La pandemia del coronavirus originó una volatilidad del tipo de cambio elevado. Ante un contexto de incertidumbre, el principal activo financiero de refugio es el dólar americano; su demanda se incrementa a medida que esta indecisión aumenta y esto se refleja en la tasa cambiaria en todos los países. No obstante, a lo largo de los últimos diez años, el tipo de cambio en América Latina ha tenido una tendencia al alza debido a las políticas cambiarias de cada país.

En la región latinoamericana, el sol peruano es la moneda más fuerte, frente al dólar, mostrando una apreciación del tipo de cambio de 24.75% en la última década, seguida por Chile con 45.35%. Argentina, al contrario de estos países, ha presentado una apreciación del tipo de cambio en más de 2,060%.
Las políticas cambiarias afectan dicha apreciación del tipo de cambio. Las políticas, se pueden dividir en dos grupos: intervencionistas y flotación cambiaria. La política de intervención cambiaria es la que realiza la institución monetaria (bancos centrales) en el mercado cambiario para mitigar la volatilidad del dólar. La libre flotación cambiaria (o libre flotación) permite que el mercado de divisas fije el precio de acuerdo a la evolución de la oferta y la demanda del dólar.
Chile y México son las economías que tienen como política cambiaria la libre flotación; sin embargo, a causa del Covid-19, la alta volatilidad de estos precios generó que Chile pasara a un régimen de flotación controlada, como es el caso de Colombia, cuyas intervenciones se están reduciendo desde junio.
Perú y Brasil, por su parte, son países que poseen políticas cambiarias más controladas. En el caso de Brasil, esta economía tiene una banda cambiaria, lo que significa que el tipo de cambio debe mantenerse en un rango de precios fijado por el banco central. En el caso de Perú, las intervenciones de compra y venta se realizan con el fin de mitigar los altibajos de dichos precios, lo cual permite en muchos sectores de la economía, principalmente los comerciales cubrirse de pérdidas originadas por el tipo de cambio. El caso de Argentina es especial, pues existe una zona de intervención; sin embargo, ante los distintos tipos de cambio y la alta inflación del país, el control de dichos precios es una tarea muy difícil de realizar.
Ante las expectativas positivas de la economía mundial por el desarrollo de las nuevas vacunas contra el Covid-19, se esperaba que los mercados cambiarios redujeran su volatilidad. En el transcurso de los días, el tipo de cambio de la región ha empezado a incrementar su valor especulativo aún más debido al anuncio de una nueva cepa del coronavirus. En el 2021, no obstante, se espera que esta situación sea controlada y que el dólar tenderá a su valor de mercado.





