Permítanme comenzar agradeciendo a la ponente Rasa Juknevičienė su oportuno informe sobre la guerra híbrida de Rusia en Europa. Este refleja fielmente la situación a la que nos enfrentamos y, lo que es más importante, la urgencia de actuar.
Desde que Rusia inició su invasión a gran escala de Ucrania en 2022, se ha producido un aumento constante de los ataques híbridos contra Europa.
En las últimas 48 horas hemos sido testigos de la peligrosa temeridad de Rusia:
-Un buque de guerra ruso disparó bengalas contra un helicóptero danés;
-Aviones de combate de la OTAN tuvieron que derribar un dron sobre Lituania;
-Rusia atacó un tren de pasajeros cerca de la frontera con Ucrania;
-Y Polonia recuperó un dron de sus aguas.
Debemos ser realistas: no se trata de accidentes. Son intentos calculados de Rusia para debilitar nuestra determinación, poner a prueba nuestra unidad y jugar con el temor a una escalada.
Europa no reducirá su apoyo a Ucrania. A medida que Rusia intensifica sus acciones, nosotros nos mantenemos firmes en nuestro apoyo a Ucrania y en aumentar la presión sobre Rusia.
Rusia adapta su actuación en función del país al que se dirige. En algunos, por ejemplo, enturbia el espacio informativo, explota las divisiones sociales e interfiere en las elecciones. En otros lugares, los ataques son físicos y tienen como objetivo infraestructuras militares, el transporte público e infraestructuras críticas.
Por ello, nuestra inteligencia conjunta debe abarcar todo el arsenal de tácticas híbridas rusas. De ahí que, como subraya el informe, el intercambio de información de inteligencia sea vital. Animo a los Estados miembros a redoblar sus esfuerzos y a aprovechar al máximo nuestro Centro de Inteligencia y de Situación (IntCen) para lograrlo.
A pesar de los esfuerzos internacionales por poner fin a la guerra, Putin opta por intensificar su guerra de agresión contra Ucrania y las hostilidades contra Europa.
Y una cosa está muy clara: Putin no se detendrá a menos que se le detenga. Así pues, dado que Rusia está dispuesta a asumir mayores riesgos, Europa debe imponerle un coste mayor.
He aquí cinco ejemplos de cómo lo hacemos.
En primer lugar, seguimos denunciando públicamente los ataques de Rusia. Rusia siempre ha utilizado la ambigüedad como arma. Si atribuimos la autoría de los ataques, Rusia no puede esconderse y nuestros ciudadanos pueden percibir los patrones y comprender también sus tácticas.
Por este motivo, fueron importantes la investigación, la atribución de responsabilidad y la clara comunicación pública por parte de Alemania tras el ataque de Leipzig. En julio, denunciamos colectivamente al FSB por sus ciberagresiones en Europa. Debemos realizar esta labor de manera sistemática.
En segundo lugar, tal como exige el informe, sancionamos a los instigadores. Recientemente hemos sancionado a 9 personas y 4 entidades.
En tercer lugar, cortamos de raíz la financiación de Rusia.
Las sanciones de la UE ya han privado a la economía rusa de un billón de euros. Actualmente estamos ultimando la mayor lista de sanciones hasta la fecha.
También estamos desmantelando progresivamente la «flota en la sombra». Las operaciones navales de la UE lideran las acciones de abordaje de buques sospechosos.
Gracias a la labor diplomática de nuestras delegaciones de la UE en todo el mundo, cada vez menos países permiten que estos buques naveguen bajo sus banderas. Cientos de barcos han perdido su pabellón como resultado de nuestros esfuerzos.
[En cuarto lugar], ya hemos:
-Reducido la presencia diplomática de Rusia en la UE;
-Establecido nuevos requisitos para los desplazamientos dentro del espacio Schengen;
-Y limitado a 40 el número de miembros de la misión rusa ante la UE.
Los Estados miembros también están actuando en este sentido: recientemente, Hungría ha expulsado a 10 diplomáticos rusos.
Aún hay margen para hacer más.
-Podemos endurecer el control sobre los desplazamientos de diplomáticos rusos dentro del espacio Schengen;
-Podemos prohibir la concesión de visados a excombatientes rusos;
-Y deberíamos revisar la expedición de visados turísticos a ciudadanos rusos.
-Debemos reducir el número de personas que llevan a cabo ataques en suelo europeo.
En quinto lugar, protegemos nuestro espacio informativo. Esto implica:
-Una detección más rápida de la manipulación de información e injerencia extranjeras (FIMI), incluso mediante herramientas basadas en inteligencia artificial;
-La formación del personal de nuestras delegaciones;
-La identificación de las redes rusas de captación fraudulenta y la ayuda a nuestros socios para desmantelarlas;
-Y el aumento del impacto de nuestras contramedidas, incluidas las sanciones, las acciones policiales y la retirada de contenidos.
