad”. Además el peso de un aplicativo en una memoria escasa generaba más problemas que soluciones. Intentaron con una página web pero no prosperó. “Entonces tuvimos que reformular absolutamente todo”. Incluso generarles una mail. «Lo que hicimos fue, reformular la propuesta y únicamente nos apalancamos en códigos propiamente ya creados que ya se tenían al momento de que son creados como clientes. Ahora, entonces, lo que el bodeguero no quería y no quiere es sofisticación”.

“Lo único que les interesa es un aplicativo que cargue rápido, que no pese, que sea intuitivo y que sea hecho por datas. Es lo único que les interesa. Pero lo más importante de todo es que también la conectividad no se te caiga cuando estás en zonas extremadamente rurales. Teniendo en cuenta que el bodeguero es el sostén de la familia.” Y también porque “es la relación más importante que nosotros vayamos a tener”. Se debía actuar una inclusión digital.
Al final construyeron una plataforma hecha por peruanos para peruanos, que “ahora se usa en todas las operaciones del grupo, 12 operaciones. Y acá, es claro, nosotros damos un enlatado, pero cada operación tiene una lógica, un contexto totalmente distinto. Y acá empieza el tema de qué tan rápido tú puedas responder para cada necesidad de cada operación”.
Como consejo a la audiencia Marco Granda aconseja “si cada persona especializada en el negocio tiene un entendimiento 360 del negocio; operaciones comerciales, nativos digitales, guía, tecnología, lo saben todo. Y si esas personas obviamente te ayudan, los procesos se vuelven mucho más rápidos. Y la excelencia simplemente es la cereza del pastel. Y algo que creo que a mí me ha servido es siempre busca gente más talentosa que tú, no busquemos más de lo mismo, busquemos desafiar el status quo”
Tenemos ahora en 12 países, una sola plataforma. “Estamos en Panamá, Costa Rica, Bolivia, Honduras, El Salvador, Nicaragua, México, Guatemala, Ecuador, Perú, y saliendo en Chile en los próximos días. Súper operan el 100% en los mercados de Agelatán. Cuatro módulos. ¿Y por qué lo pongo como cuatro módulos? Porque tienes el módulo tradicional, como yo les había comentado, Odegas. Tienes los módulos Bono Reds, que son socios estratégicos propiamente de nosotros, que también ya lo usan. Lo usa el canal ORECA y lo usan Mercados. O sea, tienes cuatro canales de atención”.
Las compras se han incrementado, los Bodegueros compran a las 2 de la mañana, abren a la 7 de la mañana y cierran a las 22/23 horas, el aplicativo sirve para que el bodeguero se auto-gestione.
Para concluir deja claro que “la Innovación, no es hacer algo distinto, es entender tu negocio desde adentro, saber qué tienes que mejorar porque al final. El propósito de cambiar vidas, democratizar la digitalización de 400 mil bodegas de la economía peruana, que buscan superarse y nuestro rol como marca, es ayudarles cada día cuando compiten con un “Tambo”, con un Supermercado. Además, una bodega no siempre es lo más barato, pero es la estructura que mantiene la relación personal, el contacto humano, cosas que la tecnología a veces nos deja fríos”, concluyó.







