La Comisión de Peticiones tramitará la solicitud de Ignacio Hernández y Patricia Carrera

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El lunes 3 la Comisión de Peticiones abrió su primera sesión del segundo semestre 2018 con la Petición 0425/2017, de Ignacio Hernández (español, venezolano) sobre la aplicación del «Documento de estrategia nacional Venezuela 2007-2013» en el que la UE se comprometió a consolidar la democracia en Venezuela, y la Petición 0740/2017, presentada por Patricia Carrera Arrocha, de nacionalidad española, en nombre de «Ciudadanos del mundo en defensa de Venezuela», con 13,226 firmas, sobre la situación en Venezuela.

En un reciente artículo de Jacques Attali, del título ¿Cómo hacer que una dictadura se desmorone?, señala que la historia nos dice que las dictaduras colapsan en tres casos: si la gente ya no tiene miedo de recibir disparos y viene a invadir los palacios de los poderosos, como fue el caso en Rumania. O si los poderosos deciden no disparar contra su gente, como fue el caso en la Unión Soviética. O, por último, si una invasión desde el exterior ayuda a una resistencia interna para acabar con los tiranos.

En el caso de Venezuela no sucede nada de lo anterior y la dictadura de Maduro se sigue reforzando a costa de la expatriación de los ciudadanos venezolanos.

Lamentablemente, en el Parlamento europeo existen fuerzas políticas que desde siempre han pedido dejar espacio al «diálogo», nunca propusieron «fomentar el diálogo» o realizaron una acción en este sentido, sino, fue una declaración en el vacío como si fuera automático y fácil dialogar con un dictador, nunca la izquierda del Parlamento europeo hizo nada por facilitar ese diálogo, tampoco lo hizo el presidente de la Asamblea Eurolat, Jaúregui, su solicitud de «diálogo» dio paso a una actitud de irresponsabilidad frente a la grave situación que se ha generado en Venezuela. Se ha ganado tiempo que se ha traducido en mayores desgracias en dicha ciudadanía.

El peticionario Ignacio Hernández, señala que la Unión europea se comprometió a ayudar a la sociedad y a la economía de Venezuela,  «son casi seis millones de venezolanos quienes han salido del país generando una crisis migratoria similar a la crisis que se verifica en el Mediterráneo hacia la Unión europea.»

Apeló a la posición de la Unión europea que debe desempeñar un rol de mayor incidencia en los conflictos internacionales.

Patricia Carrera Arrocha, también constató que en el Parlamento Europeo, «tenemos pocos aliados, pero de una calidad insuperable. La izquierda se empeña en que el PE no puede hacer nada por Venezuela y luego de meses negando el ingreso de mi petición a agenda, logramos que entrara y no pudieron hacer nada para seguir evitándolo.» 

Su intervención, del título  ¿Qué sería de los Estados sin la gente? manifestó su desesperación ante «tantos muertos por violencia, hambre y enfermedad en Venezuela. El año pasado pedí a los ciudadanos del mundo que me acompañaran responsablemente en la defensa de las libertades individuales de nuestros hermanos, haciendo nosotros mismos lo que jamás debimos delegar en los partidos políticos. Venir a hablar aquí de crisis humanitaria, caos político y social, éxodo multitudinario, inseguridad personal y jurídica, secuestro de instituciones, violación reiterada y sistemática de la Constitución y los derechos humanos, todo como consecuencia del ejercicio gubernamental más corrupto, forajido, antidemocrático, ilegítimo e inepto del orbe; sería perder el tiempo. Esa situación es internacionalmente pública y notoria, por lo que no requiere de más elementos probatorios.

Patricia Carrera Arrocha e Ignacio Hernández

Sabrán, respetables miembros de esta Comisión, que los venezolanos que viven abatidos por un régimen CON PODER, que convive CON el narcotráfico, CON el tráfico de armas, CON las prebendas a cambio de petróleo, CON el contrabando, CON el apoyo de otros países a los que no les importan los venezolanos y que nos ven COMO gotas de petróleo; están sumidos en la peor de todas las crisis que hayan podido afectar a nuestra bella tierra y sufren SIN democracia, SIN comida, SIN seguridad, SIN salud, SIN respeto, SIN armas, SIN dignidad y SIN LIBERTAD. Al concluir mi exposición, no querrán agregar a esta lista: SIN apoyo del Parlamento Europeo.

La soberanía, siendo un derecho absoluto, no es de contenido absoluto, porque no puede estar por encima de los derechos humanos fundamentales. Lo mismo pasa con el principio de la no intervención, que tampoco puede estar por encima de los derechos humanos, porque somos los seres humanos quienes hacemos los Estados y no al revés y la territorialidad no puede ser más importante que la humanidad. Verán que los supuestos principios de Derecho Internacional no pueden terminar convirtiéndose en el monstruo que impida la justicia y que permita crímenes de lesa humanidad hasta el infinito, lo cual implica que, no siendo el Derecho de carácter estático, la Declaración de los Derechos Humanos y demás Tratados Internacionales terminarían siendo para Venezuela LETRA MUERTA si no son capaces de detener un régimen antidemocrático, asesino, deslegitimado por el abuso del poder y tramposo en todos los procesos electorales desde 2004 que sabemos han sido amañados. Esos mismos principios constituyen una patente de corso para los dictadores que se refugian en su vigencia, envalentonándoles y mostrándose desafiantes ante una comunidad internacional que les mira indómita como si no tuviese el poder de proponer y aprobar cuantas reformas fuesen necesarias para garantizar la paz y la seguridad de los pueblos del mundo.

Paradójicamente, en 2013, a la ONU le bastaron 8.755 asesinatos del año anterior para actuar mediante la creación de una Brigada de Intervención, en la República Democrática del Congo, cifra esa que no llega a los talones del número de asesinados en la Venezuela de hoy, convertida en uno de los países más violentos del mundo.

La terrible tragedia venezolana ya ha llegado muy lejos. La comunidad internacional pudo haber hecho más y por esta razón yo vengo a pedir al PE que utilice todo su poder para proponer cuanto sea necesario con el objetivo de poner fin a este gravísimo conflicto geopolítico generado por un régimen asesino y sin escrúpulos.

Los venezolanos no queremos más lamentos de la comunidad internacional ni esa frase retórica de sólo “preocupación”. Queremos acciones sólidas que encaminen al país dentro del marco del respeto por los derechos humanos y por el propio derecho internacional a cuyos principios la humanidad reclama modernización. Si al salir de esta honorable sala en la que se respira libertad, el PE no lucha a favor de los derechos del hombre por encima de los derechos del Estado y sobre la base de que la soberanía no es un derecho estático de contenido absoluto, proponiendo mecanismos que activen la injerencia humanitaria y la adecuación de la normativa de Derecho Internacional para frenar el genocidio y la barbarie en Venezuela, estará abonando el camino a la consolidación de la incredulidad en las instituciones internacionales y sorprenderá al mundo por la indolencia y ls indiferencia ante lo inhumano. Pero si al salir de aquí se comienzan a mover VERDADEROS MECANISMOS CAPACES DE DETENER la barbarie en Venezuela, entonces la humanidad tendrá con todos y cada uno de ustedes una deuda de gratitud imprescriptible y, amén de que estén cumpliendo con su deber, los venezolanos de bien nunca dejaremos de agradecerles su buen accionar que sin duda hará renacer la esperanza de vivir en libertad.
VIVA VENEZUELA LIBRE Y MUCHAS GRACIAS POR SU ATENCIÓN.»

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