La cadena del sector del turismo estimula y da vida a la cadena del sector de la restoración y viceversa, la pandemia ha frenado ambas. Incluso, con la esperanza de reactivarse, este sector económico se endeudó para adaptarse a los nuevos protocolos, siguieron perdiendo. Italia y Francia, dos países europeos con la mayor riqueza gastronómica de Europa reaccionaron, en tiempos donde nadie habría sospechado una situación como la que estamos viviendo. El 27 de febrero de 2020, durante la visita a Nápoles del presidente Emmanuel Macron suscribió con, el ahora expresidente, Giuseppe Conte, la Declaración conjunta que señala «Francia e Italia pondrán en marcha iniciativas conjuntas a partir de 2020, como el Foro de la Alimentación de París en junio de 2020, en el que Italia será uno de los países más destacados, y el décimo aniversario de la inscripción de la dieta mediterránea, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, para que sus muy similares modelos de alimentación y gastronomía se involucren en procesos cada vez más respetuosos con el planeta, la salud y los productores. Los dos países coinciden en que una mayor sostenibilidad de los sistemas agroalimentarios también requiere procesos de producción de calidad, la protección de los derechos de propiedad intelectual, como las Indicaciones Geográficas, y la transparencia de la información a los consumidores para promover una alimentación sana y sostenible.»
El confinamiento ha producido un grave terremoto en el sector de los restaurantes italianos, sobre todo han perdido a los jóvenes que con pasión desempeñaban este trabajo, al encontrarse desocupados, han buscado otros empleos y probablemente no volverán a trabajar en este sector.
Dos periodistas, expertas en gastronomía del diario «Corriere della Será», Angela Frenda y Fiorenza Sarzanini convocaron al sector así como a la política para reactivar esta economía. Los nueve Chef con y sin estrellas escribieron una carta abierta «Para que podamos salvarnos» al vértice del Gobierno donde explicaban el «Valor de un restaurante» donde los platos que se ofrecen unen el pasado, el presente y el futuro, donde la tradición y la modernidad revelan escenarios inesperados. La cocina italiana «se vive como algo excepcional, cuya calidad es reconocida como patrimonio de toda la humanidad». El chef Massimo Bottura explicó que hoy un restaurante en Italia «crea cultura, somos embajadores de la agricultura, somos el motor del turismo gastronómico, formamos, y ahora hemos iniciado una revolución culinaria «humanística» que involucra lo social.»
Alrededor de la gastronomía italiana se genera otras actividades económicas como sucedió en Módena con los B&B dando vida al «turismo gastronómico». Algo similar, en forma incipiente sucedía en Piura, los fines de semana partían aviones de Lima para un fin de semana gastronómico piurano.
Los Chef italianos fueron escuchados por el Ministerio de desarrollo económico, Giancarlo Giorgetti, quien consideró «confiando en el final de la pandemia, uniendo el optimismo que debe ayudar a resurgir el sector a programar el futuro apuntando a las excelencias, a lo que Italia puede ofrecer».
En este sentido, la segunda excelencia italiana, luego de la cultura es la gastronomía, constituye la razón del retorno del turismo a este país. Siendo así, el Ministro consideró que este sector «puede constituir la base para la construcción de una política industrial de atracción de inversiones.»
Con tal motivo invitó a los Chef a constituir una Mesa de la Gastronomía, a fin que las ofertas gastronómicas sean valoradas en su especificidad dándoles la debida importancia a aquellas que generan turismo, generan desarrollo. Un factor de crecimiento económico que abarca «el alimento como cultura, es la clave de la economía sostenible, aumenta la responsabilidad de la política, siendo Italia quien preside el G20, hay un plan de recuperación donde se sostiene la importancia la economía verde pero el objetivo transversal es la inclusión de las mujeres.»
La salud, la genuinidad de los productos son elementos importantes que deben ser defendidos por países que poseen riquezas naturales, la producción artesanal y la producción en serie no pueden ser comparable. El reto está en la capacidad de insertar las características artesanales en la producción industrial.
La única Chef que integrará esta Mesa de la Gastronomía, Antonia Klugmann, hizo evidente el reducido número de mujeres en el sector por ello, solicito, la elaboración de una política específica. Entender las razones de la exigua presencia femenina será analizada en la Mesa de pronta constitución.
Fue también solicitada la creación de un Comisario de la Gastronomía, siguiendo la experiencia francesa, un experto del sector que pueda orientar a la política la mejor manera de valorizar la cultura gastronómica italiana, nueve meses de pérdida por la pandemia, ha hecho evidente la importancia de este sector. El presidente Emmanuel Macron nombró a la chef Sophie Le Bouleise, la Comisaria de la Gastronomía francesa.
Perú, tiene productos ancestrales y nouvelles food de reconocida calidad, una gastronomía reconocida en patria y en el extranjero, la experiencia del Viejo Continente representada por dos países amigos que han desarrollado una cultura gastronómica que comprende la tutela de la producción desde su origen, debe ser una inspiración. Tenemos todo, nada nos falta, sólo decisión.








