Un negocio mundial para la Guerra de las Virilidades

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La guerra, las guerras, son construidas por los hombres, mejor si van acompañadas por intereses económicos, financieros. Los ejércitos están equipados y van a la guerra para matar a su objetivo y también van a morir.

Actualmente hay 187 conflictos armados o guerras en el mundo y no todos son declarados por Estados sino por Grupos armados, que resguardan y se enriquecen como la Wagner, o que agreden como los Hamas, sin embargo, Israel, un Estado, trata con ellos. En el caso de Rusia, Putin reclamaba el prestigio y el status, ¿pudo haber tenido este desenlace si Angela Merkel le hubiera propuesto hacerlo entrar nuevamente en el G7? tal vez se habría sentido menos herido en su orgullo y ahora, tenemos a Zelensky quien «chantajea» a Occidente con la frase «la guerra puede llegarles si no me ayudan». La última aparición es la de los Houthi, nombre de una familia yemenita, que tiene bajo secuestro el transporte marítimo occidental del Mar Rojo, al cual le hace frente una coalición de diez países capitaneada por los Estados Unidos y Gran Bretaña. En Latinoamérica tenemos el «Tren de Aragua» que avanza, ya llegó a los Estados Unidos, originarios de Venezuela, salidos de sus cárceles con el preciso objetivo de generar inseguridad en los países latinoamericanos. Todos estos grupos acumulan dinero, no hay ideal de por medio, en cambio, si identidad y el deseo capitalista de amasar tanto dinero, los acomuna atentar contra los civiles. Son guerras abiertas, declaradas, donde el interlocutor habitual, la Diplomacia, no puede intervenir, entonces, se convierte en un grave tema de seguridad pública, que puede ser útil para cierta política, la cual ve una sociedad aterrada, ocupada en contrastar la inseguridad violenta de las calles, una sociedad tan ocupada, que a la política, la vigila cada vez menos.  Se complica aún más, cuando estos países tienen, en su PIB, puntos generados por el narcotráfico. Son clanes, grupos armados que tiene un sentido de identidad, de pertenencia, caso de los árabes que evocan su religión para unirse, así como los venezolanos su sentido de identidad.

Aquí llegamos a las armas. Ninguna guerra se genera por las armas, son los conflictos que requieren armas. Pero, hay armas ofensivas manejadas por soldados para la lucha militar,  los ataques a los civiles lo vemos desde el cielo, casi cotidianamente, en la destrucción de ciudades. Si embargo, hay una arma escondida que puede seguir haciendo daño hasta más de veinte años, son las minas anti-personal, constituidas por un cuerpo que explota y por un dispositivo de encendido capaz de provocar la explosión. Pueden tener un radio de acción de 360 grados, las direccionales tienen un radio superior a las anteriores, son letales hasta 75 – 100 metros.

Estas minas anti-personal son usadas por Rusia

Había una empresa italiana, Valsella Meccanotecnica, situada en Puglia que producía estas minas anti-personal, estaba en su segunda generación, el fundador nunca consideró la posibilidad de cesarla, en cambio su hijo si. Realizó un camino de reflexión, que tiene inicio cuando su hijo de ocho años le pregunta «Papa, ¿tu eres un asesino?», luego le llegan cajas con una bota o un zapato y una nota «te regalo un zapato, no lo necesito, he perdido una pierna». Actualmente, hay dos millones de minas anti-personal en venta en todo el mundo, todo esto fue claro para Vito Alfieri Fontana, cuando decidió cerrar la empresa y se dedicó a trabajar con las Naciones Unidas para desminar los campos. Nadie mejor que él, como ingeniero que las proyectaba, las conocía, las identificaba y, luego, las desactivaba y lo sigue haciendo. Su primera misión fue en Bosnia.

Ing. Vito Alfieri Fontana quien disolvió la empresa Valsella Meccanotecnica de Puglia que fabricaba Minas Anti-personal.

Sin embargo, nos hace conocer el mundo de las armas, la proyectación de las mismas, la actitud de supremacía que les invade al tomar conciencia de su sensación de superioridad hacia todos los demás, es poder. Tenían clientes fijos, dinero en abundancia, el principal cliente de la empresa era el Ministerio de la Producción de Egipto, compraba para su Estado y por cuenta de los Estados Unidos, estaba encargado, además, de la distribución hacia otros países. La historia de vida del ingeniero Vito Alfieri Fontana es una moneda con dos caras. Su conversión lo hace pasar de una vida compleja y llena de fascinación, donde había mucho dinero, la Feria de las armas en los Emiratos Árabes, los visitantes son todos hombres potentes que se encuentran, un mundo difícil de imaginar, donde todo se puede tener. Le dura nueve años su camino hacia la conversión, la empresa tenía 80 dependientes, él trata de reconvertirla, no lo logra así como tampoco logra convencer a su padre quien obstinadamente se opuso. Sin embargo, su familia lo apoyaba, la Iglesia estaba de su lado, fueron sus grandes soportes para la decisión final.

Contribuye en la redacción de la Convención de Otawa, donde sólo un experto en la construcción de las minas podía aportar técnicamente, de otro modo, habría sido un texto ineficaz. Sonríe satisfecho cuando recuerda la campaña contra las minas, la tenacidad de la sociedad civil visionaria, se realiza el «multilateralismo desde la base», no fue un episodio aislado.

