Marco Balich, director creativo de la ceremonia inaugural de Milano–Cortina 2026, habló con claridad y emoción sobre el espíritu que quiere imprimir a los Juegos: unidad, paz y participación global.
Para Balich, el corazón del proyecto está en evitar mensajes divisivos y apostar por valores que todos puedan reconocer como propios. Por eso, uno de los ejes centrales de la ceremonia será la celebración de la tregua olímpica, un gesto simbólico que la Fundación Milano-Cortina y el Comité Olímpico Internacional consideran esencial en un mundo marcado por conflictos. El mensaje es simple y potente: el mundo necesita paz, y los Juegos deben ser una ocasión para decirlo en voz alta.
Durante la conferencia se habló también del enorme alcance que tendrá la ceremonia inaugural. Balich recordó que la audiencia estimada, incluso sin contar África e India, supera los 2.200 millones de personas, una cifra que deja muy atrás eventos como los Oscar. Esa noche, dijo, el mundo entero estará mirando, y por eso es fundamental que todos se sientan invitados: los Juegos son para todos.
Habrá presencia de jefes de Estado, celebridades y grandes figuras de la cultura y el deporte, no solo sobre el escenario sino también en las gradas. La ceremonia no será solo un espectáculo, sino un momento global de encuentro, donde la diversidad y la participación serán parte del mensaje.
Al final, se recordó que aún quedan algunas entradas limitadas para asistir a la ceremonia inaugural, que tendrá lugar el 6 de febrero en el estadio San Siro de Milán, a las 20:00 horas. Una noche que promete ser histórica, no solo por lo que mostrará, sino por lo que quiere decirle al mundo.
Durante la ronda de preguntas quedó claro que el interés era internacional. Periodistas conectados desde distintos países intervinieron para profundizar en el alcance cultural y simbólico del evento. Hubo preguntas sobre cómo se integrarán las tradiciones italianas con un lenguaje universal, cómo se representará la diversidad de los pueblos que participan en los Juegos, qué lugar tendrán las nuevas generaciones en la narrativa de la ceremonia y cómo se puede hablar de paz sin caer en discursos políticos. Desde medios de moda, deporte, cultura y política, las preguntas llegaban desde Europa, América y Asia, confirmando que Milano–Cortina 2026 ya se vive como un acontecimiento verdaderamente mundial.









