Tierras raras: Myanmar extrae y China refina

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China acelera su control sobre las tierras raras de Myanmar en medio de tensiones geopolíticas

China está reforzando su acceso a los minerales estratégicos de Myanmar, presionando a grupos armados en regiones productoras clave para garantizar la continuidad del suministro y apoyando la explotación en áreas controladas por fuerzas amigas. La maniobra se produce en un contexto de creciente competencia internacional por los recursos críticos para la industria de alta tecnología.

El Ejército de la Independencia Kachin (KIA), un grupo étnico que opera en el norte del país, controla gran parte de las zonas de extracción de tierras raras y mantiene enfrentamientos con el ejército birmano. Fuentes cercanas al gobierno chino indican que Pekín ha dado un ultimátum al KIA: las compras de tierras raras se suspenderán si no se establece un alto el fuego, subrayando la importancia estratégica de estos minerales para la economía y la tecnología chinas.

China domina alrededor del 70 % de la producción mundial de tierras raras, esenciales para la fabricación de vehículos eléctricos, electrónica avanzada y otros sectores de alta tecnología. Pekín ha utilizado su posición como herramienta de presión en las disputas arancelarias con Estados Unidos, restringiendo exportaciones y reforzando su influencia en el suministro global.

Myanmar, con algunas de las mayores reservas de tierras raras del mundo, sigue siendo un proveedor clave para los planes estratégicos de China. Según estimaciones del Servicio Geológico de Estados Unidos, el país representó aproximadamente el 8 % de la producción mundial en 2024, situándose detrás de China y Estados Unidos. La mayor parte del procesamiento de estos minerales depende de instalaciones chinas, consolidando la relación bilateral: Myanmar extrae y China refina.

Las exportaciones birmanas a China han experimentado un notable incremento en los últimos años, pasando de 665 millones de dólares entre 2017 y 2021 a cerca de 3.600 millones entre 2021 y 2024, tras la llegada al poder de los militares en 2021. Sin embargo, la situación se complicó en octubre de 2023, cuando los ataques de las fuerzas de resistencia se intensificaron y el KIA confiscó minas clave como Chipwi y Panwa, interrumpiendo temporalmente el suministro y estableciendo nuevas condiciones para la venta.

Ante la dificultad de mantener el flujo desde Kachin, China ha redirigido su atención hacia el estado de Shan, otra región minera del norte de Myanmar. Allí, el Ejército Unido del Estado Wa (UWSA), neutral y aliado de Pekín, está acelerando la explotación de tierras raras con apoyo técnico y financiero, según imágenes satelitales recopiladas por la ONG International Rivers. Esta estrategia permite a China diversificar sus fuentes y reducir la dependencia de Kachin.

El panorama internacional añade más complejidad. Estados Unidos, que considera las tierras raras como recursos estratégicos, podría buscar vínculos más estrechos con Myanmar, pese a no reconocer oficialmente al gobierno militar birmano desde 2021. En julio, el expresidente Donald Trump intercambió correspondencia sobre aranceles con el general Min Aung Hlaing y levantó sanciones a varias empresas y funcionarios vinculados al régimen, lo que sugiere un posible acercamiento para asegurar el acceso a minerales críticos. Sin embargo, expertos del Centro Stimson advierten que factores logísticos, ambientales y financieros limitan la capacidad real de EE. UU. para abastecerse de tierras raras en Myanmar.

Mientras tanto, Pekín intensifica su control sobre un recurso estratégico, presionando a actores locales y expandiendo la producción en territorios aliados, en un movimiento que combina diplomacia, poder económico y geopolítica de alto riesgo. La lucha por las tierras raras de Myanmar refleja la creciente tensión global por el acceso a los minerales fundamentales para la industria del siglo XXI y la rivalidad entre grandes potencias por asegurar cadenas de suministro críticas.