Carta a la Directora

0

Estimada Directora Recavarren,

Respecto de lo que ocurre en Chile, cabe aplicar el viejo aforismo que dice, “nada es verdad ni es mentira, todo es del color con que se mira”. Es por ello que es importante que nuestros lectores conozcan también, la otra cara de la medalla, esto es, que hay quienes estiman que lo que ocurrió en Chile fue un fallido intento de golpe de estado, financiado por las autoridades venezolanas, con asistencia de Cuba y decidido apoyo técnico militar de Rusia, cuyo objetivo era destituir al Presidente de Chile Sebastián Piñera, y reemplazar la actual institucionalidad por una de corte comunista.

Según dicha versión, lo que habría catapultado este golpe de estado, (fallido), fue la presencia de Piñera en Cúcuta, apoyando el derrocamiento del Presidente Nicolás Maduro. Tal presencia constituye una especie de casus belis, que habría convencido a los rusos de actuar. En efecto, para los rusos, Venezuela y su actual gobierno, serían el trade off para recuperar el resto de Ucrania, y países como Lituania, Letonia y Estonia.

Dicho de otro modo, y diciéndolo de manera figurada, Putin le dice a Trump, “si tu o tus amigos quieren quedarse con Venezuela, yo me quedo con Ucrania”; y por su parte Trump dirá, “si tú te quedas con Ucrania, yo ingreso a Venezuela y desarmo todo lo que has planeado allí”.

En esta simple ecuación se metió el presidente Piñera al apoyar a Guaidó y pedir la salida de Maduro. Resultó insoportable para Rusia, que un país sin importancia política internacional, tenga la osadía de entrar en la arena de las grandes potencia. Por ello el trío ruso-cuba-venezolano declararon la guerra a Piñera, y con ello a todo Chile. De esto habló Piñera cuando dijo que “estamos en guerra”, frase que el coro financiado por Maduro distorsionó vilmente, diciendo que Piñera estaba en guerra con el pueblo de Chile.

Consecuentemente, en la otra versión de lo que ocurrió en Chile, este país fue objeto de lo que hoy se denomina Guerra Molecular, financiada por Venezuela, y no una revuelta popular, pues el sufriente pueblo de Chile no es violento.

Según la interpretación precedente de lo ocurrido en Chile, las fuerzas extranjeras aprovecharon la bondad de una parte del Pueblo de Chile, que, aquejado de penurias como la salud, la previsión, la seguridad, la educación y la desigualdad, salieron a las calles a protestar. Pero cuando ese mismo pueblo ha visto que, detrás de estas manifestaciones perfectamente financiadas y organizadas, hay potencias extranjeras, y oscuros propósitos antidemocráticos, los apoyos han disminuido drásticamente)

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here