¿Reino Unido: quién eres? ¿Qué quieres?. Por Florent Sardou

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Este jueves 7 de mayo los británicos elegirán sus diputados. Todo indica que los resultados serán apretados entre el actual Primer Ministro, el conservador David Cameron, y el laborista Ed Miliband. Ninguno de los dos grandes partidos podría lograr la mayoría absoluta, y de ser así el triunfador se vería obligado a seducir y negociar con los otros partidos para poder conformar una coalición. Bajo este escenario, el Reino Unido corre el riesgo de tener un gobierno débil e inestable, rehén de las exigencias de los partidos minoritarios y por ende, incapaz de tomar decisiones a largo plazo.

A pesar de este debilitamiento y fragmentación del poder político, estas elecciones son muy importantes para el futuro del Reino Unido. Pero también para la Unión Europea. Muchos observadores hablan de un momento clave.

¿Continuar o retirarse de la UE?: La pregunta que definirá al futuro primer ministro

Como es habitual en una elección parlamentaria, los temas de política interior, económicos y sociales han sido el centro del debate: garantizar el sistema público de salud, la inmigración y la economía. Pero el futuro del país a largo plazo depende de los asuntos exteriores. Y el tema europeo es de lejos el más relevante en estos comicios. Es el que permite definir una real diferencia en los programas, casi idénticos, de los dos principales partidos competidores. El conservador David Cameron, Primer Ministro saliente, prometió un referéndum en 2016 o 2017 para elegir si el Reino Unido continúa o no en la UE, en caso de ser reelegido. Cameron desea el llamado “Brexit”, es decir retirarse del proyecto europeo (neologismo formado por “British” y “Exit”). En cambio, el líder laborista Ed Miliband, se opone férreamente y tampoco concuerda con la realización de un referéndum. Pero Miliband está lejos de ser un europeo entusiasta y promete que defenderá los intereses nacionales en Bruselas, en particular para controlar la inmigración. El partido Laborista dejó así atrás el legado de Tony Blair, que lideró durante su largo mandato (1997-2007) un histórico acercamiento hacia la Unión Europea (Tratado de Ámsterdam, firma de la Convención Europea de Derechos Humanos).

To be or not to be (como escribía Shakespeare) miembro de la Unión Europea. That’s the question. Para la prensa, los diplomáticos, los investigadores y todos los expertos. Pero no para los británicos. En realidad, muy poco se habló de este asunto durante la campaña al interior del Reino Unido. Fueron otros los temas de preocupación que priorizaron los partidos y los ciudadanos. El diplomático y ex ministro británico, Denis MacShane, habló incluso de una “conspiración del silencio” sobre el asunto que podría modificar para siempre el futuro de la UE.

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¿Quiénes apoyarían una salida del proyecto europeo?

Si el partido conservador de Cameron hoy logra tener más votantes es de alguna forma, directa o indirecta, gracias al partido Ukip (United Kingdom Independence Party), principal partido euroescéptico. Esta fuerza política, nacionalista, xenófoba y anti inmigrantes, nunca antes vista en la historia británica, logró instalarse en el paisaje político, llegando a ser la tercera fuerza tras el partido conservador y laborista. En las elecciones europeas de 2014 obtuvo un 27,5 %  de los votos. Hoy este partido tiene un 13% de intención de votos y se consagra como el tercer partido más importante. Cameron tuvo, entonces, que endurecer su discurso para volver a atraer a sus filas a aquellos electores que habían migrado hacia el Ukip. La consolidación de este partido nacionalista es un claro mensaje de una parte, no menor, de la sociedad británica, y de los ingleses en particular: está dispuesta a optar por medidas radicales para terminar con sus preocupaciones.

¿Qué pasaría si Reino Unido decide finalmente retirarse de la UE?

Las consecuencias de un Brexit serían desastrosas. Según el informe de la Fundación alemana Bertelsmann, el Reino Unido sufriría una baja de su PIB entre 0,3% y 3% y los otros países miembros de la Unión Europea también se verían afectados. Una Unión Europea más pequeña, más pobre y con menor peso en los asuntos internacionales. El Reino Unido representa 12,5% de la población de la UE, 15% de su PIB y 20% de sus exportaciones (fuera de la UE). En realidad, muchos dicen que el verdadero “Brexit” ya tuvo lugar en 1991 durante las negociaciones del Tratado de Maastricht, cuando el gobierno de John Major decidió no pertenecer a la eurozona y guardar la eterna Libra, gran símbolo de la independencia del reino.

Este posible retiro de la Unión Europea es también una clara y peligrosa señal del creciente aislacionismo británico. La política exterior de David Cameron se ha caracterizado por su ausencia y repliegue diplomático y militar: Ucrania, Rusia, migrantes del mar Mediterráneo, Siria, Grecia. Es un hecho: la voz británica tiene menos influencia como nunca antes.

Posible ruptura con la Unión Europea, preocupación por el tema de la inmigración, independentismo escocés y regionalismo galés: todas estas señales revelan sobre todo una crisis de identidad muy profunda dentro del Reino Unido. El sociólogo y politólogo británico Anthony Giddens afirma: «los británicos no saben quiénes son». Quizás esta postura sería la última muestra del reconocido humor inglés: la ironía. La ironía de reconocerse distintos o anti europeos, cuando en definitiva, viven exactamente las mismas problemáticas, procesos e interrogaciones que sus vecinos continentales.