Allison Katz: Foundations. La herencia como arte

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Todos llevamos dentro una historia que no elegimos: gestos, talentos, heridas, objetos, memorias. La herencia no siempre se recibe en forma de testamento; muchas veces se transmite en silencios, en costumbres, en aquello que otros hicieron antes que nosotros y que, de un modo misterioso, condiciona o inspira nuestras decisiones.

La artista canadiense Allison Katz (Montreal, 1980), formada en la Concordia University y en la Columbia University de Nueva York, ha construido gran parte de su obra en torno a ese interrogante: ¿qué significa heredar? ¿Qué vínculos invisibles nos atan a nuestras familias y cómo influyen en nuestra manera de estar en el mundo?

Su exposición milanesa, inaugurada el 2 de octubre de 2025 en la Galleria Giò Marconi bajo el título Foundations, no ofrece respuestas fáciles. Propone un recorrido donde lo íntimo se vuelve público y lo privado se convierte en un espejo colectivo.

La memoria de la seda

Uno de los núcleos de la muestra está dedicado a los pañuelos de seda de la firma Bell Bellotti, fundada en 1940 en Como por Piero Bellotti, abuelo materno de Giò Marconi. La empresa, que operaba como una red de hiladores, tejedores y diseñadores independientes, alcanzó renombre en la moda de lujo gracias a sus motivos atrevidos: animales, arabescos, arquitecturas, figuras en movimiento.

Katz los rescata y los dispone en sala como si fueran fragmentos de una genealogía textil. Cada foulard cuenta una historia, y juntos evocan un archivo familiar y cultural. Aquí, la herencia no es nostalgia: es material vivo, susceptible de ser reinterpretado, resignificado y vuelto a poner en circulación.

La mano de la abuela

Pero Foundations va más allá del patrimonio industrial. Katz invita a su abuela, Edna Katz Silver, hoy con noventa años, a participar en la exposición con sus bordados de juventud. Los hilos de Edna se entrelazan con las telas de Bellotti y con las pinturas contemporáneas de Allison, creando un diálogo intergeneracional donde el talento no aparece como destino inevitable, sino como un flujo que pasa de unas manos a otras.

El espectador descubre que el arte no siempre surge de un genio aislado: muchas veces se alimenta de raíces familiares, de oficios aprendidos en casa, de gestos transmitidos de generación en generación.

El presente como herencia

La otra mitad de la muestra despliega la producción pictórica de Katz: lienzos de trazos limpios, colores vibrantes y escenas que parecen sacadas de un sueño. Patinadores sobre hielo, peces que se repiten como símbolos arcaicos, figuras humanas que se disuelven en espacios ambiguos.

No hay títulos que guíen la lectura: la artista prefiere que cada visitante construya su propia interpretación. La sensación es que las pinturas hablan de lo heredado y lo transformado, de lo que recibimos y de lo que decidimos hacer con ello.

Al caminar entre foulards, bordados y cuadros, uno percibe que la exposición entera funciona como una metáfora: la herencia no es un peso, sino un punto de partida.

Reflexión final

Foundations no es una muestra complaciente. No pretende decorar ni entretener. Es un ejercicio de pensamiento visual, una invitación a preguntarnos:

  • ¿Cuánto de lo que somos pertenece realmente a nosotros?

  • ¿Hasta qué punto repetimos los pasos de quienes nos precedieron?

  • ¿Y en qué medida podemos reinventar esa herencia, darle un giro y convertirla en algo nuevo?

En tiempos donde lo efímero domina la cultura visual, Katz propone detenernos en aquello que permanece: los lazos familiares, las tradiciones artesanales, las memorias inscritas en objetos y gestos aparentemente banales.

Su arte nos recuerda que el pasado nunca está muerto; ni siquiera ha pasado. Vive en nosotros, y depende de nuestra creatividad transformarlo en futuro.

Foundations – Allison Katz, con la participación de Edna Katz Silver
Galleria Giò Marconi, Milán
️ Octubre – diciembre 2025 (consultar fechas exactas con la galería)