En los primeros seis meses de este año, las noticias de nuevos confinamientos en China, el conflicto bélico de Rusia con Ucrania y la posibilidad de una recesión económica en los Estados Unidos de Norteamérica, han generado una profunda incertidumbre a nivel mundial impactando en diversos indicadores macroeconómicos volátiles de Latinoamérica, como el riesgo país.
De acuerdo con el riesgo país (EMBI), elaborado diariamente por JP Morgan, todos los países de Latinoamérica analizados presentan un incremento del riesgo país en los últimos seis meses. Actualmente, las economías de Uruguay con 1.47%, Chile con 1.79% y Perú con 2.13% son las de menor riesgo de la región. Brasil con 3.22%, Colombia con 3.89% y México con 4.28 % son los países con el mayor EMBI en la presente gráfica.
El riesgo de invertir en los países de la región mantiene su tendencia al alza debido a factores tanto internos como externos. Entre los factores externos, las noticias de nuevos confinamientos en varias zonas de China presuponen una menor demanda de materia prima, de origen latino; mientras que el conflicto entre Rusia y Ucrania y las medidas económicas adoptadas por Estados Unidos para afrontar una posible recesión colocan en una situación complicada a los banqueros centrales de la región, manteniendo en cautela a los inversionistas extranjeros.
Entre los factores internos se destaca la estanflación que se prevé para el presente año en la región. Además de la incertidumbre política de la época, el deterioro de los indicadores macroeconómicos de los países de Latinoamérica perjudican el ingreso de capital extranjero directo de mediano a largo plazo. Dicho capital es el principal generador de empleo permanente en la región.
En este sentido, es conveniente indicar la importancia de la opinión de diversas instituciones económicas internacionales, acerca del papel de la inversión pública en el sostenimiento de la economía local para el 2022 y lograr el desarrollo social de la región.









