Un discurso que ha tocado las teclas más sensibles de los norteamericanos, cargado de palabras, hechos, eventos, símbolos. Desde Kiev, Volodímir Oleksándrovich Zelenski, “una ciudad que está bajo misiles y ataques aéreos de las tropas rusas todos los días, pero que no se rinde” se dirigió al Congreso de los Estados Unidos, hospedado por la Senadora Nancy Pelosi y en red con toda la ciudadania norteamericana y con el mundo.
La Democracia, la libertad están en juego en Ucrania, Zelenski clamó por el destino de su país, globalizando el ataque ruso “no nos ha atacado sólo a nosotros, no sólo a nuestra tierra, no sólo a nuestras ciudades; es una ofensiva brutal contra nuestros valores humanos básicos” evocando el memorial nacional en Rushmore, “aquellos que sentaron las bases de los Estados Unidos de América: democracia, independencia, libertad y cuidado para todos……nosotros en Ucrania queremos lo mismo para nuestra gente”.
Para aterrizar en Pearl Harbor y en el 11 de septiembre como el día “cuando el mal trató de convertir sus ciudades, territorios independientes en campos de batalla, cuando personas inocentes fueron atacadas desde el aire” agregando “nuestro país experimenta lo mismo todos los días y noches, desde hace tres semanas”, las tropas rusas han disparado casi 1.000 misiles contra Ucrania.
Un terror que ha vuelto a Europa después de 80 años, Zelenski pidió “una zona de exclusión aérea sobre Ucrania para salvar a la gente” caso contrario, pidió aumentar su defensa, con aviones S-300, “para proteger a nuestra gente, nuestra libertad, nuestra tierra, aviones que pueden ayudar a Ucrania, ayudar a Europa”, insistió en la necesidad de proteger su cielo, sobre todo de noche cuando se desencadena el ataque aéreo ruso.
Su petición era desesperada para luego agradecer a Biden “por su participación personal, por su compromiso sincero en la defensa de Ucrania y la democracia en todo el mundo” así como por la Resolución que “reconoce como criminales de guerra a todos aquellos que cometen crímenes contra Ucrania, contra el pueblo ucraniano”. Sin embargo, no basta. Por ello, solicitó “nuevos paquetes de sanciones, cada semana hasta que se detenga la maquinaria militar rusa”, extenderla a los políticos de la Federación Rusa, desde los miembros de las Dumas “hasta el último funcionario que tenga falta de moral para romper el terrorismo de Estado” pidió a las empresas abandonar el mercado ruso que está “inundado con nuestra sangre”. La paz es más importante que las ganancias, y tenemos que defender este principio en todo el mundo.
Ante la grave violación rusa, su avanzar y la destrucción de su país, ante la negativa ucraniana de rendirse, ante la evidencia que las instituciones actuales no responden, propuso crear “una asociación, U-24, Unidos por la Paz” que brindaría asistencia a quienes viven “desastres naturales, desastres provocados por el hombre, que fueron víctimas de una crisis humanitaria o epidemia”. No basta ser líder de un país, señaló, sino “ser el líder del mundo, significa ser el líder de la paz”. Reiterando que “el pueblo ucraniano está defendiendo no sólo a Ucrania; estamos luchando por los valores de Europa y del mundo, sacrificando nuestras vidas en nombre del futuro”. No encuentro sentido a mi vida si “no puede detener las muertes” proclamando a Biden como líder de “tu gran nación. Deseo que seas el líder del mundo. Ser el líder del mundo significa ser el líder de la paz”.
Palabras importantes, que también las ha escuchado Putin, quién desencadenó un ataque masivo sobre Kiev mientras Zelenski se reunía con los Primer Ministro de Eslovenia, Janez Jansa; Polonia, Mateusz Morawiecki y República Checa, Pert Fiala.
