Según la UNESCO, las más elevadas tasas de impunidad por asesinatos a periodistas se atribuyen a los perpetrados por grupos radicales islamistas, donde los responsables de tales crímenes continúan impunes. Por segundo año consecutivo, el país con el peor historial de impunidad es Somalia, donde el grupo radical islamista al-Shabaab es señalado como el posible autor de la mayoría de los asesinatos de periodistas, y a continuación le siguen Iraq y Siria. Los p
aíses que se encuentran en una situación similar son Afganistán, Bangladesh, Nigeria y Pakistán. Otra característica de la violencia está dada por los grupos criminales y los funcionarios locales contra los periodistas en América Latina, donde Brasil y México empeoraron su posición.
El índice de impunidad, que se publica cada año conmemora el Día Internacional para Poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas, el 2 de noviembre, calcula el número de asesinatos no resueltos de periodistas en un período de 10 años como un porcentaje en relación con la población de cada país.
El Club de la Prensa Europea conmemoró esta fecha con un amplio evento, entre los participantes se encontraba Sarah Vantorre, quien apenas ha conseguido el grado de Ph.D en Literatura en la Universidad de Antwerpen con la tesis del título «TRUTH. JUSTICE. FREEDOM. Giuseppe Fava’s narrative documents of the Southern soul as catalysts for contemporary anti-mafia culture» o «VERDAD. JUSTICIA. LIBERTAD. Documentos narrativos de Giuseppe Fava del alma del sur como catalizadores para la contemporánea cultura anti-mafia.»
Nos explica que en 1950, después de una breve carrera como abogado, Giuseppe ‘Pippo’ Fava (Palazzolo Acreide 1925 – Catania 1984) se convirtió en periodista. Las actividades de explotación de la Cosa Nostra sobre las secuelas de la Segunda Guerra Mundial dejaron en claro la urgente necesidad de la sociedad siciliana para avanzar hacia una mayor justicia social, de manera que se podría prevenir la violencia. Fava desarrolló una concepción ética del periodismo: «donde hay algo de verdad», escribió, «la justicia se puede mejorar y la libertad se puede defender». Fava era, además, un aclamado novelista, dramaturgo, guionista y documentalista.
La tesis de Sarah Vantorre va más allá del ámbito de la literatura pues entra en el ámbito sociológicos e histórico, ella investiga el carácter innovador de la implicación de Fava en la post-guerra de Sicilia y aborda la cuestión de si a través de qué instrumentos narrativos sus obras han allanado el camino para las formas contemporáneas de compromiso antimafia. Después de la contextualización y la definición de los valores y formas de compromiso intelectual de Fava, investiga e ilustra cómo – utilizando todos los canales periodísticos y artísticos a su disposición y cruzando los límites entre ficción y no ficción – Fava ha traducido este compromiso en documentos narrativas de emancipación de la realidad y de la condición humana (el alma del Sur) detrás de esa realidad. Lo hace centrándose en el uso del proceso penal como una metáfora de sus investigaciones periodísticas y como marco narrativo de capítulos de sus novelas y dramas para la totalidad de las Salas del Tribunal.
Conversamos con Sarah Vantorre y le preguntamos si la situación para ejercer el periodismo en Sicilia ha cambiado. Ella considera, que antes era difícil y ahora las condiciones no han cambiado, sigue siendo difícil ejercer el periodismo. Gracias a Alberto Spampinato conoció a la hermana de Fava, por medio de ella profundizó su conocimiento sobre la personalidad de Giuseppe Fava y otros muchos aspectos poco conocidos de este joven abogado convertido al periodismo, que era su arma para llevar adelante lo que la ética le exigía.
Descubrió además la cualidad intelectual de Fava, poco conocida incluso en ámbito literario, no era sólo un periodista. Sus libros permiten descubrir aspectos desconocidos en un marco histórico, por ejemplo el libro «Prima che mi uccidano» es bastante dramático, logró generar una reacción en los italianos, sus declaraciones eran precisas y puntualiza que la mafia no son las personas que te disparan sino las que están en el Parlamento, en el sector financiero, es un sistema que camina junto a la política, que hace parte de la política. Fava fue asesinado por Cosa Nostra en 1984.









