Antes de que los franceses se establecieran en Seychelles, las islas eran frecuentadas por piratas, quienes seguramente las consideraban lugares ideales para descansar y obtener alimento y agua. Los bosques vírgenes proporcionaban una abundante fuente de madera para la reparación de barcos. Aún hoy, circulan historias de tesoros escondidos y algunos creen que encontrarán oro en alguna parte de estas costas. Los naufragios no se registraron hasta finales del siglo XVIII, cuando las islas comenzaron a ser habitadas. Se cree que más de 100 barcos se hundieron en aguas de Seychelles entre 1550 y 1970.
Las islas estuvieron deshabitadas hasta 1770. Ese año, Brayer du Barre obtuvo permiso de las autoridades de Île-de-France para establecer un puesto comercial en Seychelles. El 27 de agosto, el «Telémaque» desembarcó a 28 personas: 15 hombres blancos, 7 esclavos negros, 5 indígenas y 1 mujer negra en la isla de Sainte-Anne. En menos de dos años, el asentamiento fracasó y sus habitantes fueron llevados de vuelta a Île-de-France. Contrariamente a la creencia popular, este primer grupo regresó a Île-de-France sin dejar descendientes.
Victoria, la capital de Seychelles, fue fundada en 1778 por el teniente francés Charles Routier de Romainville (1742-1792), veintidós años después de que Francia tomara posesión de las Seychelles. Recibió entonces el nombre de «L’Établissement du Roy». Romainville llegó a Seychelles a bordo del barco «Helene», con un contingente de soldados y varios esclavos. Aprovechando la madera de las colinas boscosas y la abundante piedra de granito, construyeron un asentamiento modesto con infraestructuras básicas que cumplieron su función a la perfección durante las primeras décadas del dominio francés (1778-1811). Estas incluían: una casa para el comandante, posteriormente, se añadieron al asentamiento una casa para el médico, un cobertizo para botes, un criadero de tortugas y una posición para la artillería.
L’Établissement du Roy era el típico asentamiento que cabría esperar encontrar en un puesto de avanzada colonial a finales del siglo XVIII, cuando las rivalidades imperiales y las ambiciones expansionistas de las potencias coloniales configuraban el orden mundial. Tras la partida de Romainville en 1781, el asentamiento de L’Établissement du Roy fue gobernado por una sucesión de seis comandantes franceses, quienes contribuyeron a su desarrollo gradual, hasta el nombramiento del primer comisionado británico en 1811. Fuente: Museo Nacional de Historia
El Jardín del Rey, 1772
Animados por los informes positivos sobre los inicios de Sainte-Anne, las autoridades francesas decidieron establecer el Jardín del Rey en Anse Royale (1772) al sur de Mahé, fue llamado así en honor al rey Luis XV. Si bien este proyecto tampoco tuvo éxito, las islas comenzaron a recibir mayor atención del gobierno y de posibles colonos en Île-de-France y Bourbon.
Corría el año 1772, dieciséis años después de que Francia se apoderara de las Seychelles. Clavo, nuez moscada, pimienta y canela crecieron y prosperaron durante un tiempo, hasta que un día de mayo de 1780 el jardín de especias fue destruido deliberadamente por un error garrafal. Los registros históricos indican que el Jardín del Rey ocupaba el espacio que actualmente se encuentra en la costa de Anse Royale, donde hoy se ubican la mayoría de los negocios. Fuente: Seychelles Nation
El error garrafal
Hemos conocido la creación de Le Jardin du Roi frente a la playa de Anse Royale. Desafortunadamente, en 1780, el teniente Romainville tenía órdenes de quemar las plantaciones de especias en cuanto los soldados ingleses pisaran la isla. No querían que este valioso mundo vegetal cayera en manos enemigas. Sin embargo, pronto se descubrió que los soldados que llegaban en barco eran franceses y no enemigos. Las valiosas semillas también se perdieron en el incendio. Los jardines se han trasladado a las colinas de Les Canelles y ahora los gestiona la familia Georges, que vive allí mismo, en una casa de jardín de estilo colonial tradicional. Hoy, el Jardín del Rey alberga nuevamente especies vegetales muy raras: nuez moscada, plátanos, vainilla, canela y muchas especias más.
Llegada al Jardín del Rey

De la llegada a la via que te llevará al Jardín del Rey, te esperan tres kilómetros que puedes hacerlo en auto o a pie. Hacerlo a pie, en una cuesta empinada, en algunos tramos era necesario zigzaguear para mantener el equilibrio, pues la tierra te tiraba hacia abajo. Una vista natural, una vegetación siempre sorprendente, casas construidas en el tiempo, se sigue caminando bajo un sol de casi 30 grados, es inevitable llegar al destino con una copiosa deshidratación.


Lo agradable, que tiene un «no sé qué de mágico», fue conversar con Micheline Georges, la directora de Le Jardin du Roi, situado en lo alto de la colina del Domaine de l’Enfoncement, en las alturas de Anse Royale. Me ofrece un delicioso refresco de agua de coco y jugo de limón además de un ingrediente que no lo refiere, pues es una receta exclusiva. Puedo, solo decir, que el efecto revitalizante fue inmediato.
Es evidente la pasión con la cual recuerda el cuidado esmerado de las cinco generaciones que se han sucedido en el cuidado del Jardín, el área de las plantas medicinales, el recuerdo de su abuelo cuando plantaba algunas semillas. Sin embargo su atención al Jardín no pudo ser lineal, con cuatro hijos, una familia que conducir además de los deseos de autonomía femenina, la familia se trasladó a los Estados Unidos, sus hijos eran su prioridad. Su ejemplo ha dejado huella, Marie-Antoinette es contable en IBM, Marie-Helen es abogada en Estados Unidos, Bernard es abogado en Seychelles y Roland dirige uno de los hoteles más grandes de las Bahamas. Sus nietos siguen las hormas de sus padres y de sus abuelos.
En 1995 regresa ella y su esposo a Seychelles, luego de unos años él fallece. Sin embargo, su proyecto estaba al frente, el Jardin del Rey, ese jardín ahora requería de sus atenciones. En efecto, tiene 5 jardineros que lo mantienen en orden, sus asistentes con quienes organiza la atención a los visitantes en el Restaurante que utiliza los materiales frescos del maravilloso y bien surtido Jardín.


Ha sido una oportunidad para conversar con Micheline Georges sobre tantos argumentos de Seychelles, la política, la cohesión social de sus pobladores, la fuerza laboral y responsabilidad de las mujeres, ideas claras, a sus 90 años, conserva un brillo en los ojos que no mira atrás, sino adelante.
Al salir se encuentra la Tienda de especias: canela, vainilla, pimienta clavo de olor, y muchas más. Trabajos de artesanía, bordados, la creatividad de Seychelles.








