Perú, salir del Virreinato limpiando la Casa

0
281

La tesis según la cual, con más mujeres en los cargos públicos la sociedad estaría exenta de corrupción, no llega a ser completamente cierta, estudios demuestran que una vez “superadas las dificultades iniciales de ingreso en un ambiente laboral predominantemente masculino, el comportamiento es similar ante las “oportunidades” que se presentan. Sin embargo, ellas son menos en comparación a los hombres.” Lo cual, nos brinda esperanzas. 

En el índice de corrupción, Perú ocupa el 94º lugar sobre 180 países. La corrupción nos acompaña desde la Colonia, sus raíces son profundas “la ley se acata pero no se cumple”, una coyuntura “que lejos de ser corregida por los gobiernos de turno, más bien representan -en la mayoría de los casos- a las élites, que modulan formas patrimoniales de ejercicio del poder en beneficio de grupos privilegiados, en detrimento de las oportunidades de desarrollo del país” sostiene Quiróz en su Historia de la Corrupción en el Perú (2013). Esta semana, los hechos nos han recordado que seguimos con las prácticas del Virreinato.

Lo lamentable, es que nuestra característica la conoce y la tiene en consideración la República Popular China, sino, ¿por qué envió dos mil “vacunas de cortesía” o “de complemento” como las denomina el presidente Sagasti?. China sabe lo que hace. 

Circulaban voces en Lima que los beneficiaros eran más que los tres: Vizcarra, su esposa y su hermano. El lunes 15 el presidente Sagasti, en un mensaje a la Nación comunicó que 487 personas se habían vacunado “entre ellos muchos funcionarios públicos aprovecharon su posición para ser inmunizados con la vacuna de Sinopharm que llegaron en complemento a aquellas que se usaron para los ensayos clínicos efectuados en nuestro país……. lamento profundamente que en la lista que ha proporcionado la Universidad Cayetano Heredia se encuentren personas que han formado parte de nuestro Gabinete como Elizabeth Astete y Pilar Mazzetti.”

El sentimiento de frustración fue enorme en el Perú, un país el cual no llega a asimilar un golpe, que ya le llega de inmediato otro. Pilar Mazzetti, exMinistra de Salud, había declarado “una vez que todas las personas que trabajan en el sistema estén vacunadas, recién será nuestro momento, como debe ser”, ella se había vacuna el 12 de enero. El 12 de febrero ella renunció ofendida por la interpelación en el Congreso, Sagasti expresó “se le sometió a un interrogatorio indignante”. Voces pedían que no se acepte su renuncia. Un despertar ante las próximas elecciones presidenciales, ante la celebración del Bicentenario, estaba por llegar. 

Mazzetti, en su carta abierta señala: 

“quiero informar a todos que me he vacunado el 12 de enero del 2021, fuera del ensayo clínico para la vacuna Sinopharm y con las dosis aún disponibles para vacunación del personal vinculado al referido ensayo. He informado de ello al Sr. Francisco Sagasti, Presidente de la República, y a la Premier Violeta Bermúdez el día de hoy 15 de febrero 2021 en la tarde.
Nada disculpa lo que he hecho y menos haberlo ocultado. He mantenido estrictas medidas preventivas de contagio durante muchos meses. Sin embargo, la segunda ola en enero se ha presentado con un incremento muy rápido, que superó todas las previsiones y he visto como el personal y funcionarios del MINSA a mi alrededor han ido rapidamente enfermando y algunos han perdido la vida, al igual que sus familiares. Finalmente, cedí ante la inseguridad y mis miedos, sin que ello justifique lo que he hecho. No haber reflexionado sobre mi actuar desde el punto de vista ético y las dudas que mi comportamiento podía generar es una responsabilidad que voy a sobrellevar siempre.
No he tenido conocimiento de la vacunación del expresidente Vizcarra y su señora esposa como parte del ensayo clínico Sinopharm o bajo otro contexto. He tomado conocimiento a través de los señores Viceministros del MINSA, de la vacunación de ellos y otros funcionarios, que será investigada por una Comisión Ad Hoc en el MINSA.
Finalmente, la función pública es un trabajo arduo que nos obliga a dejar de lado muchos aspectos de nuestra vida personal, que implica una preparación muchas veces a cargo de uno mismo y un trabajo persistente a pesar de la sobreregulación. Nada nos prepara para trabajar en una pandemia sin reglas de juego, en incertidumbre y sin un marco de control adaptado a la emergencia. Por encima de mi comportamiento, que tendré que afrontar, el apoyo a la administración pública no debe perderse, especialmente en el contexto actual. No va a ser suficiente pedir disculpas a todos los que he decepcionado. No creo poder recuperar su confianza, tomé esta decisión con los temores y limitaciones de un ser humano y reconozco que este fue el peor error de mi vida.”

