La Conferencia Anual INSME, tuvo lugar en Bruselas, en la sede del Parlamento europeo. Una importante oportunidad para analizar, desde diversos puntos de vista y desde visiones diferentes, los miembros del INSME llegaron de todo el mundo, este tiempo privilegiado en el cual vivimos que nos obliga a un cambio y sobre todo adaptarnos a las TIC y a la digitalización que será la base del crecimiento económico, por otro lado, los trabajos repetitivos están ya siendo sustituidos, ya inició la Cuarta Revolución Industrial, inteligencia virtual que cada vez se expande mucho más.

Comprender los desafíos clave de las PYME para aprovechar al máximo la Industria 4.0; caracterizar el ecosistema empresarial necesario para apoyar el cambio tecnológico; identificar oportunidades provenientes de los mercados y de las tecnologías emergentes, fueron algunos de sus objetivos.
Cuatro sesiones se ocuparon del impulso del ecosistema de innovación para la industria 4.0; las perspectivas internacionales de la Industria 4.0, como son las empresas globales, la fabricación sostenible, entre otras; la tercera sesión se preguntó ¿cómo las nuevas tecnologías y los nuevos modelos de negocios están remoldeando las organizaciones, las industrias y los mercados? y finalmente, el papel de la innovación abierta como motor de la Industria 4.0.
Dos días, interesantes aportes, interesantes expositores, excelente organización, muy buen nivel de participantes así como de intercambio de ideas.
La apertura estuvo a cargo del Presidente del INSME, Sergio Arzeni y de la Diputada Elisabetta Gardini quien aseguro que el «Parlamento Europeo reconoce el importante papel que desempeñan las PYME en nuestras economías para crear empleos, crecimiento económico y estabilidad social. También son un importante impulsor de la innovación y la transferencia de tecnología.
Por este motivo, acogemos con beneplácito esta iniciativa de la Asociación INSME que, desde su creación, fomenta el acceso a la innovación para las PYME a escala global mediante la promoción de alianzas y colaboraciones público-privadas.
La Red Internacional para Pequeñas y Medianas Empresas (INSME) es una iniciativa promovida por el Gobierno italiano dentro del Proceso de Bolonia sobre las PYMES de la OCDE, iniciado en 2000 con la primera Conferencia de Ministerial sobre las PYME.»

En efecto, Italia, es el país que tiene su columna vertebral en las PYME, caracterizadas, según el reglamento comunitario, en tener de 1 a 99 empleados. Después de la crisis del 2015 están volviendo a crecer, son 4,4 millones de PYMES, menos del crecimiento europeo, por ello la Industria 4.0 que incide en la transformación tecnológica de los procesos productivos presenta nuevas oportunidades.
Según el ISTAT, Instituto de estadística de Italia, el 95% del total de las empresas emplean aproximadamente 7,8 millones de personas, el 47% frente al 29% del promedio europeo. Las Empresas con más de 250 empleados, es decir el 0.1% de empresas emplea el 19% de personas.
Por ello, la Diputada Gardini señaló «Europa se está recuperando lentamente, pero la salida de la crisis no está completamente clara, para asegurar que la recuperación se arraigue y para mantener el potencial de crecimiento de la UE a largo plazo se requiere una nueva corriente de innovaciones lideradas por las PYME.
En la actualidad, los gobiernos de todo el mundo reconocen la importancia de las pymes y el espíritu empresarial y su contribución al crecimiento económico, la cohesión social, el empleo y el desarrollo local. De hecho, las PYME son la fuente de innovaciones disruptivas y la fuerza impulsora de un nuevo modelo de negocio y una nueva explotación del mercado. Además, los cambios tecnológicos y, en particular, la digitalización reducen la importancia de las economías de escala en muchos sectores, por lo que se potencia la contribución potencial de las empresas más pequeñas.»
Se refirió también a la necesidad de financiamiento para «aprovechar al máximo la cuarta revolución industrial, las PYME deben superar los recursos financieros limitados que ponen en riesgo las inversiones en I + D interna y una falta general de capacidades de innovación y habilidades digitales necesarias para absorber innovaciones y aprovechar al máximo las oportunidades que ofrece la digitalización.»
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