Este podcast es una producción original de Panoramical Studio.
Acompaña el artículo sobre Carlo Santini como lectura sonora, prolongando sus ideas y trazando una mirada reflexiva sobre el diseño como gesto cultural.
Diseñar y dar vida a unos lentes no por necesidad, sino como símbolo de valorización del atuendo y de la persona, es ante todo una elección cultural. Los lentes no solo corrigen la vista: interpretan el rostro, prolongan el gesto, ponen en relación a quien mira y a quien es mirado. Por eso su materia —reciclada, original o naturalmente preciosa— no es solo técnica: es lenguaje.
Italia ha sabido transformar intuiciones estéticas en imperios industriales. El ejemplo más evidente es EssilorLuxottica, nacida en 2019 de la fusión entre la francesa Essilor (1849, líder en lentes oftálmicas) y la italiana Luxottica (1961, líder en monturas y gafas de sol). De esta unión surge un gigante óptico verticalmente integrado que domina diseño, producción y distribución, uniendo innovación técnica —como las lentes Varilux— con marcas icónicas como Ray-Ban, Oakley y Persol bajo una estrategia global única.
A su lado se mueven otros grandes grupos: Safilo, Kering Eyewear, Marchon, Marcolin, y en el campo oftálmico Hoya y Rodenstock.
Ese es el panorama: una cima industrial en la que Italia ocupa un lugar central.
Pero dentro de esta geografía productiva existe otra Italia: la de las manufacturas independientes del Cadore y del Véneto, donde la calidad no es una excepción sino un ritmo cotidiano. Es un ecosistema que permite a un joven diseñador entrar sin imitar a los gigantes, continuando una tradición de medida, proporción y precisión.
En este contexto se vuelve interesante la elección de un joven florentino que, crecido entre arte y buen gusto y formado entre Florencia y Londres, decide no vestir el cuerpo entero, sino intervenir en el punto más delicado de la comunicación humana: los ojos.
No cubrir, sino mediar. No imponer, sino acompañar.
No gritar identidad, sino afinar la manera de estar frente al otro.
Su nombre es Carlo Sestini.
Sestini funda su marca en 2020, en un momento suspendido: el mundo se detiene, la moda se interroga, la industria busca un nuevo sentido. Él no responde con ruido, sino con una elección mínima: crear gafas sin logo visible, hechas a mano en Italia, en series limitadas, pensadas para durar y no para perseguir temporadas.
Su proyecto crece lentamente, sin buscar volumen inmediato. No se presenta como “marca de moda”, sino como laboratorio de la mirada. Cada modelo está pensado para acompañar el rostro, no para dominarlo. No hay espectáculo: hay proporción, silencio, equilibrio. Sus lentes no piden ser vistos: piden ser habitados.
Desde el inicio, Sestini sigue tres líneas claras:
– artesanía italiana real, no declarada: producción manual, tiempos largos, control directo del proceso
– materiales con sentido: acetatos de calidad, componentes reciclados, embalajes responsables
– estética sin logo: la identidad no está en la marca, sino en quien la lleva
Los críticos que han seguido su evolución subrayan justamente esto: no es una marca que busca imponerse, sino una que se deja descubrir. En varias lecturas se la ha asociado al concepto de slow luxury: un lujo lento, discreto, casi íntimo, donde el valor no está en la visibilidad sino en la experiencia de uso.
Desde 2022 comienza a aparecer en contextos más exigentes: presentaciones privadas durante la Semana de la Moda de Milán, encuentros en lugares históricos, presencia en ferias especializadas como MIDO Eyewear Show. No desfila: se muestra. No invade: invita.
Su línea ha sido definida por algunos observadores como “clásica sin nostalgia”: formas reconocibles, pero sin peso del pasado; elegancia sin teatralidad; modernidad sin ruptura violenta.
Ahora llega a Milán con una muestra completa de su recorrido.
El 30 de enero de 2026, en el Hotel Principe di Savoia, Piazza della Repubblica 17, Milán, de 9:30 a 18:00, será posible ver reunidas todas sus creaciones: no como colección estacional, sino como una historia en continuidad. Un cuerpo de trabajo que no se ordena por años, sino por coherencia.
Será la ocasión para mirar no solo unos lentes, sino una idea: que vestir la mirada es también una manera de pensar cómo estar frente al mundo.
Y en una época en la que todo pide atención, Sestini te ofrece la libertad de elegir cómo vestir tu mirada.