La Convención o Tratado de Otawa, dispone:
«Obligaciones generales
1. Cada Estado Parte se compromete a nunca, y bajo ninguna circunstancia:
a) emplear minas antipersonal;
b) desarrollar, producir, adquirir de un modo u otro, almacenar, conservar o transferir a cualquiera, directa o indirectamente, minas antipersonal;
c) ayudar, estimular o inducir, de una manera u otra, a cualquiera a participar en una actividad prohibida a un Estado Parte, conforme a esta Convención.
2. Cada Estado Parte se compromete a destruir o a asegurar la destrucción de todas las minas antipersonal de conformidad con lo previsto en esta Convención.»

Fue tan eficaz la presión de la sociedad civil que Papa Francisco en Laudate Deum, en el punto 24 señala:

Repensar nuestro uso del poder.
24. No todo aumento de poder es un progreso para la humanidad. Basta pensar en las tecnologías “admirables” que fueron utilizadas para diezmar poblaciones, lanzar bombas atómicas, aniquilar etnias. Fueron momentos históricos donde la admiración ante el progreso no dejaba ver lo horroroso de sus efectos. Pero este riesgo está siempre presente, porque «el inmenso crecimiento tecnológico no estuvo acompañado de un desarrollo del ser humano en responsabilidad, valores, conciencia […]. Está desnudo y expuesto frente a su propio poder, que sigue creciendo, sin tener los elementos para controlarlo. Puede disponer de mecanismos superficiales, pero podemos sostener que le falta una ética sólida, una cultura y una espiritualidad que realmente lo limiten y lo contengan en una lúcida abnegación». [17] No es extraño que un poder tan grande en semejantes manos sea capaz de arrasar con la vida, mientras la matriz de pensamiento propia del paradigma tecnocrático nos enceguece y no nos permite advertir este gravísimo problema de la humanidad actual.

Cerrar la empresa de familia fue determinante para Vito Alfieri Fontana. Desde 1997, Italia no produce más minas anti-personal, en cambio, existen en el mundo muchos campos minados, campos que generan desgracias mucho después de finalizado el conflicto. Si los ejércitos regulares tienen un mapa del territorio, se sabe donde han sido colocadas las minas-antipersonal, los grupos paramilitares las colocan específicamente para hacer daño, incluso en las habitaciones, cerca a los pozos de agua.

No todo es positivo en su segunda vida, su equipo estaba conformado por voluntarios y descubre que ellos están en la búsqueda de emociones fuertes, querían tener la experiencia de «estar cerca al explosivo». Así Vito Alfieri Fontana, conforma un equipo profesional.

Considera que «limpiar» Ucrania significará 150 millones de euros anualmente por veinte años, sin desminar las fronteras. Usando el «metal detector» y también con robots, el tiempo será de veinte años. Como él sostiene «hacer la guerra es lo mismo que cortar un árbol, hacer la paz es igual que hacer crecer un árbol» .

Las minas  anti-personal sobreviven a la guerra, nos relata que desde hace dos años la guerra Rusia-Ucrania está paralizada, se siguen atacando pero no se avanza de un metro, sin embargo, las minas anti-personal que han sido colocadas van hundiéndose, un elemento importante es la nieve, se coloca otra capa de minas, y luego una tercera capa de minas. Aún sabiendo que las víctimas serán sobre todo civiles, en efecto, constituyen el 99%. No existe el uso responsable de las armas. El año pasado fue publicado el «libro rojo del genio militar» con indicaciones precisas y científicas sobre cómo y dónde colocar las minas anti-personal, al final está escrito «si no pueden hacer lo anterior, bótenlas por cualquier lado». La mejor colocación de las minas anti-personal, nos relata Alfieri Fontana, ha sido realizada por soldados quienes las colocaron, pero no las activaron.

No podemos evitar preguntarle: Con todo el recorrido que usted ha realizado, con las personas que ha encontrado, ¿cuál es su concepto de la naturaleza humana y dónde se pierde la línea de la humanidad? Considera que no hay que perder la humanidad, hay que creer en ella, aunque tengas que vivir situaciones tan difíciles en pueblos con profundo odio, con rencor, que incluso cuando deben recoger los cadáveres les han colocado explosivos para matar al enemigo con el cual acaban de haber hecho la paz. Persiste el odio, la venganza, solo la educación en los niños puede cambiar, es la esperanza.

Le preguntamos: La guerra la hacen los hombres, ¿es de los hombres? Tajante no responde: Si, prevalece el espíritu militar, las mujeres no cuentan en ningún momento, salvo cuando ellos necesitan que impartan educación en algún proyecto específico. Son sentimientos de virilidad, que se inician con «yo tengo más que tú, el mio es mejor que el tuyo», una competición embargada de odio, un odio visceral. Las mujeres, encuentran un diálogo, los hombres requieren un mediador. Está seguro que si Merkel no se hubiera retirado, no habría habido guerra en Ucrania, la relación entre los hombres, luego de Merkel, debe haber dado lugar a algún malentendido o acción que desembocó en la guerra que estamos viviendo. A su vez, reconoce que son hombres con tanto poder que requieren ser halagados, que se les resalte sus capacidades, una vez realizado ese proceso son capaces de comprar cualquier cosa a cualquier precio.  Desprecian a los pacifistas, para ellos el poder es lo más importante, a los pacifistas los consideran «sin carácter», en otras palabras «sin espina dorsal». En este momento, la solicitud de armas en el mundo es enorme, las fabricas están trabajando 24 horas sin parar, hay mucho dinero para las armas. «Un negocio mundial para la guerra de las virilidades».