Mario Draghi en el Politécnico: un llamado urgente a la valentía tecnológica de Europa
El reciente discurso de Mario Draghi en el Politécnico de Milán —invitado por la rectora Donatella Sciuto— no fue una clase magistral más: fue un diagnóstico crudo, brillante y sin concesiones del mayor desafío europeo del siglo XXI.
Europa, afirmó Draghi, se encuentra en un punto de inflexión: o recupera su capacidad de innovar, o quedará irremediablemente relegada en el tablero mundial.
A través de un recorrido histórico, de la máquina de vapor a la inteligencia artificial, Draghi recordó que las grandes expansiones del bienestar humano siempre han sido impulsadas por la tecnología. Pero hoy, a diferencia del pasado, Europa se ha vuelto más temerosa, más lenta y más rígida que sus competidores globales.
La advertencia inicial: la ilusión peligrosa del crecimiento estático
Una de sus afirmaciones más incisivas —y más citables— fue: «Existe una ilusión seducente según la cual la prosperidad puede mantenerse sin crecimiento. Esto nunca ha sido cierto y es aún menos cierto para los países con altos niveles de deuda.»
Para Draghi, una Europa que no crece está condenada a elegir entre objetivos esenciales: pensiones, defensa, transición ecológica, cohesión social.
El mensaje es claro: renunciar a la innovación equivale a renunciar al bienestar europeo.
Una brecha tecnológica que se agranda
Draghi describió con precisión la aceleración contemporánea:
-La electrificación tardó 30 años en difundirse.
-La IA se está difundiendo en cuestión de meses.
Y añadió un dato demoledor: «El año pasado Estados Unidos produjo 40 grandes modelos de IA, China 15, y la Unión Europea… solo 3.»
La consecuencia, según Draghi, es una divergencia creciente entre regiones que innovan y regiones que regulan: «Hemos levantado barreras a la innovación y hemos empujado el talento europeo a buscar oportunidades en otros lugares.»

La crítica al modelo regulatorio europeo
Draghi no cuestiona la necesidad de regulación, pero sí su rigidez: «En Europa hemos tratado hipótesis iniciales y provisionales como si fueran doctrina consolidada, incrustándolas en leyes casi imposibles de corregir.»
Su ejemplo más claro: el GDPR, hoy desfasado ante una realidad tecnológica que evoluciona con enorme velocidad y que penaliza especialmente a las pequeñas empresas europeas.
Beneficios sociales que Europa no puede permitirse perder
Draghi recuerda que la IA no es solo riesgo: es también una herramienta capaz de reducir desigualdades en sanidad y educación.
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En urgencias médicas, los sistemas de IA han reducido tiempos de espera más del 55%.
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En educación, tutorías inteligentes permiten que estudiantes vulnerables salten del percentil 35 al 60.
Su frase clave: «Estas tecnologías no salvarán a la sociedad de todos sus defectos, pero pueden mejorar de manera decisiva la vida cotidiana.»
Reformar el ecosistema europeo de innovación
Draghi propone tres grandes líneas:
a) Más investigación básica coordinada a nivel europeo, Propone duplicar los fondos del European Research Council.
b) Universidades con verdadera autonomía financiera
La comparación es contundente:
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Algunas universidades estadounidenses invierten más de 3 mil millones de dólares al año en investigación.
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Ninguna europea se acerca remotamente a esas cifras.
c) Comercialización real de los descubrimientos científicos
Solo un tercio de los patentes universitarias europeas se comercializa.
Draghi propone una versión europea del Bayh-Dole Act para liberar talento e innovación.
Un mensaje directo a los estudiantes y a Europa
Draghi cerró con un discurso ético y político: «No consideren la incertidumbre como algo que hay que evitar. El camino más seguro es el que los convierte en productores de ideas.»
Y añadió un llamado a reformar Europa desde dentro: «No renuncien a construir aquí. Exijan las mismas condiciones que permiten a sus coetáneos tener éxito en otras partes del mundo.»
Conclusión
El discurso de Mario Draghi no solo diagnostica: interpela.
Europa debe convertirse en un continente capaz de asumir riesgos, atraer talento, generar ciencia y transformarla en valor industrial y social.
Draghi lo sintetizó en una frase que puede marcar una generación:«El futuro de Europa depende de si tendremos el coraje de cambiar.»








