América Latina: ¿nuevos horizontes políticos?

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Contexto

La pandemia de covid-19 golpea a América Latina desde la especificidad de sus desigualdades estructurales, en donde políticas sanitarias y económicas erradas o insuficientes agravan el escenario. Las cifras de contagios y decesos en países como México, Brasil, Perú, Ecuador, entre otros, son devastadoras. Según registros de fines de marzo de 2021, México estaría pasando al segundo lugar por decesos, sobrepasando a Brasil y directamente bajo EEUU. Paralelamente, asistimos a un aumento sostenido de las tasas de pobreza y extrema pobreza con la consecuente agudización de las profundas desigualdades preexistentes en la región. América Latina y el Caribe es la región más desigual del globo terráqueo. 

En general, los Estados nacionales llevan a cabo políticas exiguas para paliar del virus mientras acumulan situaciones críticas en los ámbitos político, laboral, y social. En este desesperante escenario, la escasez de vacunas se ve cruzada por escándalos vinculados con acceso privilegiado por, parte de la casta de políticos en el poder, empresarios, funcionarios públicos o distintas corporaciones que logran ejercer presión y alterar la cadena de distribución. Ahí está el “vacunatorio gate” en Perú, que costó la dimisión al ex presidente Martín Vizcarra y otros miembros de su gobierno; el “vacunatorio vip” en Argentina, que provocó la inmediata dimisión del Ministro de Salud de la Nación; las listas paralelas en Chile y las “vacunas de aire” que se inyectaban a la población en Brasil. En un escenario de profunda angustia social, este tipo de hecho generan rupturas en las confianzas ciudadanas, socavando aún más las débiles democracias en la región 

¿Hacia un nuevo ciclo político en América Latina?

Con el triunfo de Mauricio Macri en las elecciones argentinas, en el año 2015, las victorias conservadoras de Sebastián Piñera en Chile (2017), de Iván Duque en Colombia (2018), de Jair Bolsonaro en Brasil (2018), el giro a la derecha de Lenín Moreno en Ecuador (2017), el gobierno de facto en Bolivia (2019) y finalmente la derrota del Frente Amplio en Uruguay (2019), se abría un nuevo ciclo político en América Latina dominado por la derecha. Analistas cercanos al poder, propagaron a través de sus medios de comunicación (TV, radios, prensa escrita, rrss) que el llamado “ciclo de oro” de gobiernos progresistas, de centro izquierda y de izquierda, por fin había llegado a su completa extinción, y que el ciclo conservador duraría décadas.    

Sin embargo, los hechos no le estarían dando la razón a las fuerzas políticas conservadoras, neoliberales y/o ultranacionalistas de la región. Se avizora un nuevo escenario político con un tinte muy diferente a este corto ciclo de la derecha latinoamericana. Esta fase se inicia en México con el triunfo de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) con su movimiento-partido de centro izquierda MORENA en diciembre 2018, después de haber derrotado en la presidencial al candidato del PRI y de las otras fuerzas conservadores de ese país. Un año después (2019), el peronista Alberto Fernández le arrebataba el gobierno a Macri en la Argentina. El gobierno de facto de Jeanine Áñez, en Bolivia llegaba a su fin en las elecciones de octubre del año 2020 con el triunfo categórico del representante del MAS, el economista Luis Arce. 

En las elecciones del 7 de febrero del 2021 celebradas en Ecuador, triunfa en primera vuelta el candidato izquierdista Andrés Arauz, ex ministro del gobierno de Rafael Correa, con su coalición Unión por la Esperanza (Unes). En el balotaje del próximo 11 de abril, Arauz enfrentará con buenas chances al candidato-empresario y miembro del Opus Dei Guillermo Lasso. Perú realizará elecciones presidenciales y parlamentarias para el 11 de abril de este año, en donde la izquierda representada por Veronika Mendoza tiene escasas posibilidades de pasar a la segunda vuelta, sin embargo, se eleva como una interesante y constructiva fuerza progresista en el país vecino. Chile y Nicaragua enfrentan elecciones presidenciales a fines de este año. En el caso chileno, si la oposición logra definir un programa y una candidata/o único, tiene grandes posibilidades de desplazar a la derecha de este país

Un hecho importante a destacar en este proceso de recomposición de las fuerzas políticas progresistas, de centro izquierda e izquierda democrática de la región, es la anulación de todos los procesos en contra de Lula da Silva por parte del ministro de la Corte Suprema de Brasil, Edson Fachin. Esto posibilitará al líder máximo del Partido de los Trabajadores (PT) y de la izquierda democrática de ese país, postularse como candidato presidencial en las elecciones de 2022 con grandes posibilidades de ganar la presidencia.

El ex presidente Lula representa la esperanza de un Brasil que ha estado sumido en el peor de los mundos con el actual des-gobierno del ultraderechista Bolsonaro, quien, al minimizar la gravedad de la pandemia del coronavirus, ha llevado a Brasil a una catástrofe sanitaria. La crisis política y gubernamental es de tal magnitud, que Bolsonaro se vio obligado a cambiar varias piezas claves en su gabinete y en las Fuerzas Armadas: en las últimas semanas fueron reemplazados seis ministros A su vez, en estos dos años de gestión el Ministerio de Salud ha tenido cuatro ministros. Brasil se encuentra en una dramática situación de desprotección, pobreza y pobreza extrema. Millones de personas sobreviven en condiciones extremas. No sólo se trata del abandono del Estado brasileño, sino que hay quienes se refieren, lisa y llanamente, a un genocidio a cargo del gobierno de Jair Bolsonaro.