- Corredor energético detenido: El Estrecho de Ormuz permanece «prácticamente cerrado», interrumpiendo una parte crítica de los flujos mundiales de petróleo y gas.
- El comercio pierde impulso: Se espera que el comercio mundial de mercancías se desacelere drásticamente, pasando de un crecimiento de alrededor del 4,7% en 2025 a entre el 1,5% y el 2,5% en 2026.
- Aumentan las presiones inflacionarias: Los choques energéticos están provocando un aumento de los precios e incrementando el costo de la vida.
- Aumenta la tensión financiera: Los inversores están retirándose de los países en desarrollo, debilitando las monedas y elevando los costos de endeudamiento.
- Alta vulnerabilidad: 3.400 millones de personas viven en países que ya gastan más en deuda que en salud o educación.
El estrecho de Ormuz permanece prácticamente cerrado, con efectos que se extienden a la economía mundial en cuestión de semanas debido a la interrupción de los flujos energéticos, el aumento de los precios y una mayor presión financiera sobre los países en desarrollo, advierte ONU Comercio y Desarrollo (UNCTAD) en su segundo análisis rápido. Lo que comenzó como una interrupción en un corredor energético clave ahora está repercutiendo en toda la economía mundial.
La actualización sigue a un primer análisis publicado el 10 de marzo y confirma un rápido deterioro de las condiciones mundiales desde la escalada a finales de febrero, con riesgos que ahora van mucho más allá de los mercados energéticos.
Una ruta crítica de suministro paralizada
El estrecho de Ormuz, arteria central para el comercio global de energía, ha visto caer la actividad casi a cero. El tránsito de buques disminuyó de alrededor de 130 por día en febrero a solo 6 en marzo, un desplome de aproximadamente 95%.
La interrupción está afectando una gran parte de los suministros mundiales de petróleo y gas, con consecuencias inmediatas para la producción, el comercio y el consumo a nivel global. También se está propagando a los sistemas de transporte, incluidas las rutas marítimas, la carga aérea y la logística portuaria.

Impacto energético que impulsa la economía mundial
Los choques energéticos se han convertido en el principal canal por el que el conflicto afecta al comercio y la economía global.
Los precios de los combustibles han aumentado considerablemente desde la escalada del 28 de febrero y se mantienen elevados, mientras que el costo de transportar petróleo también ha subido de manera significativa. Estos aumentos se trasladan a las cadenas de suministro, incrementando el costo de producir y mover bienes en todo el mundo.
No todos los segmentos del transporte marítimo se ven afectados por igual. Los buques petroleros y de gas natural licuado, que dependen en gran medida de las rutas del Golfo, han sido los más golpeados, enfrentando una reducción de volúmenes y mayores costos por riesgo. Otros segmentos, como el transporte de contenedores y carga seca a granel, están más aislados pero igualmente afectados por el aumento de costos e interrupciones.
Si las interrupciones persisten o se intensifican, los daños a la infraestructura energética podrían mantener los precios elevados por más tiempo, lo que prolongaría las presiones inflacionarias. Las regiones más dependientes de las importaciones energéticas de Oriente Medio, particularmente Asia Meridional y Europa, estarían más expuestas.
El comercio y el crecimiento pierden impulso
El comercio inició 2026 con bases sólidas, pero se prevé que pierda dinamismo a medida que avance el año. Se estima que el crecimiento del comercio mundial de mercancías se desacelerará de alrededor de 4,7% en 2025 a entre 1,5% y 2,5% en 2026, a medida que se debilita la demanda global y aumenta la incertidumbre.








