OEA: Luis Almagro en China

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El Secretario General de la OEA ha viajado a China, un viaje de gran significato,  la OEA reúne a todos los países del continente Americano. El Embajador Luis Almagro ha vivido en China, del 2007 al 2010 como Embajador, representando a su país, UruguayChina se incorporó a la OEA en calidad de observador permanente en 2004.

En la Academia China de Ciencias Sociales de Beijing reflexionó sobre las relaciones de China con Latinoamérica y el Caribe, las cuales se encuentran «en un nivel muy alto y en un momento clave para su desarrollo futuro».

El objetivo central de la OEA, manifestó Luis Almagro es ofrecer a China «una plataforma única en su género para la cooperación política y técnica. Asimismo, es un foro político singular donde naciones grandes y ricas y países de ingresos medianos y pobres se reúnen en pie de igualdad para impulsar la democracia, los derechos humanos, la seguridad multidimensional y el desarrollo sostenible. Podemos aprender de la experiencia de China y avanzar juntos con agendas comunes en la región».

En realidad ya la CEPAL había llegado a China y China llegó a la CEPAL, han suscrito acuerdos de estudios, ha participado en las reuniones. También la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños – CELAC y China, capitaneada por la presidencia ecuatoriana  han realizado, el I Foro de Ciencia, Tecnología e Innovación China – CELAC 2015, en la sede de UNASUR, ubicada en Quito – Ecuador. China se integró al Banco Interamericano de Desarrollo en calidad de miembro oficial en 2009, participa en la Comunidad Andina y en la Comunidad del Caribe.

Sin embargo, la propuesta de la OEA tiene un componente no menor, es más, es de gran importancia, el componente político continental y el componente Estados Unidos, no mencionado en ningún momento pero siempre presente, le da otro peso a la propuesta. Además, China junto con los Estados Unidos, Perú, México y Chile hacen parte del APEC.  China, se confirma como el protagonista, aún enigmático, de la región americana.

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Almagro ha recordado que «la presencia de China en América Latina y el Caribe data de 500 años, los primeros contactos de los que se tiene constancia se remontan al siglo XVI. Por la “Ruta de la Seda por mar” navegaban entre 20 y 60 buques todos los años entre las regiones costeras de China y Acapulco, en México, intercambiando seda, algodón, joyas y pólvora por calzado, aceite de oliva y vino. En el siglo XIX migraron trabajadores chinos a Perú, Brasil, Argentina, Chile, Nicaragua y Panamá, así como a Jamaica, Trinidad y Tobago, Suriname y Guyana en el Caribe. En 1920, 26.000 chinos integraban el grupo de inmigrantes más grande de México después de los españoles.

Con una población combinada de alrededor de 2.000 millones, es decir, 28% de la población mundial, China y América Latina y el Caribe ya gozan de una relación considerablemente madura y fructífera, y estamos listos para dar un salto cualitativo hacia una alianza mutuamente más beneficiosa que no esté basada solamente en el comercio y las inversiones, sino que tenga un alcance más amplio, guiado por un modelo renovado de cooperación Sur-Sur.

Ya en el 2014, en la I Cumbre de Líderes de China y CELAC, el Presidente Xi Jinping presentó el esquema “1+3+6” para la cooperación; en el 2015 el Primer Ministro del Consejo de Estado Li Keqiang amplió el modelo en 3×3. El primer “3” se centra en la logística, la energía (electricidad) y la tecnología de la información. El segundo “3” comprende la interacción entre las empresas, la sociedad y el gobierno. El tercer “3” se refiere a la ampliación de los canales de financiamiento, crédito y seguros.

Ante una desaceleración del consumo chino de los productos básicos latinoamericanos, cabe pensar a un salto de contenido con el componente industrial así como ante los rápidos cambios producidos por la revolución tecnológica que ha llevado a Luis Almagro manifestar que «la respuesta a la Cuarta Revolución Industrial debe ser integrada y completa». Por lo tanto «necesitamos que China y la región de América Latina y el Caribe se sigan acercando, no solo en términos cuantitativos, sino también cualitativamente. LAC necesita diversificarse, mejorar su productividad y agregar valor a sus materias primas y China puede en el futuro cercano convertirse en un mercado más sofisticado que ha de demandar ese tipo de productos y servicios».

Para dar un sustento social a la propuesta, Luis Almagro señaló que el «40 por ciento de los latinoamericanos se encuentran en una posición vulnerable. Los que ganan entre 4 y 10 dólares al día se encuentran en la situación incierta de que un shock externo o interno puede llevarlos otra vez a la pobreza. La pobreza sigue afectando a una de cada cuatro personas (167 millones) y América Latina sigue siendo la región más desigual del mundo. La movilidad intergeneracional es limitada. La situación socioeconómica de los padres de un joven todavía desempeña un papel determinante en la creación de las oportunidades que ese joven tendrá en la vida. Como si esto fuera poco, la raza, el género o simplemente el lugar de nacimiento de una persona siguen determinando su potencial futuro. Estoy convencido que las relaciones entre América Latina y China pueden convertirse en una plataforma de cooperación decisiva para mejorar las oportunidades para todos los ciudadanos. Por eso es que el lema de la OEA es “Más derechos para más gente”.

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Un reflexión real, pero más parece que China quiere ser un pragmático socio comercial que ha encontrado en América latina países en la búsqueda de un nuevo interlocutor, sobre todo los países ALBA, luego de su experiencia con los Estados Unidos y  la Unión europea. Todos los acuerdos  suscritos son de índole comercial y de grandes inversiones sin alguna participación en el tema social, siendo hasta ahora, la Unión Europea, el mayor donador en proyectos de cooperación al desarrollo.  China, ha otorgado préstamos a Ecuador y Venezuela, si alguien pensó que eran regalos, se equivocó. Es más, es un competidor con los Bancos de la región como CAF en tema de infraestructura, recientemente, la Red Estatal de Electricidad de China se adjudicó la construcción de una segunda línea de transmisión de electricidad, de 2.250 kilómetros, desde la gigantesca central hidroeléctrica de Belo Monte, en el estado de Pará, en el nordeste de Brasil, hasta Rio de Janeiro, en el sudeste. China Gezhouba Group Corporation, compañía china de construcción e ingeniería ha construido la presa de Tres Gargantas en el país, actualmente está trabajando intensamente en la construcción de dos grandes presas en el sur de Argentina. Su presencia comercial en Bolivia es desbordante, lo sabemos más claramente ahora, gracias al escándalo que involucra a la Madre del hijo de Evo Morales. El Primer Ministro del Consejo de Estado Li firmó un memorando de entendimiento con Brasil y Perú para construir un ferrocarril interoceánico que cruzará América del Sur. El nuevo ferrocarril propuesto se extendería desde el puerto de Santos, en Brasil, sobre el Océano Atlántico, hasta el puerto de Ilo, en Perú, sobre el Océano Pacífico, y tendría alrededor de 3.500 kilómetros de largo, además, un inversionista chino está financiando un canal en el istmo centroamericano.

Si algo se ha realizado desde el punto de vista social ha sido el desarrollo de los 25 Institutos Confucio en nueve países de América Latina, entre ellos Brasil (8), México (5), Perú (4) y Chile (2), así como los intercambios de estudiantes entre universidades.

Loable la propuesta de la OEA, «si son flores, florecerán» pero, hay que conocer más al Dragón Chino.

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