De Ciudad del Vaticano a la Cumbre Mundial Humanitaria de Estambul (+ video).

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2006

En la Casina PIO IV, en la Ciudad del Vaticano, se realizó un Seminario muy especial, tenía por objeto reflexionar sobre la situación mundial con los encargados de la restauración mundial. Es evidente que el creciente número de conflictos internacionales está obligando a las poblaciones a desplazarse hacia ciudades más seguras. Casi la población de Italia, 60 millones de personas, se está moviendo en el mundo, si a esto agregamos los desastres naturales, tenemos un escenario que no puede dejarnos indiferentes.

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Si la cifra de ayuda a estas poblaciones afectadas ha aumentado notablemente gracias, también, a la sensibilización y generosidad, pasando de $2 billones en el 2000 a $25 billones en el 2014, las necesidades han aumentado, superan las cifras. El Secretario de las Naciones Unidas, creó por iniciativa propia un Panel de Alto Nivel sobre Financiamiento Humanitario, co-presidido  por la Vicepresidenta de la Comisión Europea, Cristalina Georgiana; el Sultán de Perak,  Nasrin Shah.

La sensibilidad de Ban Ki moon se pone de manifiesto en el Informe de las Naciones Unidas para Estambul:

«De niño crecí en guerra. Tenía seis años cuando me vi obligado a huir de mi casa en el pueblo en Corea, con sólo lo que podía llevar en mis brazos. Las escuelas destruidas, mi casa abandonada, yo estaba lleno de miedo e incertidumbre. No podría haber sabido que mi hora más oscura daría una forma tan profunda a mi destino. Con un refugio, libros de texto y artículos de primera necesidad, un joven de las Naciones Unidas me ofreció la esperanza y la protección y me inspiró para seguir una carrera en el servicio público. Siete décadas después de la fundación de las Naciones Unidas,  su bandera azul sigue siendo un signo de esperanza para toda la humanidad».

Los objetivos de erradicar la pobreza en el mundo, firmar acuerdos sobre el cambio climático universal y crear un nuevo marco para reducir el riesgo de desastres y aumentar la resistencia, son ideas claras con deseos de involucrar a la población mundial en el camino hacia la Cumbre Humanitaria de Estambul.

El Seminario fue organizado por la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales bajo la conducción de Monseñor Marcelo Sánchez Sorondo y la presidencia de Margaret S. Archer, participaron el Obispo Paul Richard Gallagher, Secretario de las Relaciones con el secretario de Estado; Kristalina Geogieva, Vicepresidente de la Comisión Europea y Co-Presidenta del panel de Alto Nivel en Financiación Humanitaria; el Sultán Nasrin Shah de Perak, de Malaysia; el Prof. Jeffrey Sachs, Director del Instituto de la Tierra y de las redes de soluciones del Desarrollo Sostenible; quien coordinó la primer Mesa redonda «La fe y la religión en la acción humanitaria: ¿cómo movilizar recursos, mejorar la cooperación y la eficacia?» y Dhananjayan Sriskandarajah, Secretario general de CIVICUS  Miembro del Panel de Alto Nivel coordinó la segunda mesa Redonda «Organizaciones basadas en la fe y en los líderes religiosos: ¿socios para la acción humanitaria?». En ambas mesas redondas participaron  panelistas que contribuyeron a comprender mejor el fenómeno, sus causas y también sus soluciones. Citamos algunos de ellos: Christos Stylianides, Comisión Europea Gestión de la Ayuda Humanitaria y Gestión de la crisis; Elhadj As Sy, Secretario General de la federación Internacional de la Cruz Roja; Embajador Sefano Ronca, Jefe de la Delegación de la  Orden de Malta  ante las NU y Embajador de la Orden ante Italia; Marilena Viviani, Directora de la UNICEF, Ginebra; Helen Anderson, Directora de ICRC  y tantos otros.

Concluyeron los trabajos la Presidenta Margaret Archer y Monseñor Marcelo Sánchez Sorondo, Canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales.

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Las millones de personas que sufren y necesitan asistencia humanitaria, son una responsabilidad para todo el resto de la humanidad, una humanidad que no puede, ni debe, ser indiferente; puede ser necesario movilizarnos y utilizar las redes sociales. Nadie debe sentirse, ni ser excluido,  se deberá participar en cadena. Lo más devastador,  en realidad, no es la destrucción material producida por las agresiones de guerra sino el impedimento de un futuro para las niñas y los niños, no es suficiente darles de comer sino es necesario darles escuelas y trabajo, la cosa más terrible es el futuro de las personas, no ir al colegio, impedirles el futuro, es necesario identificar el financiamiento en el mundo para la reconstrucción,

Las estructuras de ayuda a la reconstrucción han manifestado su gran disponibilidad así como su convencimiento que la ayuda humanitaria se hace con el oro. E capitulo 3 del Informe de las Naciones Unidas indica algunas recomendaciones para trabajar juntos en esta reconstrucción mundial que permita dar un salto al desarrollo. «Este cambio requiere de una visión unificada, una visión inclusiva y universal, que tienen que tener juntas a las personas, a las comunidades y a los países, sin dejar de reconocer y trascender las diferencias culturales, religiosas o políticas. Tiene que estar basada en el beneficio mutuo, donde todos tienen mucho que ganar. Nuestra visión para el cambio, por tanto, debe basarse en el valor que nos une: nuestra humanidad común».

Analizar también el fondo del problema, sobre el gasto militar y el gasto humanitario, las emergencias continuadas que requieren de la participación de todas las religiones, la política, los hombres de negocios, los jóvenes, la sociedad civil. La utilización del dinero es muy importante, se lo debe utilizar en innovación, en educación.

Hacer revivir la vigencia de las normas del derecho humanitario, derecho internacional criminal. entender que los problemas en su mayoría son generados por causas humanas, las religiones pueden trabajar juntas para defender la identidad cultural humana.

Con estas ideas del Seminario, se va camino a la Cumbre de Estambul.