Jean-Claude Juncker en la Cumbre Nelsón Mandela por la Paz

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El gran Nelson Mandela dijo cosas en la vida que siempre parecen imposibles hasta que se hacen, fueron las palabras de apertura del presidente Jean-Claude Juncker durante la Cumbre Nelson Mandela por la Paz. 

Reconociendo que hablaba a nombre de la Unión europea gracias al «desempeño de los padres fundadores» recordó que el nacimiento de la Unión Europea, se debió «a la voluntad de aquellos que regresaron de los campos de batalla y de concentración en 1945 para hacer de esta eterna plegaria de posguerra, nunca más, una realidad. Oponiéndose a la fuerza de las armas con la fuerza de la ley y rechazando la solidaridad de los demás con los demás.»

Por ello la principal vocación es el establecimiento de la paz «cuya acción debe extenderse mucho más allá de las fronteras de Europa.»

Por la obligación de asumirse las responsabilidades «que son nuestras en el mundo» y dado que el planeta pertenece a todos, y porque cada pueblo tiene derecho a la misma dignidad, «el multilateralismo es y seguirá siendo el principio rector de nuestra acción en el mundo.»

Jean-Claude Juncker

«No hay unilateralismo o proteccionismo», ya que el mundo necesita apertura, cooperación, reglas y principios para resolver conflictos, para erradicar la pobreza, para reducir las desigualdades. Desarrollar un comercio libre y justo creando empleos y nuevas oportunidades para todos. Para preservar nuestro planeta, que es la patria indivisible de toda la humanidad.

Exhortó a  respetar mejor nuestras instituciones multilaterales que, si bien, «no son perfectas», por el contrario: «es un llamado a movilizar todas las energías para reformarlas, modernizarlas, darles un nuevo aliento.»

Aseguró la responsabilidad de la Unión Europea seguirá asumiendo su parte de responsabilidad, en particular, «en la aplicación de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible, a la que hemos contribuido en gran medida, y que requiere la movilización de todas nuestras políticas y todos nuestros medios financieros.»

Recordó a Madiba, quien «venía de un primo continente, un continente joven, noble y de prometedor futuro». Refiriéndose a África señaló que este continente «está ligado por una comunidad de destino………con el cual queremos construir vínculos cada vez más estrechos……….. una alianza de iguales, es la única forma posible…….. de nuestros esfuerzos conjuntos, depende el destino de millones de hombres, mujeres y niños.»

El mayor tributo que le podemos pagar a Madiba es seguir su camino de futuro y esperanza. Una avenida hacia el diálogo permanente de continentes y civilizaciones, hacia la libertad inseparable de una familia humana globalizada, hacia el amor de los demás.

Jean-Claude Juncker,