En el documento “La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe”, elaborado por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), se muestra en el período 2016 una reducción de la inversión extranjera directa en 7,8% respecto al 2015. La reducción de los precios de las materias primas, el lento crecimiento económico y el escenario global de innovación y desarrollo de tecnologías han generado que las inversiones estén concentradas en países desarrollados.
En el año 2016, la inversión extranjera directa alcanzó US$ 1,746 billones, siendo las economías desarrolladas las que concentraron más de la mitad de estos (59%), mientras que las economías en desarrollo recibieron 37% de los flujos mundiales.
Entre los países que más han invertido en América Latina y el Caribe (ALC) se encuentran los Estados Unidos y la Unión Europea, con 20% y 53% respectivamente. A ellos les siguen los Países bajos (12%) y Luxemburgo (8%). En el caso de China, aunque su inversión sólo represente el 1,1% de los flujos totales, en cuanto a fusiones y adquisiciones, es el cuarto país que lidera este tipo de operaciones.

En este contexto, fueron pocos los países de ALC, donde se observó un crecimiento de inversión extranjera directa. Brasil, a pesar de su recesión, obtuvo un aumento de sus inversiones en 5,7%, siendo el primer receptor de los flujos de inversión totales de ALC (47,1%). Le sigue México que, a pesar de haber reducido sus inversiones en -7,9%, ha concentrado el 19% de los flujos totales.
En tercer lugar, se encuentra Colombia, concentrando el 8% de los flujos debido a sus mayores inversiones en el sector energético. En cuarto y quinto lugar se encuentran Chile con el 7,3% y Perú con 4,1%, del flujo total respectivamente.
A nivel subregional, los ingresos de Centroamérica crecieron en 4,9%, mientras que en la subregión del Caribe lo hicieron en 3,3%.
En un escenario de disminución de la inversión extranjera, los países de la región deben realizar políticas que permitan atraer recursos del exterior que ayudarán a cerrar cada vez más las brechas productivas y sociales de ALC.








