CEPAL. La estrategia europea para la economía circular: oportunidades y desafíos

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Las acciones relativas a la economía circular han ganado terreno en los últimos años a nivel mundial. En Europa, por ejemplo, se ha adoptado un importante programa de economía circular con el propósito de convertirse en una economía eficiente en recursos y baja en carbono (Comisión Europea, 2015). El programa incluye propuestas legislativas sobre residuos y un plan de acción detallado con medidas para todo el ciclo de los materiales: desde la producción y el consumo hasta la gestión de residuos y el mercado de materias primas secundarias. Estas acciones contribuirán a “cerrar el ciclo de vida” de los productos mediante un aumento del reciclaje y la reutilización, con beneficios para el medio ambiente y la economía (AEMA, 2017). La economía circular ha ayudado a la Unión Europea en la creación de empleo, ha abierto nuevas oportunidades de negocio, impulsado nuevos modelos empresariales y desarrollado nuevos mercados. Para seguir consolidando su ventaja competitiva, al mismo tiempo que se restaura el capital natural, la Comisión Europea llama a impulsar diversas iniciativas para modernizar y adaptar los procesos industriales existentes, incluidas las pequeñas y medianas empresas (pymes), en torno al diseño y la producción circulares, capacitar a los consumidores, convertir los residuos en recursos y cerrar el círculo de los materiales recuperados. Además, para acelerar la transición se necesitan inversiones e innovaciones que permitan apoyar la adaptación industrial (Comisión Europea, 2019a). Como se puede apreciar en el cuadro 1, escalar la economía circular en Europa ofrecería oportunidades de inversión por un valor de aproximadamente 320.000 millones de euros a 2025 en acciones concentradas en diez áreas. Para 2030 estas áreas podrían generar un 7% de crecimiento adicional del PIB, reducir el consumo de materias primas un 10% adicional y bajar las emisiones anuales de CO2 un 17% más de lo que se lograría siguiendo el patrón de desarrollo actual (Ellen MacArthur Foundation/SYSTEMIQ, 2017).

En la Unión Europea, la generación de empleo bajo un escenario de economía circular ambicioso podría llegar a 700.000 empleos adicionales netos en 2030. Si bien los efectos netos en el empleo serían positivos a nivel general, resultarían particularmente positivos para los sectores de reciclaje y de reparaciones. Sin embargo, se observarían cambios en la composición sectorial del empleo, tanto entre sectores como entre distintas actividades en cada sector. Tal es el caso del sector agrícola, donde se esperaría una mayor demanda de productos orgánicos y, posiblemente, una reducción del desperdicio de alimentos. Habría posibles reducciones en sectores que producen y procesan materias primas y algunos bienes duraderos como electrónica, maquinaria y automóviles. En el sector de la construcción, el empleo se vería afectado por las nuevas técnicas de construcción, que serían más productivas. En conclusión, las implicaciones laborales de la economía circular deberían verse en un contexto interconectado. Algunos empleos evolucionarán y los trabajadores deberán adaptarse, por lo que esta transición deberá ir acompañada de políticas de educación y capacitación enfocadas en las áreas y los sectores afectados. Se debe considerar, además, el análisis de los efectos de repunte del consumo sobre los diversos sectores como resultado de los beneficios por eficiencia y ahorros en costos asociados a las actividades de economía circular (Comisión Europea, 2018).

Otro estudio sobre los posibles efectos asociados a la economía circular en Europa destaca las posibles consecuencias en el gasto de los consumidores. La premisa del análisis es que si las industrias manufactureras aumentaran sus insumos a partir de materiales reciclados que fueran menos costosos, entonces los precios de sus productos serían más bajos para los consumidores (Ellen MacArthur Foundation, 2015). Además, la circularidad ayudaría a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, ya que mediante la modificación de métodos de diseño, producción y consumo permitirían eliminar hasta 9.300 millones de toneladas de CO2 en 2050, lo que representa casi la mitad de las emisiones provenientes de la producción de bienes. Esto equivale a reducir las emisiones actuales de todo el transporte mundial a cero (Ellen MacArthur Foundation, 2019a). La principal barrera para la transición hacia la economía circular en la Unión Europea es la cultural, y a ella se suman la falta de interés y conciencia de los consumidores, y una cultura empresarial fluctuante (Kirchherr y otros, 2018). En esa línea, el nuevo Plan de acción para la economía circular, lanzado recientemente por la Comisión Europea como uno de los principales componentes del Pacto Verde Europeo, pone énfasis, además de en las acciones para el diseño sostenible de los productos, en el empoderamiento de los consumidores (Comisión Europea, 2020). La aplicación de estas acciones en materia de economía circular tendrá repercusiones a nivel de la Unión Europea, pero también para los países con los que tiene estrecha cooperación. Por lo tanto, América Latina y el Caribe debe prepararse y diseñar y fortalecer su propia estrategia de crecimiento circular.