No se firma el Acuerdo con el MERCOSUR como se había previsto, como Lula da Silva lo había añorado, bajo su presidencia. Francia e Italia, normalmente no coinciden en posturas uniformes, en este caso lo que Macron anticipaba, Meloni dio su conformidad cuando declara que se necesitaban «las respuestas necesarias para los agricultores», junto con garantías de reciprocidad y plazos.
Por ello, en la noche del 18/XII Ursula von der Leyen informó a los líderes de la UE de una decisión que había aceptado las peticiones de Italia y Francia: el aplazamiento hasta enero de la firma final del acuerdo UE-Mercosur, originalmente prevista para el sábado 20 de diciembre.
Las protestas en Bruselas de los agricultores no son extrañas en Bruselas, llegan con tractores y no ahorran en generar caos con petardos, la mañana del 18/XII llegaron a Bruselas en masa, eran casi 8.000 manifestantes, que unieron la protesta por los recortes a la PAC en el próximo presupuesto de la UE. Este asedio chocó con la urgente necesidad de la Comisión Europea, junto con Berlín y Madrid, de poner fin, tras 26 años de negociaciones, a una alianza considerada esencial para diversificar los mercados y responder a los aranceles de Donald Trump.
Para Lula Da Silva la firma en el semestre brasileño del MERCOSUR era importante, había invertido en la suscripción, usó la diplomacia y los encuentros presidenciales para lograr esa meta, gran sorpresa, entonces, para él, descubrir la posición clara y sorprendente de Francia e Italia «no querían firmar el acuerdo», admitió Luiz Inácio Lula da Silva en representación del MERCOSUR, aunque aseguró que el primer ministro italiano, «no se opone, pero está presionado por el sector agrícola y me ha pedido paciencia: una semana, diez días, un mes como máximo». Precisamente el comunicado de Palazzo Chigi señala «En cuanto al acuerdo del Mercosur, como ya declaró el presidente Meloni en el Parlamento y reiteró al presidente brasileño Lula, el gobierno italiano está dispuesto a firmarlo tan pronto como se proporcionen las respuestas necesarias a los agricultores, que dependen de las decisiones de la Comisión Europea y pueden concretarse rápidamente.»