Señorías:
Europa es mucho más fuerte que antes. Nuestras sociedades están mejor preparadas: más concienciadas, más vigilantes y más resilientes. Además, nuestra asociación estratégica con la OTAN conlleva ahora una colaboración diaria.
Sin embargo, la amenaza de ataques híbridos rusos en toda Europa no deja de crecer.
Putin actúa como un matón de manual. Los ataques híbridos de Moscú buscan intimidarnos, paralizar nuestras sociedades y hacernos dudar a la hora de actuar. Eso es exactamente lo que quiere Putin. No debemos permitir que el miedo dicte nuestras decisiones. Debemos responder a la magnitud de estos ataques con acciones concretas y una respuesta firme. La seguridad de Europa lo exige y los ciudadanos lo esperan.
Gracias.
Observaciones finales después del Debate
Gracias por este valioso debate.
Quisiera señalar que la UE ha intensificado considerablemente su respuesta en los últimos años.
Basta con mirar de dónde venimos —incluidos los nuevos regímenes de sanciones contra amenazas híbridas introducidos desde 2024— para ver que nuestras medidas se dirigen a quienes socavan nuestras democracias, a quienes sabotean o amenazan las infraestructuras críticas y los servicios públicos, a quienes llevan a cabo operaciones de manipulación e interferencia de información desde el extranjero (FIMI) y actividades cibernéticas maliciosas, y también a quienes instrumentalizan la migración; al fin y al cabo, hoy en día todo se utiliza como arma.
Asimismo, estamos forjando una coalición internacional para proteger las infraestructuras del lecho marino, dado que percibimos una mayor probabilidad de que se produzcan este tipo de amenazas y actos de sabotaje.
La pregunta que debemos plantearnos es si estamos actuando con la rapidez y la envergadura necesarias. Muchos de ustedes lo han mencionado: estamos tomando las medidas adecuadas, pero no con la celeridad suficiente ni con la rapidez de reacción que se requiere.
Lo que debemos hacer —y lo que estamos haciendo— es:
-Seguir reforzando la resiliencia de Europa mediante la protección de las infraestructuras críticas;
-salvaguardar nuestros procesos democráticos;
-y fortalecer también la ciberdefensa.
Debemos desarrollar nuestra resiliencia frente a todos los ámbitos que están siendo objeto de ataques.
Por supuesto, también debemos aumentar nuestra capacidad para detectar y contrarrestar la manipulación e interferencia de información desde el extranjero, ya que se trata también de una batalla de narrativas. Debemos mostrar mayor firmeza. En el ámbito de la FIMI, por ejemplo, estamos incrementando la velocidad, el alcance y el impacto de nuestra respuesta.
También debemos tener claro que los ataques híbridos no pueden quedar en una «zona gris» sin consecuencias. Por ello, es fundamental combinar la resiliencia con la atribución de responsabilidades, la imposición de sanciones y la actuación contra las redes hostiles que operan en nuestro territorio; todo ello, por supuesto, en estrecha colaboración con los Estados miembros, la OTAN y los socios afines, así como con aquellos socios que están más expuestos a estas amenazas.
Además, debemos seguir apoyando a nuestros países vecinos cuando así se nos solicite. Lo ocurrido el año pasado en Moldavia demuestra que es posible vencer la injerencia rusa en los procesos electorales; lo mismo cabe decir de Armenia.
Es preciso seguir comunicando a nuestros ciudadanos los beneficios de la pertenencia a la UE y lo que ellos mismos ganan con ella, ya que a menudo, al hablar de la ampliación, nos centramos únicamente en lo que reciben los países que se incorporan, cuando en realidad nosotros también nos beneficiamos de ello. Y, por último, quiero dirigirme a quienes hablaban de la paz. Permítanme ser muy claro: nadie desea la paz más que los ucranianos, y ellos han aceptado múltiples altos el fuego durante muchísimo tiempo.
Pero también debemos ser realistas. Rusia no está aceptando estas cosas; al contrario, está intensificando los ataques contra la población civil en Ucrania, así como los ataques contra nuestros propios territorios. Por tanto, debemos tener una visión muy clara de la situación.
Asimismo, discrepo de quienes plantean por qué no simplemente cedemos el territorio para lograr la paz. En realidad, nunca se trata de territorios; se trata siempre de las personas que sufren en ellos. Si la agresión resulta rentable, veremos más agresiones de este tipo.
Gracias.







