A finales de 2025, el tipo de cambio en América Latina presenta una dinámica profundamente variada, reflejando las divergencias en las políticas monetarias y los riesgos fiscales de cada uno de los países. La tendencia general ha sido de apreciación o estabilidad en las monedas en aquellos países con finanzas más sólidas y robustas como Perú y México, mientras que las monedas de economías con alta incertidumbre fiscal como Brasil y Chile, han mostrado una alta volatilidad o depreciación. Este comportamiento diferenciado está influenciado, principalmente, por las decisiones de la Reserva Federal (Fed) de los Estados Unidos de Norteamérica. (EE. UU).
El factor determinante en esta dinámica ha sido el reciente giro de la Fed, quien ha reducido las tasas de interés de referencia. La disminución del atractivo del dólar como activo de bajo riesgo ha generado una mayor entrada de capitales hacia los mercados emergentes en busca de rendimientos más altos. Este ingreso de dólares fortalece las monedas locales, como se evidencia en Perú, donde el Sol ha mostrado una fuerte apreciación (alrededor del -10.0% en el presente año).
La dinámica regional se explica por la diferenciación de riesgo. Países como Perú y México, con bajos niveles de deuda en comparación regional, absorben la entrada de capitales con relativa calma. En contraste, las monedas de Brasil y Chile enfrentan presiones por la volatilidad fiscal o por la necesidad de sus bancos centrales de aplicar políticas más expansivas para impulsar el crecimiento, lo que se traduce en una mayor debilidad relativa de sus monedas frente al dólar.
Con respecto al 2026, las proyecciones indican que la volatilidad podría aumentar si la Fed detiene su ciclo de recortes o si la incertidumbre política regional se intensifica. Sin embargo, el factor clave seguirá siendo la disciplina fiscal. Las monedas de los países que logren mantener la estabilidad macroeconómica y reducir su deuda serán aquellos que se encuentren en una situación más tranquila, atrayendo flujos de inversión y manteniendo la fortaleza de su moneda frente al dólar.








