Los datos son un requisito previo para ejecutar el Programa de las Naciones Unidas de 2030 para el Desarrollo Sostenible, y asegurar que nadie quede rezagado. El Informe de cooperación para el desarrollo 2017 de la OECD se centra en los datos para el desarrollo, porque los datos desglosados, oportunos y de calidad son decisivos para lograr el objetivo fundamental del desarrollo: mejorar el bienestar de las personas y combatir la pobreza. Sin embargo, existe el riesgo grave de que la escasez continua de datos básicos en los países en desarrollo sobre las personas y el planeta, así como los incentivos y capacidad insuficientes para corregir estas deficiencias, frenen el éxito.
Las Metas de Desarrollo Sostenible (MDS) están imponiendo fuertes exigencias a los sistemas nacionales de estadísticas en todo el mundo. La mayoría de los países, entre ellos muchos de la OCDE, aún no han empezado a recopilar datos para los muchos indicadores del sistema de las Naciones Unidas de indicadores generales para las MDS. Los desafíos son incluso más trascendentales para muchos países en desarrollo con insuficientes capacidades para generar estadísticas. Por ejemplo, 77 países en desarrollo tienen datos inadecuados sobre la pobreza. En todo el mundo, únicamente el 56% de los países tienen datos sobre el registro de nacimientos que sean completos en un 90%, solo el 15% de los países de África Subsahariana tienen esta información, el 33% en el sur de Asia y el 36% en el sureste de Asia. Solo 37 países tienen una legislación para estadísticas nacionales que acate los Principios Fundamentales de las Naciones Unidas sobre Estadísticas Oficiales. Aún es necesario resolver problemas metodológicos y estratégicos graves, incluso la necesidad de encontrar un equilibrio razonable entre producir datos para la supervisión mundial, por un lado, y para formular políticas nacionales, por el otro.
Este informe analiza cómo los países en desarrollo y sus asociados en la cooperación para el desarrollo pueden disminuir la disparidad de los datos al aprovechar la oportunidad inaudita —y moderar los riesgos— que plantea la convergencia entre el poder de la tecnología y el plan de desarrollo más ambicioso a la fecha: el Programa de las Naciones Unidas de 2030. La nueva tecnología y la llamada revolución de los datos hacen que sea más fácil, más rápido y más barato producir los datos que necesitan los responsables de la formulación de políticas para tomar decisiones con conocimiento de causa en materia de políticas y prioridades. Sin embargo, simplemente producir más datos no basta: los datos deben transformarse, analizarse y utilizarse a fin de que sean útiles para la formulación de políticas, la supervisión y la rendición de cuentas.
La revolución de los datos brinda a los gobiernos y a las oficinas nacionales de estadísticas una oportunidad favorable para producir datos más útiles al generar datos de nuevas fuentes, que pueden complementar y consolidar, mas no sustituir, las estadísticas oficiales. Algunos países en desarrollo ya se han aventurado en la revolución de los datos con resultados positivos. Etiopía, Sudáfrica, Sri Lanka y Uganda han mejorado la eficiencia y exactitud de la recopilación de datos para censos y encuestas al utilizar dispositivos para entrevistas personales mediante equipo de cómputo, como tabletas u otros dispositivos portátiles. Los datos geoespaciales están ayudando a los sistemas nacionales de estadísticas a vigilar las condiciones socioeconómicas y ambientales, al permitir el desglose geográfico y hacer más dinámicos los datos geolocalizados.
Este informe identifica formas de disminuir la disparidad de los datos para el desarrollo sostenible. Es necesario contar con un sólido liderazgo político en los países en desarrollo para asegurar que los datos propicien el desarrollo. Esto implica promover la causa de los datos para el desarrollo y asegurar al mismo tiempo que estos se produzcan conforme a normas de alta calidad, que protejan la privacidad y la confidencialidad. El Informe de cooperación para el desarrollo 2017 recomienda seis medidas concretas para aprovechar al máximo el poder de los datos para el desarrollo sostenible.


