Las mujeres necesitan de los hombres y los hombres no pueden vivir sin las mujeres

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Tenemos una guerra encima que está afectando cada vez más la economía y la producción mundial, el presidente Zelensky está transformado, su mirada, sus gestos denotan su ira, su rabia, él no tiene medida cuando exige que toda Europa debe entrar en guerra, incluso cuando, ante un misil de fabricación rusa caído en territorio polaco, que al parecer fue disparado por error por los mismos ucranianos, lo llevó a justificar y exigir un ataque conjunto de la NATO, es decir, una guerra mundial sin mediar consecuencia alguna. Biden tuvo que mediar, Putin lo agradeció, todos lo hicimos.
En el mundo, la cúspide del pensamiento masculino está más vigente que nunca, la jerarquía, el honor, prevalecen, desde hace demasiado tiempo. En realidad Zelensky no puede hacer diferentemente, a su alrededor tiene un grupo de hombres y también de mujeres, la vicepresidenta Iryna Vereshchuk, totalmente masculinizada, esperan la destrucción total para derrotar la injusta invasión rusa, que no es sólo la invasión de Putin, el agresor macho alfa, sino, es de todos los rusos. El desencadenamiento de la violencia impide que alguna de las partes pueda manifestar flaquezas, los matarían, los asesinarían, su propia gente lo haría, tanto a Zelenkski como a Putin.
La lógica masculina está atrapada.

Es un infierno. Eso, es lo que viven las mujeres cuando en la familia el marido, el conviviente, el padre, desata su ira, su rabia porque prevalece la jerarquía, el honor, ofende, insulta, maltrata, pega hasta llegar a matar, no acepta que la esposa, pareja, hija, tome decisiones por su cuenta, ella es cosa propia. El hombre que maltrata no perdona, no sale de sí mismo, no lo puede hacer, está centrado en su sentir, en su existencia y en sus sentimientos. Sí, a lo anterior agregamos, el capitalismo, la codicia, la avaricia egoísta, que ha dejado a las mujeres fuera de la economía, que nos exige adquirir «competencias masculinas» para lograr resultados o simplemente para sobrevivir en medio de un ambiente adverso, entendemos que la pobreza tiene rostro de mujer.

Ante este panorama, podríamos afirmar que el sentimiento femenino ha perdido, porque nuestra naturaleza nos lleva a: comprender, perdonar, salir de nosotras mismas, ser empaticas, aceptar traiciones de los maridos, de los hijos, de la familia, aceptamos la imperfección social humana resignadas, muchas veces culpándonos y seguimos adelante.

Sin embargo y en cambio, lo femenino es un ideal, al cual las mujeres no le damos su gran valor y la fuerza que tiene, es más, es el ideal de los hombres, es el ideal fundacional de las sociedades, de las religiones. Desde, la Virgen María, luz para los hombres de la Iglesia, para el Vaticano donde un mundo absoluto de hombres excluye a las mujeres,  cree en Dios, como ser supremo, pero, es la Virgen la que intercede porque es bondad hecha mujer, es terrena, es la Madre de Dios.
La Justicia, en el mundo entero,  es mujer, ella, no necesita mirar: es justa. La Libertad, es mujer. Algunos países, como es en Francia, tenemos a Marianne, encarna la República Francesa y representa la permanencia de los valores de la república y de los ciudadanos franceses: «Libertad, igualdad, fraternidad». Italia turrita es la personificación nacional de Italia, es una joven mujer con una cinta en la cabeza con una corona mural completada por torres.

Las cualidades femeninas, muchas veces las mujeres, nosotras mismas, no las valoramos porque son silenciosas, como lo es el embarazo, el cuidado, la resignación, la íntima convicción que la violencia no es la solución, que surge la razón, la seguridad para seguir adelante sin perder la esperanza, tantas veces culpándonos, confiando que perdonando a los maridos, ellos mejorarán, dejarán de ser mentirosos, traidores, ególatras, que los hijos un día se darán cuenta, que todo mejorará. Desechamos los malos momentos, dando relevancia a aquellos momentos que recordamos con ilusión y esperamos volverán. Es la rueda de la vida y de la sociedad que las mujeres sostienen, sin ellas, sin nosotras, sin la continua búsqueda del amor, porque eso buscamos, las sociedades se paralizarían. Probablemente, los hombres se destruirían entre ellos.

Valorar la naturaleza femenina es importante y resaltar nuestras cualidades es necesario, es nuestra tarea transformar la sociedad asemejándola a nosotras que somos el ideal, de convivencia y de democracia, lejos del género femenino se encuentra la autarquía, la guerra, la dictadura, la codicia para generar el tráfico de drogas, la destrucción de la Amazonía, apoyar dictadores. Los hombres, tienen claro este panorama, porque saben que «las mujeres necesitan de los hombres y que los hombres no pueden vivir sin las mujeres».

Sin pasar por víctimas, debemos reconocer nuestro valor con la convicción que sin necesidad de contagiarnos de la masculinidad, de la jerarquía, del honor, del egoísmo, dando, en cambio, importancia y visibilidad a nuestra naturaleza, contribuiremos a ser el modelo prevalente y no el modelo perdedor. De este modo, los 25 de noviembre, se conmemorarán menos feminicidios, porque el género femenino debe trabajar unido como un ejercito, actuar la solidaridad femenina, sin jerarquía, sin honor, sin egoísmo. En nosotras, en nuestra naturaleza está el cambio de la sociedad democrática mundial. Asumamos esta tarea, está en nuestras manos.