La actual situación laboral en Latinoamérica ha sido considerada por varias instituciones internacionales como un problema estructural, que podría recuperarse en el mediano plazo. Según el informe “Panorama Laboral 2021” de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las cifras del mercado laboral de la región son preocupantes.
Según el informe de la OIT, la tasa de ocupación y la tasa de participación en el 2021 se redujeron 2.9% y 2.1%, respectivamente, en relación a las cifras del año 2019. El desempleo, por su parte, se incrementó de 8.7% en 2019 a 10.0% en 2021. Si bien los países de América Latina se embarcaron en la labor de recuperar el empleo perdido, estos esfuerzos no han sido suficientes para alcanzar, a lo más, los niveles pre pandemia.
Durante la fase de recuperación, se logró la restauración de 44.6 millones de empleos, con lo que aún faltarían 4.5 millones para volver al nivel del 2019. Si bien las modalidades de teletrabajo y trabajo híbrido han aportado a dicha recuperación, la mayor parte del empleo regional se realiza en campo, mientras que aún existe una fuerte brecha en las telecomunicaciones, lo cual dificulta el acceso al internet en varias zonas de la región, predominantemente rurales.
En el caso de la participación laboral, la cual representa a las personas con capacidad de trabajar, sigue sin recuperarse de la fuerte contracción observada en el segundo trimestre del 2020. Para la OIT, esta situación se puede agravar al incrementar el flujo de nuevas personas que ingresarían a la población activa, lo cual incrementaría el desempleo.
En este sentido, el incremento del desempleo del año 2021 se profundizó en 4 millones de personas, con respecto del tercer trimestre del 2019. En un potencial contexto de mayor cantidad de personas en edad de trabajar y una elevada tasa de desempleo, la informalidad laboral podría absorber esta masa laboral, perjudicando los salarios y la calidad del empleo de la región, siendo los más afectados los jóvenes y las mujeres.







