Financiación de las Startups en Latinoamérica

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La financiación para las startups en Latinoamérica experimenta actualmente un repunte significativo en el 2025, liderado por el sector insurtech (tecnología en seguros) con una inversión de USD 121 millones en el primer semestre, un aumento del 370% con respecto al año anterior. Brasil concentra el 74% de este flujo con USD 89 millones, seguido por México con USD 15 millones, Chile con USD 8 millones y Argentina con USD 7 millones, donde los fondos internacionales y venture capital apuestan por modelos escalables en seguros digitales, movilidad y salud.

Mientras el insurtech domina la inversión, sectores como agrotech en Argentina y logística en Colombia captan una mayor atención. Chile destaca por su ecosistema emergente, al registrar un 29% más de startups operativas que el año anterior, muchas enfocadas en la transición energética. Programas como el SECO Startup Fund que suele inyectar USD 6 millones en Perú y Colombia, impulsan proyectos climáticos y generación de empleo juvenil, aunque su alcance todavía sigue siendo limitado.

Eventos como StartCo 2025 en Medellín catalizan este ecosistema. La cumbre conectó a 150 fondos de inversión con emprendedores, generando USD 4.8 millones en acuerdos preliminares y proyectando superar los USD 30 millones este año. Gigantes como BBVA y Endeavor amplían sus redes de mentoría, facilitando que el 18.3% de los startups logren internacionalizarse, especialmente en el Perú con un 58% y en Colombia con un 26%. Pese a ello, persiste una brecha crítica con las startups solo el 15% son fundadas por mujeres y la mayoría opera en las capitales y no en las regiones.

Los desafíos estructurales no deben subestimarse. La tasa de mortalidad de startups alcanza el 9.4%, con picos del 10% en México y Colombia, donde el acceso al crédito para escalamiento sigue siendo escaso. Además, el 84% de la inversión se concentra en tres países Brasil, México, Argentina y en etapas tempranas (seed capital), dejando fuera a emprendimientos en fase de crecimiento. La falta de instrumentos de deuda flexible (como préstamos a 3-5 años) limita a quienes necesitan capital inicial.