MENSAJE DE S.S. FRANCISCO A LOS JOVENES Y A LA AUDIENCIA GENERAL, 10 DE FEBRERO 2016.

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Queridos chicos,

Jesús dijo a sus discípulos: «Tenga cuidado de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos»«Cuando des limosna, no toquéis trompeta delante de ti»«Tu Padre, que ve en secreto, él te recompensará «.

La palabra de Dios nos da la orientación adecuada para vivi bien la Cuaresma.

Cuando hacemos algo bien, a veces nos vemos tentados a ser apreciados y tener una recompensa: la gloria humana. Pero es una recompensa falsa porque nos proyecta hacia lo que otros piensan de nosotros.

Jesús nos pide hacer el bien porque es bueno. Nos pide que nos sintamos siempre bajo la mirada de nuestro Padre celestial y vivir en unión con Él, no en relación con el juicio de los demás.

Vivir ante la presencia del Padre es una alegría mucho más profunda que la gloria mundana.

Que nuestra actitud en esta Cuaresma sea, por lo tanto, vivir en secreto,  donde el Padre nos ve, nos ama, nos espera. Por supuesto, también las cosas externas son importantes, pero siempre debemos elegir y vivir en presencia de Dios.

Hagamos en la oración, en la mortificación, y en la caridad fraterna lo que podemos humildemente hacer delante de Dios. Así seremos dignos de la recompensa de Dios Padre.

Feliz Cuaresma, la Virgen de Pompeya os acompañe, y, por favor,  oren por mí.

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PAPA FRANCISCO

AUDIENCIA GENERAL

Miércoles 10 de febrero de 2016

 

Queridos hermanos:

Reflexionamos hoy sobre el sentido bíblico del Jubileo. Cada 50 años, en el día de la expiación, tenía lugar un gran evento de liberación. Consistía en una especie de indulto general por el que se cancelaban las deudas y se restituía la tierra a sus propietarios. La idea central es que la tierra pertenece a Dios y ha sido confiada a los hombres como administradores. El jubileo bíblico era un verdadero jubileo de la misericordia, que tenía la función de ayudar al pueblo a vivir una fraternidad concreta buscando, a través de la ayuda recíproca, el bien del hermano necesitado. Otras instituciones, como el pago del diezmo y las primicias, así como la prohibición de dar préstamos con intereses desproporcionados (los usureros), estaban también destinadas a favorecer a los pobres, a los huérfanos y a las viudas. El mensaje del jubileo bíblico nos invita a construir una tierra y una sociedad basada en la solidaridad, en el compartir y en la repartición justa de los recursos.