Brexit es una historia inacabada, nadie sabe cuál será el decenlace final. Un juego de ajedrez que día a día involucra más actores.
La Unión europea está saliendo adelante airosamente de los ataques perpetrados en su contra por los anti-europeos, políticos de diferentes nacionalidades, en una extraña conjunción astral, desataron un anti-europeismo que se ha ido diluyendo poco a poco. Nigel Farage el autor del Brexit acaba de declarar la posibilidad de un segundo referéndum para zanjar de una vez el tema. Y las recientes palabras de Tusk aún resuenan “¿No fue Davis quien dijo que si una democracia no puede cambiar de opinión deja de ser una democracia? Nosotros, aquí en el continente, no hemos cambiado de idea. Nuestros corazones siguen abiertos hacia ustedes”, refiriéndose a que el BREXIT no es irreversible. Aún todo puede suceder, como por ejemplo, volver a la normalidad. Esa normalidad que existía antes del 23 de junio de 2016, cuando por un referéndum, 51,9% de ingleses votaron por la salida de la UE y el 48,1% por quedarse.
El 9 de enero 2018 Michel Barnier, el negociador inglés con la UE fue el invitado de honor en el evento Trends Manager of the Year 2017, la cita económica, política y financiera belga del Año Nuevo. Fue el Orador del Gala.
Michel Barnier recordó los estrechos vínculos comerciales y políticos del Reino Unido con Bélgica, cuando la prosperidad de Inglaterra dependía del comercio de la lana, particularmente con Flandes. «Una reducción en el suministro de lana inglesa o escocesa podría amenazar los empleos de miles de artesanos flamencos», recordó al inglés, William Cockerill, quien importó las primeras máquinas para hilar lana a Verviers, en 1799, y luego la máquina de vapor a Seraing, lo que convirtió a Lieja en el punto de partida para la revolución industrial en el continente. Actualmente el Reino Unido representa el 7% del comercio belga de bienes y el 61% de su comercio se realiza con los demás Estados miembros de la Unión Europea. «Lo que fortalece a nuestras economías europeas es el mercado único. Los británicos lo saben bien, ya que fue la razón principal por la que se unieron a la CEE en 1972. Nuestro mercado único aún tendrá 440 millones de consumidores y 22 millones de empresas después de la partida del Reino Unido» señaló Barnier.
Ante las consecuencias del Brexit en Europa indicó las tres preguntas que él se hace desde que inició el proceso de salida de la UE. A la pregunta si el Reino Unido ¿desea un retiro ordenado o un retiro desordenado y si está listo para asumir las consecuencias inmediatas de su decisión de abandonar la Unión Europea? Su respuesta es positiva en tres temas:
1) Los derechos de los ciudadanos. Hay 30,000 belgas en el Reino Unido y 27,000 británicos en Bélgica. En total, 4.5 millones de personas están involucradas. Nuestro acuerdo garantiza sus derechos para toda la vida. 2) Irlanda, cuya situación única requiere soluciones específicas para evitar el retorno de una frontera dura; y 3) Con respecto a la liquidación financiera, todos los compromisos asumidos por los 28 serán honrados.
La segunda pregunta se refiera a ¿qué tipo de relación futura desea el Reino Unido con la Unión Europea? aún no tiene respuesta, aunque, precisó que «el Reino Unido está cerrando las puertas, una por una». Poner fin a la libre circulación de personas, su intención de abandonar el mercado único; recuperar su independencia para negociar acuerdos internacionales; por lo tanto, ha confirmado su intención de abandonar la Unión Aduanera. No desea reconocer la jurisdicción del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que garantiza la aplicación de nuestras reglas comunes. «El único modelo posible es un acuerdo de libre comercio, que podría evitar la necesidad de barreras comerciales, como los derechos de aduana, y podría facilitar los procedimientos aduaneros y la certificación de productos.»
Señaló estar a la espera que el Reino Unido confirme, el ambicioso acuerdo de libre comercio y saber en qué otras áreas se cooperará, opinando que «además del comercio, nuestra asociación debe incluir seguridad, defensa y política exterior, así como justicia y asuntos de interior, e incluir algunos sectores como la aviación y la pesca.» Esto se sabrá en octubre 2018 al final de la retirada, periodo prudencial para que las empresas y las administraciones públicas se preparen para ello, un período de 21 meses, desde la retirada del Reino Unido el 29 de marzo de 2019 hasta el 31 de diciembre de 2020.
La última pregunta se refiere a si el Reino Unido ¿desea mantenerse cerca del modelo reglamentario europeo o distanciarse de él? reglamentaciones que conciernen a la economía de mercado social, la protección de la salud, la seguridad alimentaria y la regulación financiera «por primera vez en la historia de nuestras relaciones comerciales, no se trata de alentar la convergencia regulatoria sino de gestionar la divergencia», señaló Barnier.
Quedan aún reformas por realizar como son:
- la Unión Bancaria, una verdadera Unión de Mercados de Capital;
- invertir en investigación, innovación y tecnología, es el plan Juncker.
- continuar construyendo una ‘Europa global’, la que se está preparando para ofrecer a las empresas nuevas oportunidades de exportar a Australia y Nueva Zelanda.
- construir la defensa europea, de acuerdo con los deseos de la Comisión Europea, proponiendo un Fondo Europeo de Defensa y una Cooperación Estructurada Permanente.
Concluyó señalando que este era el momento «de una nueva resolución y esta nueva resolución es más importante que Brexit». Lo veremos.