Las Medida propuestas por la OECD son:
1. Hacer que las leyes, las regulaciones y las normas para las estadísticas sean adecuadas para las cambiantes necesidades de datos.
Crear ecosistemas de datos incluyentes que beneficien al desarrollo mundial y a cada ciudadano, los marcos institucionales y jurídicos deben cumplir con su propósito. El creciente número de actores e instituciones del sector público, privado y de la sociedad civil que intervienen en la producción y utilización de datos hacen incluso más apremiante la necesidad de contar con normas y protocolos claros, legales, éticos y de calidad. Estos deben regular el uso de fuentes de datos nuevas y tradicionales, al fomentar la confianza que se necesita para aportar información para las buenas políticas y los resultados del desarrollo.
2. Mejorar la cantidad y calidad del financiamiento para los datos.
Invertir en los sistemas de estadísticas debe volverse una prioridad estratégica para los países en desarrollo y sus asociados en la cooperación para el desarrollo por igual. Es necesario que los presupuestos aumenten si los sistemas nacionales de estadísticas han de responder a la creciente demanda de más y mejores datos. Al hacer que los datos sean una prioridad transversal de la cooperación para el desarrollo, los proveedores pueden empezar a reconocerla como parte de la infraestructura indispensable para cumplir con los compromisos nacionales, regionales y mundiales de desarrollo.
3. Fomentar la capacidad estadística y los conocimientos básicos en materia de datos mediante nuevos métodos.
Es necesario crear y probar —conforme a un programa piloto— nuevos métodos, más exhaustivós para desarrollar la capacidad estadística que trasciendan la creación de capacidad para recopilar datos, a fin de aumentar la idoneidad de las oficinas nacionales de estadísticas para que desempeñen un papel multifuncional y evolutivo en el ecosistema de datos, y mejorar el entorno institucional y habilitador para los datos y las estadísticas.
4. Aumentar la eficiencia y el impacto mediante la “compactación de datos” u otros enfoques coordinados dirigidos por los países.
Los países en desarrollo deberían ajustar mejor los incentivos para producir datos para la formulación de políticas nacionales y la supervisión mundial a través de alianzas incluyentes mutuamente responsables entre los productores y usuarios de datos. Establecer la compactación de datos para coordinar y homologar la inversión en datos y el apoyo para los sistemas estadísticos es un enfoque prometedor, debe probarse más a fondo para asegurar que satisface las necesidades de todos los participantes y fomenta la responsabilidad mutua para ejecutar planes de trabajo conjuntos basados en resultados.
5. Invertir en los datos sobre resultados dirigidos por los países y utilizarlos para vigilar el progreso en aras de las Metas de Desarrollo Sostenible.
Los actores del desarrollo internacional deben romper con el enfoque de aquí no pasa nada; en vez de recabar y utilizar datos para satisfacer sus propias presiones de emisión de informes y rendición de cuentas, deben apoyar las estrategias dirigidas por los países y los ecosistemas de datos. Esto exige una visión clara y pragmatismo al lidiar con la presión de atribuir resultados a cada dólar de ayuda. Esto también significa asegurar que los resultados de todo esfuerzo independiente de recopilación de datos puedan ser consultados por los actores del desarrollo y coordinarse con los objetivos estadísticos de los gobiernos de los países en desarrollo.
6. Producir y utilizar mejores datos para ayudar a entender el estado general del financiamiento de las Metas de Desarrollo Sostenible.
También es necesario mejorar los datos sobre el financiamiento para el desarrollo. Eso significa hacer una descripción exhaustiva del financiamiento al aumentar la disponibilidad y transparencia de la calidad de los datos sobre el financiamiento para el desarrollo, y perfeccionar las metodologías y normas con el objetivo de equipar a los países en desarrollo para que planeen y presupuesten sus estrategias y prioridades nacionales de desarrollo.







