Jordania, Europa y el orden regional: cuando la diplomacia es arquitectura

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El mensaje del ministro de Asuntos Exteriores de Jordania, Ayman Safadi, tras la primera Cumbre UE–Jordania en Amán, completa y profundiza lo expresado por António Costa: Europa no está simplemente reaccionando a las crisis de Oriente Medio; está intentando estructurar un orden regional viable junto a socios estables.

Palestina: claridad política sin ambigüedades

Safadi fue explícito: no hay solución global al conflicto palestino sin la solución de los dos Estados. El comunicado conjunto de la cumbre reafirma que esta es la única vía para una paz justa y duradera, y que Europa mantiene una posición clara y reiterada:

  • rechazo a los asentamientos

  • rechazo a la confiscación de tierras

  • rechazo a las medidas unilaterales que vacían de contenido el proceso de paz

  • exigencia de liberar los fondos palestinos retenidos por Israel

  • defensa del statu quo histórico y jurídico de los lugares santos islámicos y cristianos, bajo la custodia hachemita

La Cisjordania ocupada aparece como prioridad absoluta, con una advertencia nítida: la escalada es real y peligrosa, y no basta con la preocupación regional; se requiere la implicación del conjunto de la comunidad internacional.

Europa, subrayó Safadi, no actúa solo con declaraciones: es el mayor donante de apoyo económico y humanitario a los palestinos. Y ese apoyo económico no es caridad: es un instrumento directo de estabilidad y seguridad. Sin él, Cisjordania sería aún más frágil y explosiva.

Diplomacia que produce hechos

Ante las preguntas sobre la eficacia de la diplomacia, la respuesta fue tajante:
la diplomacia política es precisamente el instrumento que está produciendo resultados concretos.

La cumbre acordó:

  • un paquete europeo de 3.000 millones de euros (subvenciones, préstamos concesionales e inversión)

  • la celebración en abril del primer Foro de Inversión UE–Jordania

  • la revisión y posible extensión del acuerdo sobre reglas de origen, que ha permitido a decenas de productos jordanos acceder al mercado europeo en condiciones preferenciales hasta 2030

  • el refuerzo del apoyo europeo en defensa y seguridad, especialmente en control de fronteras

Todo ello forma parte de una misma lógica: reforzar la resiliencia económica y estatal de Jordania como condición para la estabilidad regional.

Siria: transición, seguridad y realismo

El tramo más estratégico del discurso se refiere a Siria. Jordania y la UE coinciden en que el país atraviesa una fase de transición, con enormes desafíos de seguridad. Safadi dejó claro que existe:

  • cooperación directa con el gobierno sirio

  • coordinación con Estados Unidos

  • apoyo europeo a una hoja de ruta para el sur de Siria, especialmente en Suwayda, validada internacionalmente

La lucha contra el tráfico de drogas, armas y terrorismo en el sur sirio no es presentada como un problema bilateral, sino como una amenaza regional. La cooperación jordano-siria, con respaldo europeo y estadounidense, busca estabilizar el sur como condición para la estabilidad de toda Siria —y, por extensión, de Jordania y del Levante.

El mensaje es inequívoco: el éxito de Siria es inseparable del éxito regional. Y Jordania se presenta como actor central en ese proceso, no como espectador.

Europa y las regiones: una lectura de fondo

Leído en conjunto, el discurso jordano confirma tu intuición central:

Europa está obligada a reconstruir su capacidad
de alianza si quiere seguir siendo Europa.

Oriente Medio y África no son periferias lejanas, sino espacios existenciales para la seguridad, la economía y la identidad europea. Jordania emerge aquí como socio bisagra, un Estado que:

  • amortigua conflictos

  • sostiene equilibrios religiosos y políticos

  • gestiona refugiados

  • coopera en seguridad

  • y ofrece previsibilidad en una región volátil

Esto no es nostalgia imperial ni retórica moral. Es supervivencia estratégica.