Del título, no se puede uno imaginar lo que significa que jovenes y adolescentes lleguen solos a tierra europea, superando riesgos, enviados por sus padres con directivas precisas, con responsabilidades. Ellos saben y tienen consciencia que sus padres se han endeudado para que pueda hacer un viaje de consecuencias y desenlance incierto, en el cual han cifrado grandes esperanzas.
Sin embargo, ante tremenda situación humana, se escuchan testimonios de familias quienes, con tanto afecto, hablan del encuentro con estos jóvenes y siguiendo las directivas de la estructura, que tiene a su cargo a estos jóvenes, inician a frecuentarlo, una vez a la semana, hasta que formalizan una convivvencia familiar. Relatan que se encuentran dificultades pero, como ellos sostienen, también tantas señales de amor, eso prima sobre todos los sentimientos, haciendo posible la superacion de cualquier dificultad.
¿Cuantas familias estarían dispuestas a acoger un joven migrante en su casa, en su familia? la respuesta podría ser negativa, en cambio, son tantas las familias italianas que desean vivir esta experiencia como una expereincia justa de realizar.
Se relata tambien que estos jóvenes, quienes llegan con la formación que pueden haber obtenido en sus países de origen, Egipto, Marruecos, y otros, se encuentran en dificultad con la escolástica italiana y, en realidad, lo que ellos quieren es trabajar, ganar dinero y mandar, sí, mandar, ese dinero a sus padres, a su familia. Hacerles entender que para ello deben seguir un proceso, incluso lingüístico, los hace enfrentar a una realidad que no les permite vivir serenamente.
La Municipalidad de Milán, desde hace años, se ha comprometido en resolver esta compleja realidad. Mucho antes que llegase la migracion epocal que se vive en la actualidad en Italia y en toda Europea. La Municipalidad de Milán se encuentra, por lo tanto, mejor preparada y cuenta con una experiencia importante, también para guíar mejor este proceso que es muy delicado. Seguramente las familias italianas desean ayudar, colaborar, lo consideran una responsabilidad moral. Muchas familias presentes han formulado muchas preguntas que respondían al deseo de acoger a uno de estos jóvenes que llegan con un peso no indiferente.