Durante el Juramento al nuevo titular del Sector Salud en el Salón Dorado de Palacio de Gobierno, Dr. Óscar Ugarte Ubilluz en reemplazo de la doctora Pilar Mazzetti, quien viene ovacionada por el magnífico trabajo realizado. Foto del 13 de Febrero.

Un pueblo, en su mayoría desfavorecido, por un motivo, una razón, una desaventura se ve sobrepasado ante la constatación que los peruanos “no somos iguales“. En este sentido y tomando en cuenta que el presidente Sagasti fue el primero en vacunarse y si de pandemia se trata ¿pudo incluirla a Mazzetti en la primera vacunación?, ¿No es que la primera desigualdad la actuó él?, con una mejor comunicación ¿pudo evitar el desbande del Gabinete?.

La lista presentada con los nombres de los Vacunados señala que los favorecidos con el “complemento chino” han sido los Diplomáticos que participaron en la negociación, los Rectores de las dos Universidades custodias de la Vacuna, Universidad Mayor de San Marcos y Cayetano Heredia, Empresarios, ex Ministros, funcionarios públicos de diferentes Ministerios, esposas y esposos. Se sospecha que la lista aún no refleja la verdad, hay nombres ocultos tras tres dosis en vez de las dos dosis normalmente aplicadas. La tentación desesperada por arenar la lista se comprende, la sanción es grave: destitución del cargo público con las correspondientes consecuencias penales. El apenas nombrado ministro de Relaciones Exteriores, Allan Wagner Tizón, solicitó la renuncia y consecuente pase al retiro de sus cargos en Lima y en el exterior de todos aquellos funcionarios a los que se suministró indebidamente la vacuna. Otro riesgo se hace presente cuando conservadores sostienen que se debe acallar este escándalo para evitar el descrédito del país.

El administrador e investigador de los ensayos clínicos de la Sinopharm, el médico Germán Málaga, de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, ofrece su interpretación “nosotros no hemos ofrecido las vacunas a nadie. No soy un dealer de vacunas. No somos comerciantes”, Málaga vacunó a Martín Vizcarra, a su esposa y a su hermano. Además de la “élite” que él consideró oportuno beneficiar gracias a la ¿dádiva? de los chinos. 

El candidato presidencial de Somos Perú, Daniel Salaverry, en cuyo partido está de candidato Vizcarra señaló “Vizcarra no tendría que renunciar a su postulación al Congreso pues ya pidió disculpas por haber mantenido en secreto que, siendo mandatario, recibió la vacuna contra el COVID” prosiguiendo Si hubo aprovechamiento, se determinará en las investigaciones que realizará el Ministerio Público. Por otro lado, Vizcarra, declaró “tomé la decisión valiente de sumarme a los 12.000 voluntarios y que me hagan la prueba experimental. Fue el día 2 de octubre.” Está demostrado que nunca fue Voluntario, ni tampoco lo fueron los componentes de su familia.

La cultura de la ilegalidad generalizada se hace presente, sólida en las redes masculinas con poder que siente que la ley no cuenta para ellos, lo vemos en Málaga, Salaverry, Vizcarra y otros más. Astete y Mazzetti, escribieron una carta abierta donde reconocen su error, Astete no quiso recibir la segunda dosis. Actitudes diferentes frente a situaciones comunes, nos deben hacer meditar. En todo caso, es urgente que Perú salga del Virreinato limpiando su casa.