Las expectativas de las remesas del exterior, o remesas internacionales, durante el 2020 han sido negativas debido al aumento del desempleo mundial, provocado por la pandemia del coronavirus. Sin embargo, la evolución del flujo de dinero recibido en América Latina ha tenido una evolución variada entre países. El Banco Mundial estima que la llegada de remesas a la región habría aumentado un 6.5%, con respeto al 2019 alcanzando una cifra de US$ 103,000 millones.
El país que recibió la mayor cantidad de remesas ha sido México, el cual acumuló US$ 40,607 millones, 11.0% más que el año 2019, seguido por Colombia con US$ 6,903 millones con un 3% mayor que el año precedente, Ecuador con US$ 3,347 millones, con 3% más que el año anterior y Brasil con US$ 3,312 millones, con un 3.0% mayor que en el 2019. En los casos de Bolivia con -19.0%, Paraguay con-14.4% y Perú con -14.0% fueron los países que dejaron de recibir la mayor cantidad de reservas del exterior durante el 2020.
La notable diferencia en el flujo de remesas hacia México se debe, principalmente al número de migrantes que envían remesas a su principal país de origen. Alrededor de 7.4 millones de personas enviaron remesas a México y el 90% de este flujo de efectivo proviene de Estados Unidos.
El incremento de las remesas recibidas por gran parte de los países de la región se debe a la temprana apertura de la actividad económica durante la pandemia del Covid-19. Nos hemos encontrado con países en Latinoamérica, que han tenido periodos de aislamiento social diferentes, en algunos casos mayores a 4 meses y que han determinado la afectación económica. En el caso de los países con el menor flujo de remesas del exterior Bolivia, Paraguay y Perú, esta situación se le atribuye a los efectos de la pandemia en países del continente europeo, España e Italia principalmente.
El Banco Mundial considera que la fortaleza de las reservas ha mantenido su dinamismo y que ha superado sus expectativas, pues la institución internacional estimaba que los flujos de remesas hacia esta región se reducirían entre 20% y 32% (estimaciones a noviembre de 2020). Para el 2021, se espera que esta tendencia siga un ritmo ascendente, en la medida que la recuperación económica mundial se active.