Biden escuchó el mensaje de Zelenski desde su casa y respondió, aseguró estar doblegando la economía de Putin con las sanciones que aumentarán y serán mas dolorosas con el transcurso del tiempo. Lo que está en juego, aseguró, son los principios de las Naciones Unidas y de los Estados Unidos, el derecho de un país a determinar su propio futuro, por lo que Ucraina «nunca será una victoria para Putin, no obstante los avances que logre en el campo de batalla». Aseguró que el apelo de Zelenski fue escuchado por el pueblo norteamericano.
Hizo conocer que la asistencia norteamericana a Ucrania «había empezado en marzo de hace un año, con ejercitaciones y $650 millones en armas, antes de la invasión». Cuando inicia la invasión, los ucranianos tenía armas para resistir el avance ruso, «cuando la guerra comenzó ya habían recibido otros $300 millones de ayuda en armas, sistema antiaéreo, helicópteros de transporte, embarcaciones de patrulla, vehículos, drones, aparatos de seguridad de comunicación, imágenes satelitales y capacidad de análisis lo que ha ayudado a combatir la avanzada rusa”.
Declaró “Utilizo mi autoridad presidencial para activar una ulterior asistencia de seguridad para ayudar a los ucranianos para contrarrestar este asalto, otros $800 millones de de asistencia, por un total de un billón de dólares sólo esta semana, son transferencias directas de nuestro Departamento de Defensa al Ejercito de Ucraina para ayudarles a luchar contra esta invasión”.
Agradeció al Congreso “por haber asignado estos fondos, este paquete proporcionará una asistencia sin precedentes a Ucrania incluyendo 800 sistemas antiaéreos para que el ejercito ucranio pueda continuar a parar aéreos y helicópteros que atacan a su pueblo, defendiendo su espacio aéreo». Además, de “sistemas antiaéreos que incluye 9 mil portátiles de alta precisión, misiles de espalda que los ucranianos han utilizado eficazmente para destruir vehículos blindados y tanques rusos, siete mil granadas, mitras que podrán ayudar a los corajudo hombres y mujeres ucranianos para que se defiendan también en el campo”. Además de “municiones, artillería, por un total de 20 millones de proyectiles incluidos los drones que demuestran nuestro compromiso de enviar los sistemas mas avanzados a Ucrania para su defensa”, aseguró que lo hacían “con nuestros aliados y socios”.
Advirtió que “podrá ser una batalla larga y difícil pero el pueblo norteamericano sostiene al pueblo ucraniano ante el inmoral y anti-ética guerra de Putin contra la Ucrania”, por ello “los ayudaremos en su lucha por la democracia, libertad y sobre-vivencia. Daremos a Ucrania las armas para defenderse”. Han proporcionado $300 millones de asistencia humanitaria para los refugiados, sostendrán la economía ucraniana “con asistencia financiera directa junto con lo aliados y socios…. presionarán la economía de Putin, aislándolo, debilitando su posición, hacerle pagar un precio reforzando las manos de ucranianos en el campo de batalla”….”haremos que termine esta guerra innecesaria, el apetito de una autócrata contra el deseo del ser humano de ser libre pero no debe haber ninguna duda, Norteamérica es por las fuerzas de la libertad, lo ha sido y lo será siempre”.
Para Putin, no ha sido un buen día, los detalles explicados por Biden sobre la preparación del ejercito ucraniano desde hace un año y la dotación militar, deben haberlo enfurecido; la Corte Internacional de Justicia de la Haya ha indicado provisionalmente tres medidas cautelares, dos de ellas por mayoría y una por unanimidad contrarias al accionar de Putin; el Comité de Ministros del Consejo de Europa decidió que la Federación Rusia no será miembro desde el 16 de marzo; Biden responde a una cronista «Si, pienso que Putin sea un criminal de guerra». La respuesta del Kremlin «Consideramos inaceptable e imperdonable semejante retórica por parte del jefe de un Estado cuyas bombas mataron a centenas de miles de personas en todo el mundo».
La furia de Putin se hizo sentir esta tarde cuando bombardeó el Teatro de Mariupol refugio de civiles, desde el cielo se leía que era destinado a los niños. Sigue vigente la pregunta ¿la guerra de Putin es sólo Ucrania?.







